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Rodri y el Barça: negociación decisiva por el centrocampista

La operación por Rodri ha pasado de simple rumor de mercado a carrera contrarreloj. FC Barcelona y Manchester City negocian a toda velocidad, empujados por un dato clave: el centrocampista ya ha elegido. Quiere vestir de blaugrana. Y lo ha hecho dejando por el camino a Real Madrid.

El mensaje del jugador ha sido nítido en Manchester. No quiere reincorporarse a la dinámica de los Cityzens, no quiere volar a la pretemporada con el equipo de Enzo Maresca. Su prioridad es cerrar cuanto antes su llegada al vigente campeón de LaLiga. Ese deseo, compartido por todas las partes, ha acelerado una operación que, hace apenas unos días, parecía mucho más enrevesada.

De los 50 a los 70 millones: el Barça sube la apuesta

El primer intento del Barça fue insuficiente. Sobre la mesa, 50 millones de euros. Una propuesta que en el Etihad se despachó con rapidez. Desde Inglaterra se filtró enseguida que el City no contemplaba la salida de su mediocentro por menos de unas 70 millones de libras, en torno a 80 millones de euros. Distancia grande, mensaje contundente.

Lejos de enfriarse, el movimiento del club inglés activó la siguiente fase. La dirección deportiva azulgrana se mantuvo en contacto durante el fin de semana, trabajando una segunda oferta capaz de acercarse a las exigencias del campeón de la Premier League sin dinamitar su propio margen financiero.

Esa segunda propuesta ya está definida: 65 millones fijos más 5 en variables. Un total de 70 millones de euros. Un salto notable respecto a los 50 iniciales, aunque todavía un peldaño por debajo de la cifra que se manejaba en Manchester como referencia ideal.

El Barça entiende que se ha estirado hasta casi el límite de lo posible. El City, por su parte, sabe que difícilmente encontrará un escenario más favorable: un jugador decidido a irse, un gran club dispuesto a pagar alto y una negociación avanzada.

El City, ante la decisión final

Enzo Maresca llegó a dejar caer en público que esperaba contar con Rodri en la vuelta a los entrenamientos. Un mensaje de normalidad que contrastaba con el trasfondo real de la operación. Pese a esas palabras, en los despachos se asume que el traspaso está cada vez más cerca.

La expectativa en Barcelona es clara: el club inglés tendrá que ceder algo y suavizar sus pretensiones económicas. No se trata ya de una subasta, sino de ajustar los últimos detalles de una operación en la que existe un amplio acuerdo sobre el deseo del jugador.

Ninguna de las dos partes quiere prolongar este pulso más de la cuenta. Hay una sensación compartida de que el momento de decidir ha llegado. O ahora, o el escenario se complica para todos.

Rodri aprieta los tiempos

Mientras los clubes apuran números y cláusulas, Rodri ya tiene su parte resuelta. Ha dado el sí a un contrato de cuatro años con el Barça. Lo ha hecho con un objetivo muy concreto: evitar a toda costa tener que presentarse en Manchester para iniciar la pretemporada con el City.

Su postura añade presión al club inglés. Mantener en plantilla a un jugador que ha manifestado con claridad su voluntad de salir siempre genera ruido. Más aún cuando el comprador es un gigante europeo y la oferta ya se mueve en cifras muy altas.

El Barça, por su lado, quiere cerrar el acuerdo entre hoy y mañana. El margen para más contraofertas es mínimo. La sensación en los despachos del club catalán es que esta segunda propuesta es, en esencia, la definitiva. Solo quedaría espacio para pequeños retoques de última hora si el City pide algún matiz en las variables.

La pelota está ya en el tejado del campeón de la Premier League. El jugador ha elegido, el Barça ha subido la apuesta y la operación ha entrado en su tramo decisivo. La cuestión es simple y a la vez enorme: ¿está preparado el City para dejar marchar a su cerebro del centro del campo?