Russell Martin y el renacer de Leicester City: un camino propio
Hace apenas una década, Leicester City era el milagro de 5.000-1 que derribaba a la élite de la Premier League. Hoy, el escenario es otro: League One, dos descensos consecutivos y una reconstrucción profunda para un club que también levantó la FA Cup en 2021. En medio de ese contraste brutal entre gloria reciente y presente incómodo, Russell Martin ha llegado con una idea clara: la historia no puede ser la vara de medir de su proyecto.
El técnico, que ascendió a Southampton a la Premier League hace poco más de dos años, ha decidido dar un paso atrás competitivo para intentar dar dos hacia delante en su carrera, después de un turbulento paso de 123 días por Rangers. Ahora, en el King Power Stadium, su mensaje es directo: ni él ni su equipo pueden vivir encadenados a lo que fueron.
“Sé que el club descendió, pero antes de eso tuvo un éxito increíble durante un periodo prolongado, enorme, y claro que quizá te juzgan en base a eso”, explicó en BBC Radio Leicester. “Tenemos que encontrar nuestro propio camino y que nos juzguen por eso, porque yo no puedo juzgar a la gente por los últimos dos años. Ojalá me juzguen por el trabajo que haga aquí y no por mi anterior trabajo ni por todo eso. Para mí es lo mismo”.
Un club señalado por su propia afición
La llegada de Martin fue la primera gran decisión desde que James McCarron asumió el cargo de director deportivo la pasada temporada. Su figura se sitúa por debajo del chief football officer, Jon Rudkin, uno de los nombres más cuestionados por la grada junto al propietario y presidente Khun Aiyawatt ‘Top’ Srivaddhanaprabha, símbolos para muchos del declive reciente del club.
Martin, sin embargo, no ha llegado para ajustar cuentas con el pasado interno de Leicester. Al menos no en público. Cuando se le pregunta por su relación con la cúpula, responde con elogio a la franqueza que se ha encontrado.
“Hubo mucha honestidad sobre lo que ha pasado, pero ahora hay honestidad, apertura y ganas de avanzar”, asegura. “No puedo juzgar nada de lo que ha ocurrido antes porque yo no estaba aquí. Lo ves desde fuera y la gente hace sus suposiciones, pero yo he venido muy abierto a dejarme sorprender y la gente ha sido fantástica”.
Un objetivo sin rodeos: ascenso y estilo reconocible
Lo que sí estaba claro desde el primer día era el objetivo. Nada de discursos ambiguos. Nada de medias tintas.
“El objetivo es ascender, ante todo”, admite Martin. Y añade otro matiz clave, casi tan importante como el resultado: “[Y] jugar de una forma que todo el mundo entienda y en la que crea, que genere conexión y haga que los aficionados se sientan orgullosos”.
La exigencia deportiva es máxima, aunque el contexto sea el de la tercera categoría y solo sea la segunda vez en 142 años de historia que Leicester pisa este nivel. El reto no es solo volver a subir. Es reconstruir una identidad que se ha ido erosionando al mismo ritmo que los resultados.
Venta, recorte y una plantilla por hacer
El verano ha tenido un tono claro: aligerar masa salarial y desprenderse de nombres importantes del equipo que encadenó dos descensos. El club ha ido soltando lastre, tanto en contratos pesados como en activos valiosos.
El internacional danés Jannik Vestergaard rescindió su contrato de mutuo acuerdo. Harry Winks, excentrocampista de la selección inglesa, se marchó traspasado al Cagliari. Desde el punto de vista económico, el golpe más notable llegó con la salida de Abdul Fatawu a Ipswich Town, operación que dejó unos 20 millones de libras en caja.
No ha sido un capricho. Las dificultades de Leicester para cumplir con las normas de gasto, que ya provocaron una sanción de puntos la pasada temporada por infracciones históricas, han empujado al club a tomar decisiones dolorosas. Entre ellas, la venta de jóvenes talentos con gran proyección. El ejemplo más sonado: Jeremy Monga, de solo 17 años, rumbo a Manchester City.
A esto se suma una limpieza de vestuario al final del curso anterior: 10 jugadores sin contrato fueron despedidos, lo que dejó al equipo sin un solo delantero centro sénior tras las salidas de Patson Daka y Jordan Ayew. Un vacío enorme en la zona más determinante del campo.
Chaplin y la necesidad urgente de gol
En medio de tantas salidas, los fichajes han llegado con cuentagotas. Conor Chaplin, exdelantero de Ipswich Town y máximo goleador de los Tractor Boys en el ascenso desde League One hace cuatro temporadas, es uno de solo dos refuerzos desde el descenso.
No basta. Martin lo sabe y no lo disimula. El plan pasa por reforzar el frente de ataque con varios perfiles y no con una única apuesta.
“Idealmente, tendríamos dos o tres delanteros”, detalla. “No queremos solo uno del mismo tipo, y lo mismo ocurre con los extremos. Sea cual sea el perfil que busquemos, tiene que encajar con nosotros. Tienen que estar desesperados por venir aquí y jugar, desesperados por ayudarnos a tener éxito”.
El mensaje es claro: no se trata solo de calidad, sino de hambre. De compromiso con una reconstrucción que no será sencilla ni rápida.
Un gigante herido que no quiere vivir de recuerdos
Leicester arranca esta nueva etapa lejos de los focos dorados de la Premier League, con las vitrinas aún brillando por el título imposible de 2016 y la FA Cup de 2021, pero con la realidad actual marcando el paso. League One no perdona a los que miran por encima del hombro.
Martin ha elegido no esconderse tras la grandeza pasada ni detrás de su propio currículum. Quiere que le juzguen por lo que haga ahora, aquí, con un club que ha tocado el cielo y se ha asomado al abismo en apenas una década.
La pregunta ya no es qué fue Leicester City. La cuestión, bajo el mando de Russell Martin, es qué está dispuesto a ser de nuevo.






