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Mateo Kovacic y el nuevo Manchester City: ambición y desafíos

Mateo Kovacic mira al nuevo Manchester City con una mezcla de ambición y alivio. Ambición por lo que llega. Alivio por lo que, de momento, no se va.

Porque la llegada de Anderson, fichaje de 116 millones de libras procedente de Nottingham Forest tras jugar los 38 partidos de la última Premier League, no es solo una operación de mercado. Es una declaración de poder. Un aviso de los campeones de Inglaterra: el ciclo no se cierra, se renueva.

Anderson, el músculo joven de un campeón

Kovacic no disimula su entusiasmo con el centrocampista de 23 años. Lo ve, sobre todo, como una pieza que encaja en la idea de Enzo Maresca: intensidad, continuidad y balón limpio.

«Creo que aporta mucha calidad, mucha físico», subraya el croata, encantado con el perfil del recién llegado. Le seduce su capacidad para correr, para sostener el ritmo del partido y para ser útil tanto con la pelota como sin ella. Para él, el City ha acertado de lleno: un jugador joven, ya probado en la élite inglesa, con margen de crecimiento en un entorno que exprime al máximo a los centrocampistas.

El mensaje es claro: el campeón no se conforma con lo que tiene. Se rearma.

Un vacío llamado Rodri

El arranque de temporada, sin embargo, llega con una sombra evidente. Rodri, el hombre que ha sido el metrónomo del City, se recupera de una operación de espalda. No estará en las primeras semanas. Y su ausencia no se tapa con cualquier cosa.

Ahí entra Kovacic.

El croata, que disputó 45 minutos en el reciente amistoso ante Inter, se ve preparado para ocupar ese hueco en el corazón del equipo. Lo ha hecho con Rodri y sin Rodri. Con el español como ancla o asumiendo él mismo la responsabilidad.

Maresca ya ha dejado caer que tirará de jerarquía en el vestuario para superar este tramo delicado. Kovacic se coloca en primera fila. Quiere demostrar que sigue siendo fiable, que puede ser algo más que un recurso de rotación.

Mientras tanto, sobrevuela otro asunto: el nombre de Rodri aparece ligado a un posible movimiento veraniego hacia Real Madrid. Nada cerrado, nada oficial, pero suficiente para añadir tensión a un verano ya cargado de decisiones en el centro del campo.

La Premier, como obsesión

En medio de ese ruido, Kovacic mira alrededor y ve una liga que no afloja. Al contrario. Cada mercado sube un peldaño.

Para el croata, la Premier League sigue siendo la cima del fútbol mundial. Lo ve reflejado en el desembarco constante de centrocampistas de élite y en la profundidad de plantillas que ya no se limitan a los cuatro de siempre. Cita nombres y clubes sin dudar: Bruno Guimarães en Newcastle, el arsenal de centrocampistas de Aston Villa, el nuevo proyecto de mediocampo de Manchester United. Su conclusión es tajante: prácticamente cada club tiene uno o varios mediocentros de primer nivel.

Ese listón, tan alto, es también su combustible. Competir cada fin de semana contra los mejores, medir su nivel en el entorno más exigente. Esa es la batalla que le mantiene enchufado.

Rumores, lesiones y una respuesta firme

El contexto personal de Kovacic no es sencillo. A sus 32 años, entra en el último año de contrato con el City. No hay renovación firmada. Y los grandes de Italia miran de reojo.

Juventus e Inter Milan, su exequipo, aparecen vinculados a su nombre. El escenario clásico: veterano de calidad, contrato que se acaba, mercado atento. Pero Kovacic, pese a un curso pasado marcado por los problemas en el tendón de Aquiles y el tobillo —solo nueve apariciones—, no se ve haciendo las maletas.

Lo dice sin rodeos: desde el club el mensaje ha sido de confianza. Ni dudas, ni silencios incómodos. «No sentí signos de interrogación por parte de ellos», explica. Habló con la directiva, escuchó que cuentan con él y eso, para un futbolista que viene de un año duro, pesa más que cualquier rumor.

En un City que se reinventa en el centro del campo, Kovacic se planta en el centro de todas las historias: el fichaje millonario de Anderson, la ausencia de Rodri, el interés de Italia, la exigencia brutal de la Premier. Ahora le toca a él demostrar que no es solo un puente entre etapas, sino una pieza clave en la nueva versión del campeón.