Roberto Mancini regresa a Italia: nuevo reto tras el fracaso mundialista
Roberto Mancini regresa al banquillo de Italia. Otra vez al mando, otra vez en el ojo del huracán. El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giovanni Malagò, confirmó este martes que el técnico volverá a ser seleccionador nacional y que Claudio Ranieri asumirá el cargo de director técnico.
Un giro que mezcla nostalgia, urgencia y presión máxima.
“Mancini es el entrenador”, sentenció Malagò. “Creí que la mejor persona para ser seleccionador era Roberto Mancini”. Sin matices. Sin rodeos.
De la gloria de Wembley al vacío mundialista
El regreso no llega en tiempos de calma. Mancini sustituye a Gennaro Gattuso, que dejó el cargo en abril tras otro golpe histórico: Italia se quedó fuera de su tercer Mundial consecutivo. Una herida que no cicatriza y que ha marcado a fuego a todo el fútbol italiano.
Mancini ya conoce el peso de esa camiseta. Dirigió a la selección entre 2018 y 2023, una etapa que tocó el cielo y se desplomó sin red. En 2021 llevó a la Azzurra al título de la Eurocopa, con aquella final dramática en Wembley resuelta en los penaltis ante Inglaterra, una noche que parecía abrir una nueva era.
Después llegó la caída. Fracaso en la clasificación para el Mundial de 2022 y un arranque lento en la fase de clasificación para la Euro 2024. El brillo de Londres se apagó demasiado rápido.
En su primer ciclo, Mancini dirigió 58 partidos al frente de Italia. Un volumen suficiente para conocer las luces y las sombras del sistema, la presión mediática y la exigencia de un país que no perdona.
Un técnico de club con pedigrí
El currículum de Mancini sigue pesando. A nivel de clubes ha pasado por banquillos de máxima exigencia: Inter, Fiorentina y Manchester City, entre otros. En el club inglés vivió uno de sus grandes hitos: tres años de proyecto y el título de Premier League 2011-12, el primero de la era moderna del City, que cambió la historia reciente de la entidad.
Ese perfil ganador, capaz de manejar vestuarios complejos y contextos de alta presión, es precisamente lo que la FIGC vuelve a buscar ahora. Italia no puede permitirse otro ciclo perdido.
Ranieri, la brújula en la sombra
El nombramiento de Claudio Ranieri como director técnico añade otra figura de peso al organigrama. Un veterano del banquillo, acostumbrado a lidiar con situaciones límite, llamado a aportar criterio, experiencia y una mirada más amplia sobre el proyecto.
La combinación Mancini–Ranieri dibuja una estructura de mando clara: un seleccionador con pasado reciente de éxito y un director técnico con décadas de oficio. Italia apuesta por la experiencia, no por la revolución.
Maldini se marcha, Pirlo se queda fuera
El terremoto no se limita al banquillo. El antiguo director técnico de la FIGC, Paolo Maldini, y su asesor, Leonardo, presentaron su dimisión el lunes. El detonante: el bloqueo del nombramiento de Andrea Pirlo como seleccionador, frenado por sus vínculos con una casa de apuestas rusa.
La federación se ha movido en un terreno delicado, entre cuestiones éticas, imagen internacional y presiones internas. El resultado ha sido la salida de dos figuras de enorme peso simbólico como Maldini y Leonardo, y el cierre definitivo del camino de Pirlo hacia el banquillo de la Azzurra en este momento.
Guardiola dijo no
La historia reciente de este nombramiento tiene otro nombre propio: Pep Guardiola. Malagò confirmó que el técnico del Manchester City fue la primera opción de la federación, pero rechazó la propuesta el mes pasado.
Con Guardiola fuera del tablero y el proyecto tambaleándose tras otro fracaso mundialista, la FIGC miró hacia atrás y encontró en Mancini una solución conocida. No es una apuesta exótica ni un giro radical. Es un regreso a lo que ya funcionó… y también falló.
La pregunta ahora es simple y brutal: ¿podrá el hombre que llevó a Italia a la cima de Europa volver a levantar a una selección que se ha acostumbrado a ver los Mundiales por televisión?






