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Sacha Boey se queda en Bayern München tras el cierre del mercado

Vincent Kompany no encontró club para Sacha Boey en todo el verano, pero el técnico ha decidido cambiar el discurso: el lateral francés vuelve a ser uno de los suyos en el Bayern München.

El club bávaro intentó desprenderse del defensa, buscó ofertas, escuchó propuestas. Nada cuajó. No llegó esa propuesta “razonable” que esperaban antes del cierre del mercado. Y ahora el escenario es otro.

“Ahora que la ventana de fichajes está cerrada, Sacha forma parte de nuestro equipo y tiene nuestro apoyo”, afirmó Kompany en rueda de prensa, marcando una línea clara de puertas hacia fuera.

El mensaje es de respaldo, pero también de exigencia. “Mi función ahora es que rinda. Pero la realidad es que tenemos a Josip Stanišić y Konrad Laimer en esa posición, y la competencia ya es feroz”, avisó el belga, dejando claro que Boey no tendrá la alfombra roja desplegada.

No hay promesas, hay una carrera por un puesto. “Necesitas paciencia y trabajo duro. Pero cualquier cosa puede pasar en el fútbol si tienes la actitud correcta”, subrayó el entrenador, abriendo una rendija de esperanza al francés.

Kompany insiste en un punto: respeto y profesionalidad. “Simplemente le estamos tratando con respeto. Se está entrenando muy bien en este momento, y todo lo demás encajará por sí solo”, añadió, describiendo a un jugador implicado pese a un verano incierto.

Un Bayern directo con sus futbolistas

El técnico también aprovechó para explicar cómo se maneja el Bayern München cuando un jugador descubre que ya no entra en los planes. Es un momento duro, y Kompany no lo disimula.

“Lo que he visto trabajando con Max Eberl y Christoph Freund es que el club es claro y directo; también en el trato con los jugadores”, explicó. Nada de rodeos, nada de mensajes ambiguos.

“No siempre es agradable para el jugador, pero también ganas mucho respeto de ellos cuando les hablas con claridad y honestidad”, remató.

Ahora, con el mercado cerrado y el ruido apagado, Sacha Boey se queda en Múnich. El resto dependerá de algo tan simple y tan brutal como el día a día: entrenar, competir y sobrevivir en una de las luchas internas más duras de Europa por un puesto en el once del Bayern.