Maresca regresa al Etihad como entrenador del Manchester City
Enzo Maresca se sentó por primera vez como entrenador de Manchester City y no necesitó demasiadas palabras para fijar el tono de su mandato: “Me siento de vuelta en casa”. En el Etihad Stadium, el italiano regresó al club que ayudó a moldear desde dentro y al que ahora llega con la tarea más compleja que existe en el fútbol moderno: suceder a Pep Guardiola.
No llega como un extraño. Llega como alguien que conoce los pasillos, los campos de entrenamiento y la exigencia diaria de un equipo que ha dominado Inglaterra y Europa. Ya dirigió al Elite Development Squad y fue pieza clave en el cuerpo técnico que firmó el triplete en la temporada 2022-23. Ahora, el foco está sobre él.
El peso de suceder al “mejor entrenador del mundo”
Maresca no esquivó el nombre que flota sobre cada pregunta: Guardiola.
“Lo considero el mejor entrenador del mundo en los últimos 20, 25 años”, afirmó sin rodeos. No hubo matices ni comparaciones. Para él, el listón está claro y tiene nombre propio.
Asumir el relevo tras una década de Pep no es una simple transición. Es una de las sucesiones más trascendentes en la historia reciente de la Premier League. Maresca lo sabe y lo verbaliza como una mezcla de orgullo y reto: “Es un privilegio. El hecho de que el club haya decidido ir a por mí significa que es un privilegio”.
El italiano fue más allá. Recordó lo que ocurre cuando una era tan larga llega a su fin: “La historia de entrenadores con muchos años en el mismo club… después siempre se sufre un poco: Sir Alex, Arsène Wenger”. Nombres que resumen ciclos, hegemonías y también las turbulencias del después.
El mensaje, sin embargo, no fue de temor. Fue de responsabilidad. “Es un reto intentar hacer las cosas bien desde el primer momento para esta organización, los aficionados, todos”, remató.
Un vestuario incompleto, una idea muy clara
El arranque de Maresca no ha sido idílico en términos de disponibilidad. La pretemporada comenzó con un grupo reducido de estrellas, jugadores que regresan de cesión y varios talentos de la academia, mientras muchos internacionales apuran su descanso tras la Copa del Mundo de la FIFA en Norteamérica.
No es el escenario perfecto para instalar una nueva metodología, pero sí un contexto útil para enviar señales. El italiano ya conoce la casa, el nivel de exigencia y la cultura competitiva del club. Ese conocimiento previo le permite acelerar procesos y ajustar detalles desde el primer entrenamiento, incluso sin disponer todavía de todo el bloque campeón.
La estabilidad como arma secreta
En un fútbol que devora entrenadores, Maresca subrayó un dato que explica por qué aceptó el desafío con tanta convicción.
“Este club, esta organización, ha tenido tres entrenadores en 17 años. Esto no es normal. No pasa a menudo”, destacó.
No lo dijo como una estadística vacía. Lo presentó como la base de su confianza. Manchester City no es un club que cambie de rumbo cada verano. Desde Roberto Mancini, pasando por Manuel Pellegrini y hasta los diez años de Guardiola, la entidad ha construido una línea continua de trabajo, estilo y ambición.
“Probablemente esta es una de las cosas que me hace estar confiado en que podemos hacer un gran trabajo, continuar el trabajo que se ha hecho en los últimos 14 o 15 años”, apuntó, enganchando la herencia de Mancini, Pellegrini y Pep en una misma cadena.
El mensaje para la grada y para el vestuario es claro: no viene a romper, viene a prolongar y a aportar.
Un entrenador que siente el club
En el fondo, eso es lo que buscaba la cúpula deportiva del City. Un técnico que entienda la organización, que conozca su cultura y que crea de verdad que puede añadir algo más a un proyecto que ya lo ha ganado casi todo.
Maresca encaja en ese perfil. No habla como un recién llegado deslumbrado por las instalaciones. Habla como alguien que se ha formado dentro del sistema y que ahora vuelve con galones tras sus etapas en Leicester City y Chelsea.
Esa conexión emocional con el club, forjada en los años como técnico del Elite Development Squad y asistente en el triplete, será visible en cada sesión, en cada rueda de prensa y en cada decisión táctica. No es un detalle menor en un vestuario acostumbrado a la figura omnipresente de Guardiola.
La era Pep ha terminado. La estructura, no. Y ahí es donde Maresca quiere construir su propia historia. La pregunta ya no es si está a la altura del reto, sino cuánto tiempo tardará en que el Etihad sienta que, efectivamente, el relevo se quedó en casa.






