TCU cae ante Texas en un duelo de alta tensión
FORT WORTH – La noche traía ambiente grande y récord de público, pero no trajo el gol que TCU necesitaba. El equipo femenino, número 19 del país, cayó 1-0 ante Texas en el Garvey-Rosenthal Soccer Stadium y se marchó con la sensación de haber rozado el empate hasta el último suspiro.
Un muro llamado Geller
TCU (3-2-1) aguantó casi 70 minutos a base de oficio y de los guantes de Olivia Geller. La guardameta firmó ocho atajadas y mantuvo con vida a las Horned Frogs en un partido de máxima tensión, en el que cada error pesaba el doble.
En la primera parte, el plan fue claro: solidez atrás y paciencia para encontrar una ventana al arco rival. Hubo chispazos. Una buena combinación terminó en disparo a puerta de Grace Vest, una de las llegadas más claras antes del descanso. Faltó precisión en el último pase, ese toque final que separa una buena ocasión de un gol. Aun así, el 0-0 al descanso dejaba todo abierto.
El golpe de Texas
Tras el intermedio, TCU dio un paso al frente. El equipo sumó cinco remates en la segunda mitad e intentó cambiar el ritmo del encuentro, empujado también por las gradas: 2.326 espectadores, la mayor entrada en el Garvey-Rosenthal desde octubre de 2022.
Pero el partido se rompió en una jugada. Minuto 68. Ava McDonald encontró el espacio y conectó un disparo que por fin superó a Geller. 1-0 para Texas y un silencio denso en el estadio. Después de tanto resistir, el muro se había resquebrajado.
TCU no se derrumbó. Al contrario, apretó los dientes y se fue arriba.
El cabezazo que se quedó a centímetros
La ocasión del empate llegó cuando el reloj ya jugaba en contra. A cinco minutos del final, Kamdyn Fuller se elevó en el área y conectó un cabezazo que descolocó a la defensa de Texas. El balón, desviado por una defensora, coqueteó con la línea de gol. Pareció entrar. No lo hizo. Se quedó fuera por centímetros.
Esa acción resumió la noche de TCU: esfuerzo, insistencia y una dosis cruel de mala fortuna. En los últimos cinco minutos, las Frogs siguieron buscando el tanto del 1-1, pero Texas cerró filas y el marcador ya no se movió.
Noche de hitos y desgaste total
Más allá del resultado, el duelo dejó apuntes significativos. Eric Bell dirigió su partido número 300 como entrenador principal de TCU, un hito importante en el banquillo de las Horned Frogs.
La propia Geller, protagonista de la noche, firmó su mejor registro de la temporada con esas ocho paradas, quedándose a solo una de su tope personal. No estuvo sola en el esfuerzo: Olivia Geller, Zoe Cuneio, Grace Coppinger, Evie Baker, Cameron Patton y Kamdyn Fuller disputaron los 90 minutos completos, reflejo del desgaste físico y mental que exigió el choque.
Desde el banquillo entraron Eres Freifeld, Hannah Harms, Madison Taylor, Mackenzie Hilderman y Giovanna Costanzo para intentar cambiar la dinámica del partido y refrescar líneas. En ataque, Bella Diorio lideró las estadísticas de TCU con dos disparos, ambos a puerta, aunque sin premio.
Once días para resetear
Ahora llega un parón de 11 días que puede ser oro para TCU. Tiempo para recuperar piernas, ajustar detalles en la definición y preparar el inicio del Big 12, donde cada punto pesa.
El próximo reto no será menor: un duelo ante Oklahoma State el 17 de septiembre en Stillwater, ya en plena lucha de conferencia. Después de una noche en la que el empate se escapó por centímetros, la pregunta es clara: ¿convertirá TCU esta frustración en combustible para arrancar con fuerza el Big 12?






