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Rodrigo De Paul defiende a la Scaloneta tras la derrota ante España

La herida sigue abierta. Argentina se quedó a un paso de hacer historia en el MetLife Stadium, derrotada 1-0 por España en la final del Mundial tras la prórroga, y vio escaparse la posibilidad de convertirse en la primera selección en 64 años en revalidar la corona. El resultado dolió. Lo que vino después, aún más.

En los días posteriores, el debate ya no giró solo alrededor del gol que definió la final, sino del comportamiento del equipo de Lionel Scaloni: críticas por supuesta mala deportividad, acusaciones de juegos psicológicos, miradas severas sobre cada gesto y cada protesta. El campeón del mundo en 2022 pasó, casi de un día para otro, de ser el equipo admirado a convertirse en el equipo juzgado.

Rodrigo De Paul decidió no dejar pasar el momento. El mediocampista, una de las voces más fuertes del vestuario albiceleste, rompió el silencio con un mensaje encendido en Instagram, donde salió en defensa del grupo y apuntó directamente a quienes —según él— llevaban tiempo esperando la caída de Argentina.

Para De Paul, la derrota no solo se mide en el marcador. Se mide en lo que no pudo entregarle al país. “El dolor más grande es que no pudimos llevar la Copa del Mundo a nuestro país otra vez, porque si hay alguien que merecía volver a vivir esa sensación eran ustedes”, escribió, dirigiéndose a los hinchas argentinos, a esos millones que siguieron cada paso de la Scaloneta en otra campaña mundialista cargada de emoción.

El volante admitió el golpe anímico de ver escaparse un nuevo título, pero encontró un punto de apoyo en la relación que el equipo construyó con la gente. “A medida que pasan las horas, nos hacen llegar que la identificación que tienen con este grupo va más allá del trofeo y eso es algo a lo que me quiero aferrar para poder transitar este momento”, añadió, dejando claro que, para ellos, el vínculo con la tribuna vale casi tanto como una vuelta olímpica.

El mensaje cambió de tono enseguida. De Paul no solo habló de dolor y de consuelo. Habló de bronca. Apuntó a los que, según él, se refugiaron en teorías conspirativas durante todo el torneo, esperando el tropiezo argentino para salir a la superficie. “Hoy veo cuánta gente estaba esperando esta caída, difundiendo teorías conspirativas sin fundamento durante todo el Mundial solo para calmar su propio dolor de no poder vivir lo que nosotros, los argentinos, estábamos viviendo”, lanzó.

No se quedó ahí. Señaló un malestar que, para el mediocampista, va más allá del resultado: “Porque nuestras sonrisas les molestan, porque nuestras formas les llegan hasta la piel”. Una frase que condensa el espíritu de esta selección: desafiante, emocional, sin intención de pedir disculpas por cómo compite.

Mientras el mundo del fútbol debate sobre los límites de la intensidad y el carácter dentro de la cancha, De Paul marca la línea desde adentro del vestuario argentino. Para él, esta generación no está dispuesta a renunciar a su identidad, ni siquiera tras perder una final del mundo. La Copa se fue con España. La discusión sobre la forma de ganar y de perder, con Argentina, está lejos de terminar.