Saburtalo domina a Larne en prórroga en el Mikheil Meskhi Stadium
Saburtalo construyó una clasificación de perfil muy claro en el Mikheil Meskhi Stadium: dominio territorial y de balón (68% de posesión) frente a un Larne reactivo, que se sostuvo a base de duelos y faltas (27 por 19) hasta que la resistencia se quebró en la prórroga. El 4-3-3 de Andriy Demchenko se impuso como estructura dominante, anclado en una línea de cuatro muy alta y un trío de centrocampistas que empujó el bloque hacia campo rival casi de forma permanente.
Con balón, Saburtalo organizó la salida a partir de los centrales G. Kobuladze y A. Amisulashvili, muy abiertos, y con los laterales Jemali Giorgi Jinjolava y V. Selimovic proyectados pronto por fuera. N. Dadiani y G. Kutsia ofrecieron apoyos intermedios para superar la primera línea de presión, mientras que B. Kardava equilibró por dentro, permitiendo que el tridente más adelantado —N. Sikharulashvili, Z. Natchkebia y V. Bedoshvili— recibiera entre líneas o atacara la espalda de los laterales norirlandeses. El dato de 11 saques de esquina frente a solo 1 de Larne refleja ese acoso constante en campo contrario y la facilidad de los georgianos para encerrar al rival cerca de su propia área.
El plan de Gary Haveron con Larne, también en 4-3-3 de partida, fue mucho más conservador. La línea de cuatro con T. Cosgrove, M. Ridley, Dan Bent y A. Donnelly se hundió cerca de su área, con S. Graham replegando como lateral extra en muchos momentos y el doble pivote C. Gallagher – R. Doherty priorizando cerrar pasillos interiores sobre cualquier intento de presión alta. El resultado fue un bloque bajo muy denso, que obligó a Saburtalo a finalizar desde fuera o a través de centros laterales, explicando los 8 remates bloqueados que registraron los locales: Larne defendió su área con acumulación, más que con control.
La diferencia de amenaza fue evidente: Saburtalo firmó 5 tiros a puerta por solo 1 de Larne. El conjunto visitante prácticamente renunció a elaborar, buscando salidas rápidas con M. Gibson y M. Lusty a la espalda de los centrales, pero sin volumen de llegada ni apoyos suficientes. El único disparo a puerta de los norirlandeses se tradujo en el gol de J. Simpson, síntoma de una eficacia puntual más que de un flujo ofensivo sostenible.
Las sustituciones fueron clave para el desenlace. En Saburtalo, la entrada de A. Bartishvili (IN) por G. Kutsia (OUT) al 65' añadió piernas frescas y algo más de verticalidad en el carril interior. Poco después, el cambio de V. Bedoshvili (OUT) por A. Dzagania (IN) y de B. Kardava (OUT) por I. Alhassan (IN) en el 77' reconfiguró la línea de ataque: más movilidad y ruptura, menos referencia fija. Dzagania, además, aportó agresividad en la presión tras pérdida, aunque también vio amarilla en el 84', reflejo de ese punto extra de intensidad.
En Larne, los relevos tuvieron un cariz más reactivo. La doble sustitución al 65', con P. O'Neill (IN) por M. Gibson (OUT) y J. Simpson (IN) por R. Doherty (OUT), buscó piernas frescas arriba y un perfil más directo en la transición. Más tarde, la entrada de J. Ukek (IN) por M. Lusty (OUT) y de Jordan McEneff (IN) por D. Sloan (OUT) alrededor del 78' pretendió refrescar las bandas y el medio, pero sin modificar el plan base: seguir resistiendo bajos y esperar un error rival. El último ajuste, con L. Wallace (IN) por T. Cosgrove (OUT) y C. McKendry (IN) por S. Graham (OUT), fue casi de supervivencia física en la prórroga, sin capacidad real para alterar la inercia del partido.
La prórroga evidenció el desgaste acumulado de Larne. Saburtalo mantuvo la iniciativa y encontró el 2-1 definitivo con N. Sikharulashvili, premio a un rol mixto muy completo: partiendo desde la banda, se metió por dentro para recibir entre líneas, asociarse y atacar el área. Su incidencia táctica fue doble: generó ventajas con balón y, sin él, ayudó a sostener la presión alta, impidiendo que Larne saliera limpio. El dato disciplinario —4 amarillas para Saburtalo y 3 para Larne— encaja con un encuentro duro, especialmente en el tramo final, donde los visitantes recurrieron aún más a las interrupciones para frenar el ritmo.
Aunque no se dispone de cifras de pases ni de paradas de los guardametas, el reparto de posesión y de tiros a puerta permite inferir un duelo muy asimétrico: Saburtalo impuso su modelo de ataque posicional, acumuló volumen ofensivo y, pese al susto del empate, terminó imponiéndose en la prórroga ante un Larne que compitió desde la resistencia, pero sin argumentos con balón para discutir realmente la eliminatoria.






