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Mbappé falla penalti y el Madrid de Mourinho pierde en el Villamarín

El nuevo Real Madrid de José Mourinho conoció su primera derrota de la temporada en el lugar más cruel posible: un penalti en el minuto 94, en los pies de Kylian Mbappé, detenido por un inspirado Álvaro Valles. Real Betis se llevó un 1-0 de enorme valor y dejó helado a un equipo blanco que había arrancado el curso con tres victorias seguidas.

El desenlace fue puro drama. Vinícius Júnior cayó derribado en el área, el árbitro señaló el punto de penalti y todo el estadio contuvo la respiración. Mbappé, que acumulaba siete penaltis convertidos de forma consecutiva con el Madrid en todas las competiciones, se plantó ante Valles con la frialdad habitual. Esta vez, no. Disparo blando, a media altura, y el guardameta bético se lanzó con decisión para blocar y sellar una noche perfecta.

Los jugadores del Madrid reclamaron que Marc Bartra había invadido el área antes del lanzamiento y pidieron la repetición, pero el equipo arbitral mantuvo la decisión. No hubo segunda oportunidad. Betis se quedó con los tres puntos y el campeón se marchó sin nada.

Un golpe a la racha de Mourinho

El resultado corta en seco el impulso del Madrid desde el regreso de Mourinho, 13 años después de su primera etapa. Tras dos temporadas sin títulos, el equipo había encadenado tres victorias ligueras que habían encendido la ilusión. En Sevilla, en cambio, se encontró con su primera derrota en las cuatro primeras jornadas de liga, algo que no sucedía desde la temporada 2015-16.

Y no fue por falta de ocasiones. El Madrid tuvo el partido en su mano durante muchos minutos. Vinícius rozó el gol en la primera parte con un toque sutil que se estrelló en el poste. Mbappé dispuso de dos oportunidades muy claras antes del descanso: en la primera, su disparo se topó con Natan; en la segunda, Bartra apareció providencial para sacar un remate que olía a 0-1.

Valles ya empezaba a crecer en el partido. Tras el descanso, Jude Bellingham se encontró con él en un mano a mano que el portero resolvió con calma. Nada parecía intimidarle. Ni siquiera cuando, justo al arrancar la segunda parte, Mbappé rozó el palo con otro disparo cruzado que levantó murmullos en la grada.

El Villamarín aguantó. Y el Betis esperó su momento.

Parrott firma su primera gran noche

Cuando el encuentro parecía encaminado hacia un empate tenso, el Betis golpeó. Minuto 81. Nelson Deossa cabeceó con potencia y obligó a Thibaut Courtois a una parada complicada. El belga rechazó como pudo y el balón cayó muerto en el área pequeña. Allí apareció Troy Parrott, recién llegado este verano desde AZ Alkmaar, para empujar el 1-0 y desatar la locura verdiblanca.

Primer gol con la camiseta del Betis, ante el Real Madrid y en un tramo decisivo del partido. Un estreno soñado para el delantero irlandés, que castigó la única gran concesión de la zaga blanca en el tramo final.

El gol cambió por completo el escenario. El Madrid se volcó. Mbappé, herido en su orgullo, respondió con un derechazo tremendo desde la frontal que se estrelló en el larguero a cinco minutos del final. Valles ni la vio. Solo escuchó el rugido del travesaño.

Acto seguido, Mourinho movió el banquillo y encontró una chispa. El recién ingresado Carlos Espí cazó un balón en el área y, con una acrobacia brillante, superó a Valles. El Madrid ya celebraba el empate cuando el VAR trazó líneas y anuló el tanto por fuera de juego. Otro mazazo.

El reloj corría en contra y Courtois aún tuvo que intervenir de nuevo para negar el segundo a Deossa, que probó fortuna de cabeza otra vez. El partido se había roto por completo. Un intercambio de golpes en el que el Madrid, por primera vez en la temporada, parecía ir a remolque.

El penalti que lo cambia todo

La última bala llegó con el derribo de Natan sobre Vinícius en el área. No hubo dudas del colegiado: penalti. Mourinho ni pestañeó en la banda. Mbappé tomó el balón, consciente de lo que significaba ese lanzamiento. Un gol le mantenía invicto, le sostenía el relato de un Madrid renacido y aplazaba el debate.

Valles, sin embargo, tenía otros planes. Adivinó la intención, se lanzó con fuerza y atrapó el disparo. No fue una simple parada: fue la confirmación de una noche gigantesca. Había negado a Bellingham, había resistido el asedio y, al final, se quedó con la foto del partido.

El Betis defendió la última jugada como si fuera una final. Cuando el árbitro señaló el final, el Villamarín explotó. El Madrid, por contra, se marchó con la sensación de haber dejado escapar no solo un punto, sino una declaración de poder.

Mientras tanto, Barcelona mira la clasificación con una sonrisa. Con este tropiezo blanco, el equipo azulgrana tiene la oportunidad de abrir una primera brecha de tres puntos si gana el domingo en su visita a Valencia. La temporada apenas empieza, pero las pequeñas grietas en la armadura del nuevo Madrid ya se han dejado ver. ¿Será solo un tropiezo o la primera señal de que el camino con Mourinho será más empinado de lo que parecía?