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Tottenham refuerza su plantilla bajo De Zerbi

Tottenham ha decidido dejar de coquetear con el abismo. El 17º puesto de la temporada pasada, salvado casi sobre la bocina, ha encendido todas las alarmas en el norte de Londres. La respuesta del club ha sido contundente: un verano agresivo de gasto, un vestuario casi remozado y un técnico, Roberto De Zerbi, dispuesto a reconstruir no solo un equipo, sino una identidad.

Un mercado para cambiar la cara

La lista de incorporaciones habla por sí sola. Al centro del campo llegan dos nombres de peso: Mateus Fernandes, procedente de West Ham, y Sandro Tonali, fichado desde Newcastle. Dos perfiles para mandar en los partidos, para que el balón vuelva a ser aliado y no un invitado esporádico.

En defensa, De Zerbi ha mirado hacia atrás… literalmente. Ha tirado de su pasado en Brighton para llevarse a Jan Paul van Hecke, central con buen pie y carácter, una pieza que conoce su libreto al detalle. A su alrededor, más caras nuevas: Andy Robertson para el lateral, Marcos Senesi para el eje de la zaga y Martin Dubravka bajo palos, los tres llegando libres, pero con un bagaje que no se regala.

No es un simple retoque. Es una sacudida.

De Zerbi, un proyecto con alma

Desde Sídney, en plena gira de pretemporada, el italiano no se esconde. Habla de expectativas altas, de un punto de partida claro: el 22 de agosto, cuando arranque la nueva campaña, quiere ver algo distinto. No solo nombres.

Su idea es nítida: “construir un equipo nuevo con calidad, con grandes jugadores, pero con alma, con pasión, con todos los valores” del club. Para él, el fútbol ya no se reduce a 90 minutos y un balón. Es una forma de vivir. Lo subraya cuando explica que importa “cuántas horas al día piensas en tu trabajo”. No es una frase bonita para la galería; es una exigencia.

Ese es el mensaje hacia dentro: talento, sí, pero comprometido. Plantilla grande, pero conectada.

Primeros pasos en Oceanía

El estreno veraniego dejó buenas señales. En Nueva Zelanda, ante Auckland FC, campeón de la A-League, Tottenham se impuso 2-0 en un amistoso que tuvo ritmo, ocasiones y, sobre todo, una sensación: el equipo quiere ir hacia adelante.

Dane Scarlett abrió el marcador, Richarlison lo cerró. Entre ambos, un partido útil para medir piernas, automatismos y jerarquías. De Zerbi arrancó con un bloque joven, lleno de futbolistas con hambre, y reservó parte del peso pesado para el tramo final. En los últimos 30 minutos aparecieron Mateus Fernandes, el propio Richarlison, Conor Gallagher y Ben Davies, y el equipo adquirió otro tono, más cercano a lo que se verá en competición.

El técnico salió satisfecho por algo tan simple como crucial en pretemporada: portería a cero y ningún lesionado. Lo definió como “una gran noticia, importante, especialmente para el inicio de la temporada”. Sin golpes inesperados, el plan de trabajo se mantiene intacto.

Sídney, Chelsea en el horizonte y un mercado aún abierto

La gira continúa en Australia. El miércoles espera Sydney FC y, tres días después, un duelo con sabor de Premier ante Chelsea, también en Sídney. Dos partidos que servirán para afinar la idea, ajustar piezas y comprobar cómo encajan los recién llegados en un contexto de mayor exigencia.

De Zerbi no da por cerrada la operación renove. Deja claro que el club sigue mirando al mercado y que el movimiento no ha terminado. Confía en que, cuando se baje la persiana del periodo de fichajes, el vestuario sea aún más competitivo. Ha hablado “muchas veces con el propietario y con la directiva” y percibe una intención firme: construir “un equipo muy fuerte para esta temporada” y devolver al club a un futuro “grande” después de demasiados sustos.

Tottenham ya ha hecho ruido con sus llegadas. Falta la parte más difícil: que ese gasto, esa apuesta y ese discurso se traduzcan en algo más que una simple permanencia agónica. La temporada pasada fue una advertencia. Esta, con De Zerbi al mando y un vestuario remodelado, dirá si fue el final de una caída o el inicio de una reconstrucción de verdad.