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Rory Finneran: La nueva estrella del fútbol irlandés

En un rincón caluroso de Murcia, en un simple campo de entrenamiento, la República de Irlanda empieza a mirar de frente a su futuro. Tiene nombre y apellidos: Rory Finneran. Apenas 18 años, ningún minuto todavía con el primer equipo de Newcastle, pero ya con la etiqueta de “siguiente gran cosa” colgada a la espalda.

Richie Towell, voz autorizada del fútbol irlandés y analista en el RTÉ Soccer Podcast, no es fácil de impresionar. Con Finneran, sin embargo, no duda.

“Lo vi mucho en el Mundial sub-17 y me pareció excelente. Hay una razón por la que Newcastle se lo lleva tan joven”, subrayó, recordando aquel torneo en Qatar donde el centrocampista no solo jugó, sino que lideró a su selección como capitán.

De récord en Blackburn a apuesta de Newcastle

La historia de Finneran se acelera en enero de 2024. Con 15 años, se convierte en el debutante más joven de la historia de Blackburn Rovers al jugar un partido de FA Cup. Un niño en un escenario de adultos. Poco después, Newcastle se mueve rápido y lo asegura para su proyecto de futuro.

En St James’ Park todavía no ha dado el salto al primer equipo, pero en Irlanda ya lo tratan como algo más que una promesa. En el Mundial sub-17 dejó huella: personalidad, jerarquía, balón limpio y una madurez impropia de su edad.

Towell lo vio de cerca y la impresión fue inmediata: “Parece que tiene un poco de todo. Lo que más me gustó fue su madurez”.

Una llamada inesperada… y una oportunidad enorme

Heimir Hallgrimsson no lo incluyó de inicio en la lista de 21 jugadores para el campamento en España y el amistoso ante Grenada del sábado. El plan no contemplaba todavía su salto. Pero el fútbol, como tantas veces, se escribe con giros inesperados.

Las lesiones de Joel Bagan y Kasey McAteer abrieron dos huecos. Uno de ellos fue para Finneran. De repente, el chico que veía el grupo desde fuera se encuentra dentro de la concentración, como único centrocampista sin estrenar con la absoluta.

A su alrededor, un contexto interesante: Jayson Molumby y Jason Knight ya ejercen de “veteranos” pese a su juventud, mientras que Conor Coventry y Andrew Moran, que deslumbraron en categorías inferiores, aún buscan consolidar el salto definitivo que se les presuponía desde sub-17, sub-19 y sub-21.

Towell ve en esa mezcla algo especial: “Me gusta el aspecto de esta lista. Es una convocatoria con un aire de exuberancia juvenil. Va a ser interesante ver, sobre todo, esos roles en el centro del campo”.

No solo mira a los chavales. También pone el foco en cómo reaccionan los que ya cargan con más responsabilidad: “Molumby y Knight son ahora como los profesionales sénior… y siguen siendo bastante jóvenes. Será interesante ver cómo los mayores manejan también esa responsabilidad”.

El instinto táctico de un veterano en un cuerpo de 18 años

Finneran no seduce solo por su técnica. Lo que engancha a quienes lo observan es su lectura del juego. No corre por correr. No persigue sombras. Ocupa espacios.

“Cuando alguien juega en esa posición siendo tan joven, muchas veces se le ve fuera de sitio, con ese punto de juventud y exuberancia que les lleva a seguir la pelota”, explicó Towell. “Pero él parece tener ese saber estar en el campo, saber dónde estar en el momento justo. Hay una razón por la que los grandes clubes han ido a por él”.

Para una selección que busca reconstruirse, un centrocampista con esa cabeza puede marcar la diferencia. No se trata solo de si debutará en Murcia, sino de cómo se integrará en un grupo que empieza a girar hacia una nueva generación.

La otra batalla por el futuro: la portería

Mientras el foco se posa sobre Finneran, otra pugna silenciosa se abre en la portería. Killian Cahill llega como el único guardameta sin experiencia previa con la absoluta. Un perfil distinto, un camino poco habitual.

Barry Murphy, ex portero sub-23 de Irlanda y antiguo guardameta de la cantera de Shamrock Rovers, desgranó su recorrido en el mismo podcast. Cahill pasó directamente del equipo sub-21 de Brighton a Leyton Orient. Un salto brusco, sin rodaje en fútbol sénior, pero con recompensa rápida: en octubre ya era el portero titular.

Leyton Orient no improvisa con los arqueros. Por allí también estuvo Josh Keeley. Cahill se ganó el puesto sin haber jugado antes “fútbol de hombres”, como recordó Murphy. Luego llegó Daniel Bachmann, internacional austríaco procedente de Watford, y Cahill perdió la titularidad. Un golpe, sí, pero también una lección acelerada sobre la competencia en la élite.

Para Murphy, este campamento abre una puerta clave: “Es una buena oportunidad para que entre en la foto de Irlanda”. Y el contexto es exigente: la selección acumula profundidad en la portería con Caoimhin Kelleher, Gavin Bazunu, el propio Keeley, Max O’Leary y el nombre que ya asoma desde Tottenham, Aaron Maguire, guardameta del equipo sub-21 de Spurs.

La competencia es feroz. Precisamente por eso, cada entrenamiento en Murcia pesa más que muchos partidos de club.

Un campamento que mira hacia adelante

La concentración en España no es un simple paréntesis con un amistoso ante Grenada. Es un laboratorio. Hallgrimsson prueba, mezcla, observa quién pide paso y quién asume el mando.

Entre un mediocampo repleto de talento joven que aún busca consolidarse y una portería con más candidatos que puestos, Irlanda vive en Murcia algo más que una semana de trabajo. Es un vistazo crudo a lo que puede ser la próxima década del equipo nacional.

En el centro de todo, un chico que debutó con 15 años en la FA Cup y que ahora, con 18, se planta en la absoluta como si llevara toda la vida ahí. Si la madurez que mostró en Qatar se traslada al nivel sénior, la pregunta ya no será si Rory Finneran está preparado.

La verdadera cuestión será cuánto tiempo tardará en convertirse en pieza imprescindible del futuro irlandés.

Rory Finneran: La nueva estrella del fútbol irlandés