Mbappé falla penalti y Parrott sorprende al Real Madrid
El plan perfecto de José Mourinho en su regreso al banquillo del Real Madrid se rompió en La Cartuja. Un penalti en el último suspiro, Kylian Mbappé frente a Álvaro Valles, el guion soñado para el madridismo… y una parada que desató la locura en el banquillo del Real Betis. Victoria verdiblanca por 1-0, primer gol de Troy Parrott con su nuevo equipo y fin al arranque inmaculado del Madrid en La Liga.
Un Madrid dominante, un Betis resistente
El conjunto blanco llegaba con tres triunfos en tres jornadas en este segundo mandato de Mourinho. Mandó en el juego, acumuló ocasiones y se estrelló una y otra vez contra un Betis disciplinado, solidario y con un Valles imponente en su área.
El primer aviso serio llegó con la sociedad que más chispa mostró en la noche sevillana: Arda Güler y Vinicius Junior. El turco filtró un pase tenso al segundo palo y el brasileño, llegando con todo, cruzó un disparo que se estrelló en el poste. Era el tipo de jugada que, en otras noches, abre el marcador y desatasca partidos.
Mbappé también olió el gol. El francés encontró espacios entre líneas, atacó el área con decisión, pero se topó con dos intervenciones defensivas de nivel. Primero Natan, después Marc Bartra, ambos lanzándose al suelo para bloquear remates que parecían destinados a la red. Cada corte alimentaba la fe del Betis.
El golpe de Parrott
Con el Madrid volcado y el reloj avanzando, el choque parecía encaminado a un empate trabajado para los de Manuel Pellegrini. Sin embargo, a nueve minutos del final, el partido giró.
Un centro al área encontró el cabezazo de Nelson Deossa. Thibaut Courtois reaccionó con un paradón marca de la casa, pero dejó el balón muerto en zona prohibida. Ahí apareció Troy Parrott, más rápido que nadie, para fusilar el 1-0. Primer gol del irlandés con la camiseta del Betis y un rugido en La Cartuja que sonó a gran noche europea.
El Madrid intentó responder de inmediato. Carlos Espi creyó firmar el empate con una acrobacia espectacular tras un centro de Vinicius desde la izquierda. La definición fue impecable, pero la celebración duró segundos: el asistente levantó el banderín y el VAR confirmó el fuera de juego en la jugada previa. Otro jarro de agua fría para los de Mourinho.
El desenlace: el penalti y el héroe Valles
Lejos de rendirse, el Madrid apretó todavía más. Mbappé, siempre presente, rozó el empate con un toque sutil que besó el larguero. El suspense se instaló en el área bética. Cada centro, cada rechace, parecía el preludio del 1-1.
Y entonces llegó la acción que lo cambió todo. Natan entró con dureza sobre Vinicius en el área en el tiempo añadido. El colegiado señaló el punto de penalti. Mbappé tomó el balón. Silencio denso en La Cartuja.
El francés escogió su lado. Valles adivinó la intención, se lanzó con decisión y desvió el disparo. No fue un penalti mal ejecutado, fue una gran parada en el momento más grande. El portero del Betis, ya gigante durante todo el encuentro, se convirtió en el hombre de la noche.
El pitido final confirmó la gesta: Betis 1, Real Madrid 0. Ambos quedan igualados a nueve puntos tras cuatro jornadas, pero el impulso emocional viaja claramente hacia el lado verdiblanco, que encara su segunda participación en la Champions League con una victoria de enorme peso ante uno de los gigantes del campeonato.






