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El Mundial 2023: Inglaterra se atasca, Escocia sueña y Ronaldo resurge

La tercera jornada de la fase de grupos ha encendido el termómetro del Mundial. No solo en el césped: también en los despachos, en las gradas y hasta en las oficinas de FIFA. Inglaterra se enreda en un empate gris ante Ghana, Escocia se prepara para una noche gigantesca frente a Brasil en Miami y Cristiano Ronaldo vuelve a gritar que sigue vivo. El torneo empieza a enseñar los dientes.

Inglaterra tropieza, pero Bellingham pide calma

El 0-0 de Inglaterra ante Ghana en Boston dejó un poso incómodo. No tanto por el resultado —la clasificación al cruce está prácticamente encarrilada— como por la sensación de freno de mano echado tras el buen estreno frente a Croacia.

Jude Bellingham, elegido mejor jugador del partido, fue quien puso palabras al bajón: habló de “fiebre del segundo partido” y recordó que ya son cuatro empates consecutivos de Inglaterra en el segundo duelo de un gran torneo desde la Eurocopa 2020. Nada nuevo, pero sí un patrón. Su mensaje, sin embargo, fue de resistencia: hay que “aguantar el golpe” y mirar ya a Panamá, donde los de Thomas Tuchel quieren resetear y volver a ganar.

El problema no fue solo anímico. Harry Kane tuvo la victoria en sus botas en el tramo final y la mandó por encima del larguero desde siete metros. El capitán, eso sí, no se recrea en el fallo. Asegura que forma parte del oficio del delantero: nueve de cada diez veces esa pelota entra, esta tocó la décima. Kane no siente que el equipo dependa en exceso de él, una idea que también rebate Eberechi Eze, convencido de que la selección tiene “mucho talento y creatividad” alrededor del ‘9’.

Mientras el debate se calienta, la calculadora entra en escena. Inglaterra lidera el Grupo L, el pase al último 32 está prácticamente hecho y el primer puesto será suyo si mejora el resultado de Ghana ante Croacia. El problema se llama disciplina: la amarilla de Declan Rice frente a Ghana le deja al borde de la suspensión. Una segunda tarjeta ante Panamá le costaría el partido de octavos. Con las tarjetas que se limpian tras la fase de grupos, Tuchel tendrá que decidir si arriesga con un hombre clave.

Polémica Bellingham y queja oficial a FIFA

El empate ante Ghana no solo deja dudas futbolísticas. También ha abierto un frente político. Desde Paraguay llegan informaciones de que su federación ha presentado una protesta formal ante FIFA por el trato a Jude Bellingham.

El centrocampista inglés fue captado cubriéndose la boca con la mano mientras hablaba con Jordan Ayew. No vio ni amarilla. En cambio, Miguel Almirón se convirtió en el primer expulsado del torneo por exactamente ese gesto en el duelo ante Turkiye, tras la intervención del VAR y bajo la nueva norma que permite mostrar roja directa a quien oculte la boca en una confrontación verbal.

La federación paraguaya exige coherencia en la aplicación de un reglamento que el propio Gianni Infantino impulsó tras el caso de Gianluca Prestianni y los insultos homófobos a Vinicius Jr. El debate ya está sobre la mesa: ¿misma regla para todos o barra libre para las grandes potencias?

Alarmas físicas: Rice y Reece James, entre algodones

El empate con Ghana dejó también secuelas físicas. Declan Rice abandonó el estadio de Boston con la pierna vendada y cierta cojera. Las primeras informaciones apuntan a que no hay lesión grave, pero su participación ante Panamá está en el aire y el cuerpo técnico valora reservarlo.

Reece James, castigado por los problemas físicos en el Chelsea, completó los 90 minutos pero también será evaluado por los médicos antes del tercer partido. Tuchel, que ha exprimido al lateral, podría rotar pensando ya en las eliminatorias.

Escocia, ante el muro de Brasil y la oportunidad de su vida

Mientras Inglaterra mastica su empate, Escocia vive horas de vértigo en Miami. La Tartan Army ha tomado la ciudad, de las playas a los bares, con gaitas, kilts y cerveza. La fiesta es evidente. La tensión, también.

El escenario es simple en el papel y brutal en la práctica: Brasil al otro lado, con Carlo Ancelotti al mando y Neymar listo para debutar en este Mundial tras superar sus problemas de gemelo. El técnico italiano no se fía. Habla de una Escocia “de calidad, luchadora, bien organizada”, y destaca a Scott McTominay y John McGinn como hombres de peso. Recuerda algo que muchos parecen olvidar cuando ven un escudo pequeño: “Los partidos fáciles en un Mundial se acabaron hace mucho”.

Escocia llega herida. El sufrido 1-0 ante Haití ya dejó dudas, y la derrota por 1-0 contra Marruecos, con gol de Ismael Saibari a los 70 segundos, las multiplicó. Ahora, el margen de error es mínimo.

  • Si Escocia gana a Brasil, está dentro. Incluso podría liderar el grupo si Marruecos tropieza ante Haití.
  • El empate, casi oro puro: esos cuatro puntos deberían bastar para colarse entre los ocho mejores terceros que avanzan al cuadro final.
  • La derrota deja todo en el aire. Otro 1-0 en contra, como ante Marruecos, le dejaría con tres puntos y un -1 en la diferencia de goles. Históricamente, ese registro puede alcanzar para colarse por la rendija como tercer clasificado, pero dependería de una carambola de empates y resultados ajustados en otros grupos.

FIFA ha programado el Marruecos–Haití a la misma hora que el Brasil–Escocia para evitar sospechas, una lección aprendida de la infame “Desgracia de Gijón” de 1982. Pero el propio organismo ya admite que las tormentas y el clima extremo podrían obligar a romper esa simultaneidad en otros grupos. El fantasma de los amaños vuelve a asomar.

