Revolución médica en el Arsenal: cambios clave en el departamento de tratamiento
Mikel Arteta llevaba tiempo avisando: para pelear por todo, no basta con fichar talento. Hay que mantenerlo en pie. Este verano, el técnico dio un paso que en el fútbol suele doler más que un esguince: tocar el departamento médico.
El entrenador del Arsenal, obsesionado con llegar a los tramos decisivos de la temporada con sus estrellas disponibles, ha visto cómo en los últimos años las lesiones se han cruzado una y otra vez en el camino del equipo. Bukayo Saka, William Saliba, Kai Havertz… nombres clave, ausencias largas, momentos críticos.
La frustración se fue acumulando. Y el club terminó por apretar el botón.
Salidas de peso tras un curso exigente
Poco después de la derrota en la final de la Champions League ante Paris Saint-Germain, el Arsenal despidió al jefe de medicina deportiva, el doctor Zafar Iqbal. No fue el único movimiento. Tom Allen, responsable de ciencias del deporte y rendimiento, también dejó su cargo.
La lista continuó: Sam Wilson, preparador físico principal, salió a finales de junio. Tres figuras importantes, tres cambios profundos en el corazón del área de rendimiento. No fue una limpieza improvisada.
El club había llevado a cabo la pasada temporada una revisión completa de su departamento médico. En ese proceso entró en escena Joaquín Acedo, amigo de larga data de Arteta, llamado para desempeñar un papel clave en ese rediseño interno.
Arteta, lejos de dinamitar puentes, quiso subrayar el trabajo de quienes se marchan, pero sin esconder el mensaje de fondo.
“Primero, gracias a ellos por todo el trabajo increíble que han hecho por el club, por los jugadores, por mí, y por lo bien que nos han llevado”, explicó. Acto seguido, dejó clara la dirección: “Buscaremos mejorar y evolucionar en ciertas áreas”.
El técnico fue directo: no se trata solo de lo que pasa sobre el césped. “Tenemos que mirar a todo el club y hemos tomado ciertas decisiones que, en nuestra opinión, nos ayudarán a medio y largo plazo a ser mejores”, añadió. Y reconoció el coste humano: “Siempre es difícil cuando hablas de personas y tienes una relación tan fuerte. Es siempre muy, muy duro”.
Nuevas caras, nuevas ideas
A las salidas les siguieron incorporaciones con un perfil muy marcado. Eneko Angulo llegó desde Real Betis, donde ejercía como jefe de rehabilitación. Su misión en Londres será clave: reducir tiempos de baja, optimizar regresos, evitar recaídas.
El otro gran fichaje está en el centro de la historia: Arnaldo Abrantes, nuevo médico jefe del club tras dejar Aston Villa. Su currículum rompe el molde habitual. Antes de ponerse la bata, fue velocista profesional y representó a Portugal en los Juegos Olímpicos de 2008.
Arteta no escondió su fascinación por ese pasado. “Era un buen atleta”, resumió, con una sonrisa implícita. Pero detrás de esa frase corta hay una apuesta estratégica.
El técnico quiere que el club se mueva al ritmo del fútbol moderno. “Cuando intentamos evolucionar la plantilla, el equipo y las relaciones, y ver hacia dónde está evolucionando el juego, queríamos reclutar cualidades diferentes”, explicó. Para él, haber competido al máximo nivel da a Abrantes una sensibilidad distinta sobre lo que siente un deportista de élite.
“Eso es una, cuando has estado ahí y has sentido las cosas de una manera diferente. Pero también por su formación, su conocimiento sobre muchas cosas que me interesaban mucho”, detalló Arteta. La conclusión del entrenador es rotunda: “Creemos que era la pieza adecuada. Estoy muy contento con lo que está aportando”.
Un mensaje claro al vestuario
Detrás de los nombres y los cargos hay un mensaje nítido para la plantilla: el club no se resigna a que las lesiones marquen el techo competitivo del proyecto. Arteta quiere a sus Saka, Saliba y Havertz disponibles cuando se decide todo. Y ha decidido cambiar a quienes deben ayudarle a lograrlo.
El Arsenal ha movido el tablero lejos de los focos del día de partido. La próxima vez que llegue la recta final de la temporada, la verdadera prueba no estará solo en el marcador, sino en la lista de convocados. ¿Llegará esta vez el vestuario completo a la línea de meta?






