La portería del Barça en vilo antes de visitar al Sevilla
La noche que debía ser rutinaria ante el Racing Santander dejó una preocupación inesperada en el barcelonismo: Joan Garcia terminó en el banquillo antes de tiempo y encendió todas las alarmas a pocos días de visitar el Ramón Sánchez-Pizjuán.
Hansi Flick sorprendió a todos al descanso. Por primera vez en la temporada, decidió retirar a su guardameta titular y dar entrada al veterano Wojciech Szczesny. No fue una decisión táctica. Detrás estaba un susto físico que puede tener consecuencias.
Según las informaciones de prensa, Garcia se lesionó en una acción aparentemente inofensiva. Persiguió un balón que se marchaba por la línea de fondo al final de la primera parte, resbaló sobre el césped artificial mojado y se torció el tobillo en un mal gesto. Nada espectacular, pero sí lo bastante doloroso como para encender las dudas.
Los primeros diagnósticos hablan de una lesión leve. Sin embargo, nadie se atreve a asegurar su presencia el próximo sábado ante el Sevilla, en la séptima jornada de LaLiga, en un estadio que guarda recuerdos muy amargos para el Barça.
Un déjà vu que inquieta al barcelonismo
La posible ausencia de Garcia en Nervión remueve fantasmas recientes. El guion se parece demasiado al de la temporada pasada, cuando un inicio casi perfecto se vino abajo precisamente a raíz de un problema en la portería.
Entonces, el Barça había arrancado fuerte: cinco victorias en seis partidos, solo empañadas por un 1-1 ante el Rayo Vallecano. La dinámica se quebró cuando Joan Garcia cayó lesionado frente al Real Oviedo y Flick se vio obligado a recurrir a Szczesny como solución de urgencia.
El primer examen salió bien. El polaco respondió y el equipo se llevó un trabajado 2-1 ante la Real Sociedad en el Spotify Camp Nou. Parecía que el parche aguantaba. Parecía.
Porque justo después llegó el golpe que todavía escuece: un 4-1 encajado ante el Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán, en la octava jornada. Una goleada que dejó cicatriz.
Aquel partido fue una pesadilla para Szczesny. Encajó cuatro tantos: uno de Alexis Sánchez, de penalti, y otros de Isaac Romero Bernal, José Ángel Carmona y Akor Adams. Marcus Rashford maquilló el marcador con el único gol azulgrana, más consuelo estadístico que verdadero alivio.
Desde entonces, cada visita a Nervión con dudas en la portería viene acompañada de un murmullo de preocupación. Y ahora la historia amenaza con repetirse.
Szczesny, entre la desconfianza y la necesidad
El calendario no espera. En cuestión de días, el Barça volverá al mismo escenario, contra el mismo rival y con la posibilidad real de que Szczesny vuelva a ser titular bajo los palos.
El contexto tampoco ayuda a calmar los nervios. El regreso del polaco a la portería en este curso ya ha dejado una imagen inquietante. Ante el Racing, recién ingresado al campo, se entretuvo en exceso con el balón en los pies, prácticamente sobre la línea de gol. El marroquí Yasser Zabiri olió la sangre, le robó la pelota y convirtió el error en el segundo tanto visitante.
Una acción que reaviva todas las dudas en el momento menos oportuno. El margen de error en Sevilla será mínimo. Y la memoria, cruel.
Un Barça arrollador… con una duda clave
El contraste no puede ser mayor. El Barça llega a la cita con el Sevilla lanzado, instalado en una racha que roza lo histórico. Ha ganado sus siete primeros partidos oficiales de la temporada: seis en LaLiga y uno en la Champions League.
No solo gana. Arrasa. Suma 33 goles en esos siete encuentros, un promedio que se acerca a los cinco tantos por partido. Un equipo desatado en ataque, con confianza, automatismos y pegada.
Pero todo ese impulso ofensivo se mide de otra forma cuando el debate se instala en la portería. Un resbalón, un mal control, una mala noche… y la dinámica puede romperse de golpe, como ya sucedió el año pasado.
La gran incógnita ahora es simple y brutal: ¿llegará Joan Garcia a tiempo para el examen de Nervión o tendrá que ser, otra vez, Szczesny quien se plante frente a la grada del Ramón Sánchez-Pizjuán?
El Barça viaja con fútbol, goles y una inercia imponente. Lo que no sabe todavía es si también llevará consigo la tranquilidad bajo los palos o si la portería volverá a ser el punto más frágil en uno de los escenarios más exigentes del curso.






