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Tottenham abraza la nueva ambición bajo De Zerbi

La gira de pretemporada de Tottenham por Oceanía no solo está dejando goles y minutos en las piernas. Está dejando, sobre todo, un mensaje: el club ha decidido cambiar de piel. Micky van de Ven lo dice sin rodeos. Después de dos temporadas seguidas acabando en el puesto 17 de la Premier League, el vestuario necesitaba una sacudida. Y esta vez ha llegado con fuerza.

El defensa neerlandés, de 25 años, habla de “nueva ambición” y de un verano que lo ha cambiado todo. No es una percepción ligera: el club ha puesto en manos de Roberto De Zerbi un presupuesto de 237 millones de libras para rehacer la plantilla. Para un grupo que viene de un curso “estresante” y “inaceptable”, como define el propio Van de Ven, el mensaje desde el palco es claro: se acabaron las excusas.

“Es muy bueno ver que el club ha hecho algunos cambios”, explicó a BBC Sport durante la gira en Australia. Para los jugadores que llevan tiempo en el equipo, insiste, era imprescindible sentir que la dirección deportiva reaccionaba al desastre del curso pasado. Dejar atrás el sufrimiento por evitar el descenso y arrancar “frescos” la nueva temporada no es solo un deseo; es casi una obligación.

De la contención al balón

El giro empezó en marzo, con la llegada de Roberto De Zerbi. El italiano representa lo contrario a la línea pragmática de sus predecesores. Quiere la pelota, quiere iniciativa, quiere un Tottenham que ataque.

Van de Ven lo nota en cada sesión. Lo nota en la pizarra y en el ánimo del grupo. “Va a ser diferente al entrenador que tuvimos la temporada pasada”, admite. Más juego, más balón, más propuesta. Y, según él, más diversión para quien mire desde la grada o la televisión: fútbol ofensivo como bandera.

El central subraya dos palabras que se repetían poco el año pasado en el norte de Londres: pasión y energía. De Zerbi las ha metido de golpe en un vestuario que venía “un poco abajo” tras pelear por no caer al Championship. El técnico ha aprovechado la pretemporada para imponer su idea con tiempo, sin la urgencia del calendario oficial. El grupo, cuenta Van de Ven, está disfrutando del proceso.

Récords rotos y jerarquía nueva

El discurso del entrenador no se ha quedado en teoría. El club lo ha respaldado con una inversión sin precedentes. Tottenham ha roto su récord de fichaje dos veces… en apenas 48 horas.

Primero llegó Mateus Fernandes desde West Ham por 85 millones de libras. Una cifra enorme, eclipsada casi de inmediato por la operación Sandro Tonali: 100 millones para traer al centrocampista desde Newcastle United y convertirlo en el nuevo gran referente del proyecto.

El gasto no se ha detenido ahí. Para apuntalar la defensa, Tottenham ha pagado 52 millones por Jan Paul van Hecke, procedente de Brighton, y ha añadido experiencia sin coste de traspaso con tres agentes libres de peso: Andrew Robertson, Marcos Senesi y Martin Dubravka. Una mezcla de talento caro y veteranía contrastada que cambia de golpe el paisaje del vestuario.

Van de Ven percibe el impacto desde dentro. Habla de un ambiente “muy bueno” durante la estancia en Sídney y de unos recién llegados que “han sido increíbles” en su adaptación. El grupo, asegura, se ha compactado rápido alrededor de la idea de De Zerbi.

Un mensaje duro para los que dudan

Con el dinero invertido y la idea de juego clara, ahora llega la parte incómoda: transformar la ilusión de julio en puntos de agosto a mayo. De Zerbi no ha querido dejar ningún margen a la complacencia. Ha lanzado una advertencia directa: quien no esté cómodo con el nuevo rumbo, puerta abierta.

No hay espacio para medias tintas en un Tottenham que viene de coquetear dos años seguidos con el abismo. Van de Ven y el núcleo duro del vestuario lo han entendido: todo pasa por ejecutar el plan del técnico, sin atajos. Resultados, sí, pero también espectáculo. El club quiere reconciliarse con su gente a través del juego.

De momento, el rodaje va sobre raíles. Tottenham ya ha ganado a Auckland FC en Nueva Zelanda y ahora se prepara para enfrentarse a Sydney FC el miércoles, todavía en plena gira por Oceanía. Son amistosos, sí. Pero para un club que ha decidido reinventarse a golpe de chequera y de idea, cada minuto cuenta.

La pregunta ya no es si Tottenham ha cambiado. La cuestión es hasta dónde puede llegar este nuevo proyecto cuando la presión real de la Premier League vuelva a apretar.