Mohamed Ihattaren brilla con doblete y asistencia en Fortuna Sittard
En Sittard se está escribiendo, en silencio, una de las historias más delicadas del fútbol neerlandés reciente. Mohamed Ihattaren, 24 años, mediapunta de talento precoz y carrera interrumpida demasiadas veces, vuelve a encadenar minutos, números y peso real en un equipo. Esta vez con la camiseta de Fortuna Sittard.
Ante ADO Den Haag firmó una actuación de esas que cambian partidos… y conversaciones. Dos goles, una asistencia y un 3-2 que llevó al club a la cuarta plaza de la tabla en este arranque de temporada. No es solo un buen día: es la confirmación de que su nombre vuelve a aparecer donde siempre debió estar, en el césped.
Un partido para marcar territorio
El duelo ante ADO Den Haag se le puso de cara a Ihattaren muy pronto. Con libertad para recibir entre líneas y girarse, el mediapunta se convirtió en el faro ofensivo de Fortuna. Participó en los tres goles: asistió en uno y definió los otros dos.
El segundo tanto fue el símbolo de la noche. Un error defensivo rival, un control agresivo hacia delante, un regate para dejar atrás al oponente y un zurdazo seco. El balón golpeó la parte inferior del larguero antes de entrar. Gol de jugador distinto, de futbolista que no solo está recuperando ritmo, sino también confianza.
Ese 3-2 acabó siendo definitivo. Y, sobre todo, confirmó un inicio de curso muy serio: tres goles y dos asistencias en cinco partidos. Cifras que, por primera vez en mucho tiempo, se leen con normalidad en torno a su nombre, sin el asterisco de la inactividad.
Continuidad, por fin
La base de este renacer no está solo en este inicio de campaña. El curso 2025/26 ya había dejado señales claras. Ihattaren disputó 28 encuentros de liga con Fortuna Sittard, con seis goles y 10 asistencias. Un volumen de participación que no conocía desde hacía años.
Tras una etapa marcada por pausas, problemas personales y decisiones fallidas, logró algo tan simple y tan complejo como encadenar jornadas, entrenamientos y partidos. Regularidad. Rutina profesional. Ese fue el verdadero primer paso.
Un entrenador que protege
Danny Buijs, técnico de Fortuna Sittard y hombre clave en este proceso, lleva 15 meses trabajando con él. Conoce tanto su potencial como su fragilidad mediática. Por eso ha optado por un plan claro: menos ruido, más balón.
En declaraciones a ESPN, Buijs dejó claro que quiere limitar el foco público sobre Ihattaren. Su mensaje es directo: el jugador necesita centrarse en el juego, trabajar lejos del altavoz mediático y construir su carrera desde dentro, no desde los titulares. El entrenador prefiere un contexto controlado, sin euforia desmedida, para que el mediapunta pueda sostener este nivel en el tiempo.
De promesa fulgurante a camino roto
Nacido en Utrecht, Ihattaren deslumbró muy pronto con PSV. En 2019, con solo 17 años, ya era señalado como uno de los talentos más prometedores del país. Aquel año, el exinternacional neerlandés Pierre van Hooijdonk llegó a definirlo como el mejor jugador del partido ante Ajax. Parecía el inicio de una carrera lineal hacia la élite.
Nada fue lineal. La muerte de su padre en octubre de 2019 lo golpeó con dureza. Años después, el propio jugador confesó que su padre era “todo” para él. A partir de ahí, su trayectoria se fue llenando de pausas, cambios bruscos y oportunidades que nunca llegaron a cristalizar.
En 2021 dejó PSV y firmó un contrato de cuatro años con Juventus. Sobre el papel, un salto gigante. En la práctica, otro giro frustrante. En su cesión a Sampdoria no disputó ni un solo minuto oficial. Ajax, que lo acogió después, tampoco terminó de apostar por él a largo plazo y no hizo efectiva su compra.
El 2023 añadió más capítulos amargos: el acuerdo con Samsunspor se cayó antes de que pudiera debutar y en Slavia Prague tampoco llegó a disputar un solo minuto. Su carrera, que a los 17 años parecía lanzada, se fue llenando de paréntesis.
Un futuro entre dos selecciones
En 2025, Ihattaren expresó públicamente su deseo de representar a Marruecos a nivel internacional. Hasta ahora solo ha vestido la camiseta de las selecciones juveniles de Países Bajos y no ha debutado con la absoluta de ninguno de los dos países.
Su elección añade una capa más a una historia ya compleja: talento formado en la estructura neerlandesa, raíces marroquíes, y una decisión que puede marcar el próximo capítulo de su carrera si logra mantener este nivel en Fortuna Sittard.
Por ahora, el foco está donde debe: en el campo, en esos tres goles y dos asistencias en cinco partidos, en el 3-2 ante ADO Den Haag y en una cuarta plaza que devuelve a Fortuna Sittard al mapa. La gran pregunta ya no es qué fue de Mohamed Ihattaren, sino hasta dónde puede llegar esta vez si nada ni nadie lo saca del camino.






