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Tottenham sufre una dura derrota ante Brentford

Tottenham arrancó la temporada de la peor manera posible: un 3-0 incontestable ante Brentford en el Gtech Community Stadium que sonó a bofetada de realidad para un club que se ha gastado fuerte en verano y hablaba de nuevo ciclo.

El proyecto, sin embargo, no se tambalea por dentro. Al menos así lo defiende Sandro Tonali, uno de los grandes focos de atención tras el desastre.

Tonali da la cara por su técnico

El centrocampista italiano, fichado por unos 100 millones de libras para mandar en el centro del campo y liderar el nuevo Tottenham, no esquivó el micrófono ni el contexto. Asumió el golpe, pero se aferró al discurso del vestuario: esto va para largo.

«Él nos está dando mucho, no solo a mí, sino a todos los jugadores. Sabe que será un proceso largo, pero es 100% positivo. Nos quiere y está recreando el alma que se ha desmoronado un poco en las últimas temporadas. Es positivo sobre nuestras cualidades y sobre el tipo de personas que somos. Somos seres humanos y está reconstruyendo poco a poco el espíritu que se había derrumbado en los dos últimos años», explicó Tonali en Sky Sport.

El contraste entre el mensaje y el césped fue brutal. El italiano, llamado a ser faro y brújula, pasó gran parte del encuentro rodeado por las camisetas de Brentford, sin líneas de pase claras y con el equipo partido en dos. La imagen fue la de un futbolista aislado en medio del vendaval.

No fue el único. Las otras caras nuevas también sufrieron. Andrew Robertson, Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke firmaron estrenos complicados, desubicados en un bloque sin automatismos ni sincronía. El gasto se vio, la estructura todavía no.

Tonali, pese a todo, insistió en el mensaje de unión: «Es duro porque perdimos, pero es genial ver que a todos les importa, que todos estamos en la misma página. Ahora solo tenemos que trabajar; lo único que podemos hacer es mantenernos unidos».

Brentford pasa por encima

Sobre el césped, el guion fue claro desde el inicio. Brentford salió con una marcha más. Intensidad, duelos ganados, presión alta. Tottenham, lento. Pesado. Sin respuesta.

Keane Lewis-Potter abrió el marcador pronto y, desde ahí, el partido se inclinó definitivamente. Brentford olió sangre y atacó una y otra vez las grietas defensivas que Tottenham arrastra desde hace años. La zaga nunca encontró la distancia correcta, el equipo no supo juntar líneas y el 3-0 final reflejó con crudeza la diferencia de ritmo y convicción.

Roberto De Zerbi no maquilló nada tras el pitido final. Ni el resultado ni la actuación.

«Partido malo. Perdimos y sufrimos la diferencia en los duelos. Fue la clave de este partido. No luchamos de la manera correcta. Quizá mérito de ellos, porque es la mejor cualidad que tiene Brentford», admitió en declaraciones a Match of the Day de BBC Sport.

El técnico apuntó directamente al estado físico como uno de los grandes problemas: «Nuestra condición física no estaba en el nivel adecuado para todos los jugadores porque muchos llegaron más tarde después del Mundial y había muchos jugadores nuevos en la plantilla y en el once inicial. Pero tenemos que analizar mejor este partido porque no podemos jugar así en este tipo de encuentro».

Un proyecto nuevo con viejos fantasmas

El golpe llega en un contexto delicado. Tottenham viene de terminar 17º en la Premier League en las dos últimas temporadas. La etiqueta de “mentalidad perdedora” no se ha ido. Cambian los nombres, cambian las caras, pero el peso de los últimos años sigue presente.

De Zerbi sabe que la derrota no es solo un mal día: es un aviso de lo que puede volver a ser la temporada si el equipo no reacciona. El italiano fue claro sobre la magnitud del reto.

«Estoy sorprendido por el resultado y por el rendimiento. Sabía que no estábamos en la condición adecuada. No podemos buscar excusas. Lo siento por el resultado y por el rendimiento. Estamos empezando un proyecto nuevo y no hemos conseguido encontrar el principio», reconoció.

El marcador ya no se mueve. El daño, sí. Ahora la cuestión es si este 3-0 será solo una sacudida inicial o el primer capítulo de otro año oscuro en el norte de Londres.