Neymar vuelve, Raphinha se cae

Brasil llega con la tranquilidad de quien se sabe gigante, pero con advertencias en el horizonte. Neymar ha completado la semana de entrenamientos y Ancelotti confirma que está “listo para jugar”: puede disputar 45 minutos o el partido completo. Su sola presencia altera el ecosistema del grupo.

La mala noticia es la baja de Raphinha, lesionado en el isquiotibial en el 3-0 ante Haití. El delantero del Barcelona se perderá la cita con Escocia. Aun así, el potencial ofensivo brasileño sigue siendo intimidante.

Escocia, por su parte, se aferra a la historia. Se ha cruzado cuatro veces con Brasil en fases finales (1974, 1982, 1990, 1998) y nunca ha ganado. Esta vez, al menos, llega con una marea humana detrás. La policía local habla de un ambiente “inolvidable” en Miami Beach. La Tartan Army ha conquistado la ciudad mucho antes de que ruede el balón.

Inglaterra–Escocia, el cruce que se cocina en México

Mientras los dos combinados británicos avanzan por caminos distintos, la tabla dibuja un posible choque de alto voltaje en octavos. A día de hoy, con Inglaterra líder del Grupo L y Escocia tercera en el Grupo C, el calendario apunta a un duelo en Ciudad de México el 6 de julio.

Nada está cerrado. Inglaterra aún debe rematar ante Panamá. Escocia, sobrevivir a Brasil. Pero la posibilidad de un Inglaterra–Escocia en fase de eliminación directa ya agita a las aficiones y a los organizadores, que ven cómo el torneo podría ganar uno de esos partidos que definen generaciones.

Ronaldo, doblete y mensaje al mundo

Mientras Europa mira a Boston y Miami, en el otro lado del cuadro Cristiano Ronaldo ha decidido que no piensa irse en silencio. El portugués firmó un doblete en el 5-0 de Portugal a Uzbekistán y proclamó estar “de vuelta”. Sus palabras resuenan porque hace apenas unos días se pedía su suplencia tras un mal estreno ante DR Congo en Houston.

Bruno Fernandes, capitán del Manchester United y socio de Ronaldo en la selección, respiró aliviado. Admitió que era “importante” que el capitán marcase, que sigue siendo el jugador de referencia en ataque. Portugal cerrará la fase de grupos ante Colombia en Miami, con el liderato del Grupo K en juego y un Ronaldo en plena cruzada personal.

Entre temblores, calor extremo y descansos por hidratación

El Mundial también se juega fuera del césped. En California, un terremoto de magnitud 5,6 sacudió Mendocino County a menos de 24 horas del duelo decisivo de Estados Unidos ante Turkiye en Los Ángeles. No hubo alerta de tsunami, pero el susto recordó que este torneo convive con la naturaleza más caprichosa.

Gianni Infantino, mientras tanto, abre la puerta a mantener las pausas de hidratación más allá de esta edición, un guiño a un calendario comprimido y a partidos disputados bajo temperaturas extremas, como los de Dallas, donde Argentina ya se ha acostumbrado a jugar por encima de los 38 grados.

En paralelo, las tormentas eléctricas ya obligaron a retrasar casi cuatro horas el Francia–Irak. Si algo parecido sucede en las últimas jornadas de grupos, FIFA podría verse forzada a romper la simultaneidad de los partidos, con el riesgo de que se repitan viejas sospechas de pactos tácitos.

Kane, un “hechizo” y una promesa

El fallo de Harry Kane ante Ghana ha generado incluso un capítulo surrealista. El autodenominado brujo ghanés Nana Kwaku Bonsam se ha atribuido el mérito de haber “bloqueado” al delantero inglés para evitar que marcara, y ahora asegura haberlo “liberado” para que pueda volver a ver puerta frente a Panamá.

Más allá del folclore, el propio Kane prefiere mirar hacia adelante. Dice que no se castigará por un error puntual y que se respalda a sí mismo para marcar la próxima ocasión. Inglaterra, que se ha salvado de problemas de orden público —la policía británica ha elogiado el comportamiento ejemplar de sus aficionados en Boston—, necesita que su capitán vuelva a afinar la puntería justo cuando el torneo entra en su tramo serio.

Voces críticas y viejos fantasmas

Lejos del césped, también hay ruido político. Gordon Brown, ex primer ministro británico, ha cargado contra los precios “extorsivos” de las entradas del Mundial y pide una investigación. Asegura que muchas familias quedan fuera por las tarifas, que en la final multiplican por 30 o 40 las de la Eurocopa de Alemania. El fútbol de élite, una vez más, acusado de alejarse de su base social.

En otro frente, Graham Potter defiende a capa y espada a Isak Hien tras la goleada encajada por Suecia ante Países Bajos, mientras Lionel Scaloni anuncia que no dará descanso a Lionel Messi pese a tener el grupo decidido: Argentina, ya clasificada, se medirá a Jordania en Dallas con el ‘10’ dispuesto a seguir engordando su cuenta de cinco goles en dos partidos y su candidatura a la Bota de Oro.

El cuadro se va dibujando. Las grandes figuras se posicionan. Los pequeños buscan la grieta por la que colarse. Inglaterra necesita reencontrar su filo. Escocia, sobrevivir a Brasil. Portugal, confirmar que su capitán no vive solo de recuerdos.

El Mundial empieza a separar a quienes están de paso de quienes de verdad vienen a quedarse. ¿En qué lado acabarán las dos selecciones británicas cuando se apaguen las luces de la fase de grupos?