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Tottenham y sus lesionados: la esperanza de Maddison y Kulusevski

Tottenham se agarra a los partes médicos para cambiar el tono de su arranque liguero. El 0-0 en el City Ground ante Nottingham Forest dejó el primer punto de la temporada en la Premier League, pero también confirmó una sensación incómoda: al equipo de Roberto De Zerbi le falta filo, le faltan goles y, sobre todo, le faltan sus dos cerebros en la mediapunta.

Sin un verdadero director de orquesta en la zona del 10, Conor Gallagher y Mateus Fernandes naufragaron entre líneas. Mucho esfuerzo, poca claridad. El problema no es nuevo, pero la enfermería empieza, por fin, a ofrecer algo de luz.

Savio y Udogie, susto sin castigo

En Forest, los focos se encendieron cuando Savio y Destiny Udogie fueron sustituidos alrededor de la hora de partido. Cambio doble, gesto prudente, miradas al banquillo. Sin embargo, el club respira tranquilo: no hay lesión detrás de esas sustituciones, solo gestión de cargas en un inicio de curso que ya se ha cobrado demasiadas bajas importantes.

James Maddison, la gran esperanza

Todo en Tottenham gira en torno a una fecha: 12 de septiembre de 2026. Ese día, en casa ante Everton, podría reaparecer James Maddison. No es solo un regreso, es casi una pieza fundacional del plan de De Zerbi.

El mediapunta sigue fuera de combate tras dañarse el hombro en la primera jornada frente a Brentford. Aquel día salió desde el banquillo en el Gtech Community Stadium, todavía en fase de puesta a punto después de la grave lesión de ligamento cruzado que lo tuvo parado el curso pasado. Desde entonces no ha vuelto a vestirse de corto, tampoco en el viaje a Forest.

La buena noticia: Maddison ya ha regresado a los entrenamientos con el grupo. Ha dejado atrás el trabajo individual y entra en la recta final para recuperar ritmo competitivo. Si no hay contratiempos, el choque ante Everton puede marcar el punto de inflexión de la temporada de los Spurs.

Dejan Kulusevski, avances con freno de mano

Otro nombre que Tottenham espera como agua de mayo es Dejan Kulusevski. El sueco ha vuelto al césped de la ciudad deportiva, pero su regreso se cocina a fuego lento.

De Zerbi explicó antes de visitar a Forest que el exjugador de Juventus sufrió un pequeño contratiempo en su recuperación. Venía de iniciar la semana entrenando con el grupo y, en los dos últimos días, un “pequeño, pequeño problema” lo obligó a parar. Nada dramático, pero sí suficiente para retrasar su vuelta.

Kulusevski arrastra una seria lesión de rótula que lo ha tenido casi 18 meses fuera de los terrenos de juego. El técnico, no obstante, se mostró optimista: el proceso va “muy bien”, elogió el nivel del cuerpo médico y dejó claro que espera tener pronto a “Deki” de nuevo en la convocatoria. De momento, no hay fecha concreta para su reaparición, pero el tono del mensaje invita al optimismo controlado.

Xavi Simons, baja que se nota en cada ataque

Si algo evidencia el pobre arranque goleador de Tottenham es cuánto echan de menos a Xavi Simons. El neerlandés se rompió el ligamento cruzado anterior en abril, ante Wolves, y no volverá a jugar en lo que resta de año.

Su ausencia pesa, y mucho, en una zona de tres cuartos huérfana de inspiración. Los Spurs han perdido a un generador constante de ventajas entre líneas y, sin él, el equipo se ha quedado sin colmillo en el puesto de 10. Aun así, Simons se deja ver cerca del grupo, integrado en la dinámica diaria en un rol de apoyo mientras avanza en su rehabilitación.

El calendario es claro: objetivo, principios de 2027. Una espera larga para un futbolista llamado a ser clave en el proyecto.

Wilson Odobert, la otra gran apuesta en la recta final del año

Wilson Odobert recorre un camino parecido al de Simons, pero con algo de ventaja. El francés también sufrió una rotura del ligamento cruzado la pasada temporada, aunque su recuperación va un paso por delante.

El extremo ya mira al tramo final de 2026 con la idea realista de volver a jugar antes de que termine el año. Si el plan se cumple, Tottenham recuperará una pieza explosiva para la banda justo cuando la temporada suele endurecerse y las rotaciones se vuelven obligatorias.

La fotografía general es clara: sin goles, con los dos 10 fuera y varios talentos diferenciales aún en la rampa de lanzamiento, los Spurs viven entre la frustración y la expectativa. Las próximas semanas dirán si este parte médico marca el inicio de la remontada… o si la temporada se les escapa antes de que sus mejores jugadores vuelvan a tiempo.

Tottenham y sus lesionados: la esperanza de Maddison y Kulusevski