Enzo Maresca destaca la madurez de su plantilla tras victoria en Porto
Enzo Maresca salió de Porto con algo más que tres puntos: salió convencido de que su plantilla aguanta cualquier examen europeo. El técnico italiano, satisfecho pero exigente, no ocultó su sensación de que el marcador se quedó corto para lo que mostró su equipo lejos de casa.
“Podríamos haber marcado más goles, especialmente en la primera parte, pero en general merecimos ganar el partido”, explicó ante las cámaras de Amazon Prime, subrayando una idea que se vio sobre el césped: su equipo generó, mandó y apenas sufrió.
“Creamos suficientes ocasiones para ganar. No concedimos demasiado. Es normal venir aquí y conceder alguna ocasión, es normal, así que en general estoy contento con el rendimiento”, añadió, dibujando el partido como una demostración de madurez competitiva en territorio hostil.
Maresca aprovechó para insistir en uno de los pilares de su proyecto: la amplitud y el nivel de la plantilla. “Creo que soy afortunado porque toda la plantilla está formada por buenos jugadores. Para un entrenador es fácil porque puedes dar minutos a todos, y esta noche creo que los que han estado dentro han estado muy bien”. Rotación sin que se resienta la identidad, fondo de armario que marca diferencias cuando las piernas pesan.
Bouaddi, hielo en las venas y elogios de las estrellas
En una noche de exigencia máxima, un nombre propio se abrió paso entre veteranos y consagrados: Ayyoub Bouaddi. El joven centrocampista, impasible ante el escenario, se ganó una mención especial de su entrenador, que quedó impresionado por cómo gestionó un contexto que suele devorar a los debutantes.
“Lo bueno es que de Erling [Haaland], Ruben [Dias], Mateo [Kovacic] esperas que sepan cómo manejar este tipo de partido, pero él nunca entró en pánico, Ayyoub Bouaddi. Estuvo muy bien y creo que su actuación fue increíble”, reconoció Maresca, sin ahorrar adjetivos para el canterano.
Bouaddi se integró sin estridencias al lado de Enzo Fernández, como si llevara meses instalado en la élite. De hecho, su impacto ya había calado en el vestuario antes de pisar el césped de Porto. Uno de los pesos pesados, Haaland, ya lo tenía marcado en rojo tras varias semanas de entrenamientos.
“Creo que hizo un muy buen partido. Las últimas semanas en los entrenamientos le dije al presidente que ha estado increíble, así que creo que tenemos una joya aquí”, confesó el delantero noruego, elevando el nivel de las expectativas sobre el joven centrocampista.
Eso sí, el goleador se permitió un guiño cómplice, fiel a su carácter competitivo. “Pero, siendo sincero, creo que debería haberme metido un pase en la segunda parte cuando me quedé completamente solo. Estaba un poco enfadado, así que se lo diré ahora mismo: hizo un buen partido, excepto por ese pase”.
Entre la satisfacción de Maresca, la broma de Haaland y la serenidad de Bouaddi, la noche dejó algo más que un triunfo europeo: la sensación de que del vestuario emerge una nueva pieza capaz de sostener el futuro inmediato del equipo. Y en un calendario que no da tregua, ese tipo de apariciones pueden cambiar una temporada entera.






