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Mjallby logra remontada épica 4-3 ante Sirius

En Strandvallen, el líder invicto se derrumbó. Sirius, dominador absoluto del inicio de temporada en Suecia, pasó de pasearse con un 0-3 a favor a encajar una derrota brutal: 4-3 ante el vigente campeón Mjallby, que encontró en un chico de 18 años el símbolo de su resurrección.

El guion parecía escrito desde el primer tramo. Con poco más de media liga disputada y 12 puntos de ventaja en la cima, el equipo de Uppsala llegó al partido con aura de imbatible. Otsa Liimata se encargó de confirmarlo en media hora demoledora: dos goles y un 0-3 en el marcador antes del minuto 34. Sirius corría, combinaba y golpeaba con una autoridad casi insultante.

Pero el partido cambió de tono nada más salir del descanso.

El impacto de Lindberg

Andreas Brännström miró al banquillo y lanzó una apuesta valiente: Olle Lindberg al campo en el intermedio. Dos minutos después, el joven de 18 años firmó su primer tanto en Allsvenskan y encendió Strandvallen. Ese gol no solo recortó distancias; rompió el hechizo que rodeaba a Sirius desde el inicio del campeonato.

Mjallby, que venía de un 2025 de cuento con el título y de un 2026 mucho más áspero, se agarró a ese impulso. No ganaba en casa en liga desde el 27 de abril, cuando venció 2-0 a Halmstad. Demasiado tiempo sin celebrar en su estadio. Demasiada frustración acumulada.

El equipo local empezó a meter balones al área, a cargar con fe. Y ahí apareció el hombre grande.

Bergström castiga, Lindberg sentencia

Jacob Bergström, referencia ofensiva de Mjallby, se adueñó del área. Primero, para acercar aún más a los suyos. Después, para igualar el choque con su segundo tanto y desatar el delirio en la grada. Sirius, que hasta entonces había manejado el encuentro con frialdad, comenzó a temblar.

El líder ya no mandaba. Resistía.

La remontada pedía un final a la altura. Y lo tuvo. En el minuto 88, Lindberg completó su tarde inolvidable con un cabezazo ganador. Segundo gol, 4-3 y una remontada que, por la forma y el contexto, se clava en la memoria de la temporada.

Sirius, herido en su orgullo, se volcó en busca del empate en los últimos minutos. Pero le faltó lo que hasta hace nada le había sobrado: pegada.

La salida esta misma semana del escocés Robbie Ure, autor de 15 goles en 15 partidos antes de marcharse traspasado a Sevilla, dejó al equipo sin su definidor más fiable en el momento de mayor necesidad. El área rival se llenó de camisetas azules, pero no de remates claros.

Un líder que ya no parece intocable

El golpe va más allá de los tres puntos. No es solo la primera derrota liguera de Sirius en esta campaña. Es la forma. Hace apenas unas semanas, tras el parón por el Mundial, ya dejó escapar una ventaja ante el mismo rival: 4-4 contra Mjallby en julio. Ahora, de 0-3 a 4-3.

Andreas Engelmark no esquivó la autocrítica: “Es horrible por nuestra parte, por supuesto; en última instancia es cosa mía, pero todos los jugadores tienen que asumir responsabilidad ahora”, admitió el técnico. “Hemos dejado escapar tres ventajas después del verano y tenemos que ver qué podemos hacer mejor y tener una mentalidad más fuerte”.

Los números siguen protegiendo, de momento, al líder. Sirius encabeza la clasificación con 42 puntos tras 17 jornadas de una liga de 30 fechas, todavía con 12 puntos de ventaja sobre Hammarby, que tiene un partido menos. Mjallby, mientras tanto, respira algo más tranquilo en mitad de tabla: décimo con 20 puntos.

La noche en Strandvallen deja una pregunta flotando sobre la Allsvenskan: ¿fue solo un tropiezo espectacular del líder o el primer síntoma de que la carrera por el título está, por fin, abierta?