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Ronaldinho regresa a la competición oficial en la Serie C italiana

Ronaldinho vuelve. No a un palco, no a un amistoso benéfico, sino a la competición oficial. A los 46 años, más de una década después de su retirada del fútbol profesional, el brasileño está listo para jugar en la tercera división de Italia con Ravenna.

El club confirmó que el debut será el 15 de noviembre, en el Stadio Bruno Benelli, frente a Forlì. Una fecha marcada en rojo en el calendario de la ciudad y, en realidad, en el del fútbol mundial. Ravenna lo define sin rodeos: un evento destinado a “volver la mirada del mundo” hacia su estadio.

El sueño de Ravenna y la última obra de arte

Ronaldinho firmó con Ravenna en junio, en un movimiento que sonó más a campaña de marketing que a planificación deportiva. Hasta ahora no había jugado un solo minuto. El viernes, el club rompió la espera: el campeón del mundo con Brasil en 2002 y Balón de Oro en 2005 tendrá por fin su estreno en la Serie C.

La entidad, dirigida por Ignazio Cipriani, heredero de la conocida marca de restauración Cipriani, ha construido alrededor del fichaje un relato casi cinematográfico. Cipriani ha confesado su sueño: que el brasileño marque en Ravenna el último gol de su carrera. No un partido homenaje, no un amistoso de leyendas. Un gol oficial, con puntos en juego, en un campo de la tercera categoría italiana.

El club no esconde el tono épico. En su comunicado habla de “un gran regreso: el regreso de la magia, de la sonrisa y de un talento que ha cautivado a generaciones de aficionados, al margen de colores y rivalidades”. No se trata solo de un refuerzo; es un símbolo.

De Miami a la playa de Marina di Ravenna

La puesta en escena ha sido calculada. El anuncio del acuerdo se hizo en Miami. La presentación ante la afición, en agosto, en una playa de Marina di Ravenna, a las puertas del inicio de temporada. Arena, mar, verano y Ronaldinho sonriendo. El club reconoce que, desde entonces, la expectativa no ha dejado de crecer, alimentada por una mezcla de emoción, curiosidad e incredulidad.

Ravenna habla de una “visión” de su presidente, capaz de encender la imaginación de los hinchas y de provocar debate más allá de las fronteras italianas. Esa visión ya tiene día y rival. Ronaldinho pisará el césped del Benelli para abrir “un nuevo capítulo en una historia que no deja de sorprender”, según la propia entidad.

Un viejo conocido de Italia

No será la primera vez que el brasileño compita en el fútbol italiano. Entre 2008 y 2011 vistió la camiseta de AC Milan, dejando destellos de su talento en San Siro. Antes había deslumbrado en Paris Saint-Germain y alcanzado su punto más alto en Barcelona, donde se convirtió en uno de los grandes iconos del siglo XXI.

Su último partido profesional fue en 2015, con Fluminense. Desde entonces, apariciones esporádicas, homenajes, giras y actos promocionales. Ahora, la promesa de algo distinto: volver a la rutina del vestuario, al silbato inicial, al esfuerzo competitivo, aunque sea en un escenario más modesto.

La magia en un estadio de Serie C

Ravenna va en serio. El equipo marcha segundo en su grupo de Serie C, una categoría dividida geográficamente en tres secciones. La temporada no es un mero escaparate para una leyenda, es una pelea real por objetivos deportivos. En ese contexto, la figura de Ronaldinho añade un componente emocional y mediático difícil de medir.

El club lo resume con una frase que encaja con la memoria colectiva: “Hay futbolistas que se recuerdan por lo que han ganado y otros también por lo que hicieron sentir”. Ronaldinho pertenece a esa élite de jugadores capaces de transformar el fútbol en pura alegría: un regate inesperado, un pase imposible, una sonrisa que cruza estadios y generaciones.

No se sabe cuántos minutos jugará, ni cuánto puede ofrecer físicamente a estas alturas. Lo que sí está claro es que el 15 de noviembre el foco estará en el Stadio Bruno Benelli. Ravenna lo dejó escrito en su comunicado final: “La espera está casi terminada. La magia vuelve al campo”.

Queda por ver si ese último chispazo de magia alcanzará para dejar, en un rincón de la Serie C, la última firma de su carrera.