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Troy Parrott brilla en el triunfo del Betis sobre el Real Madrid

El Estadio de La Cartuja rugió como si fuera mayo y no septiembre. Real Betis derribó a un gigante. Y el héroe tuvo acento dublinés.

Troy Parrott, internacional con la República de Irlanda y fichaje reciente desde AZ Alkmaar, necesitó apenas unos minutos para convertir su debut en casa en un recuerdo imborrable: entró desde el banquillo y marcó el 1-0 definitivo ante un Real Madrid que llegaba lanzado en La Liga.

Un debut soñado

El partido se había ido espesando con el paso de los minutos. El Madrid, con tres victorias en tres jornadas, controlaba tramos largos, pero sin colmillo constante. El Betis, paciente, esperaba su momento. Lo encontró en el 82’.

Córner para los de Manuel Pellegrini. Nelson Deossa se elevó y conectó un cabezazo brutal. Thibaut Courtois respondió con una parada espectacular, puro reflejo, pero dejó el balón muerto en el área pequeña. Ahí apareció Parrott, el más rápido, el que olió la jugada, para fusilar y desatar la locura verdiblanca.

“Ese es el trabajo de un delantero”, explicó después el irlandés. “Ir a por el balón y esperar que caiga delante de mí. En un partido puedo hacer esto diez veces y que no pase nada. Es una cuestión de mentalidad, de seguir entrando, y hoy salió bien”.

Gol, estadio encendido y el campeón de Europa tambaleándose en Sevilla.

El Madrid roza el empate… dos veces

El golpe no hundió al equipo de José Mourinho. Al contrario. El Madrid se lanzó arriba con todo. Y casi le sale.

En el 87’, Carlos Espi conectó una acrobacia espectacular dentro del área y mandó el balón a la red. Parecía el 1-1, parecía la reacción del líder. Pero la celebración duró poco: el VAR detectó posición adelantada de Vinicius Junior en la jugada y el tanto quedó anulado.

El castigo no terminó ahí. Ya en el tiempo añadido, llegó la oportunidad definitiva. Penalti para el Madrid. Killian Mbappé, la gran estrella, tomó el balón. Silencio denso en La Cartuja. Carrera, disparo… y fallo. Otra vida extra para un Betis que se negaba a soltar su triunfo.

El equipo de Pellegrini resistió hasta el último suspiro, defendiendo cada balón como si fuera el último. Cuando el árbitro señaló el final, el 1-0 se sintió como algo más que tres puntos: una declaración de intenciones.

Mourinho, entre la incredulidad y el elogio

El técnico portugués no escondió su frustración por el resultado, pero defendió a su vestuario.

“No sé cómo perdimos porque jugamos muy bien colectivamente. No puedo reprochar la actitud de ninguno de mis jugadores. Merecimos ganar, pero merecer ganar no te da puntos”, afirmó Mourinho.

El mensaje fue claro: nada de buscar culpables individuales. “Estoy muy contento con mis jugadores, con todos. No puedo culpar a ninguno en particular. En cuanto al penalti, cuando uno de los nuestros da un paso al frente para tirarlo, todos estamos juntos”.

Mourinho también dejó una lectura picante sobre el partido: “Los jugadores del Betis son más callejeros que los del Madrid, que son muy honestos. Con el apoyo de una afición fantástica, consiguen este tipo de ventajas”.

Un Betis que se mira a los ojos con los grandes

Con esta victoria, el Betis se coloca igualado con el Madrid a nueve puntos tras cuatro jornadas. Mismo botín, sensaciones muy distintas. Los de Pellegrini firman un arranque notable, con un triunfo que se recordará durante tiempo en Heliópolis.

Para Parrott, la noche en La Cartuja puede ser un punto de inflexión en su carrera. Para el Madrid, un aviso temprano de que esta Liga no se va a regalar a nadie.

La pregunta ahora es sencilla y enorme a la vez: ¿ha sido solo una gran noche de septiembre o el inicio de algo mucho más serio en verdiblanco?