Vicario: de descarte en Londres a fichaje seguro en Turín
Guglielmo Vicario llegó a la Juventus casi por descarte, uno de los últimos nombres de una lista que apuntaba mucho más alto para sustituir a Michele Di Gregorio. Hoy, a mitad de curso, el escenario ha cambiado: en Turín ya lo ven como un fichaje prácticamente seguro al final de la temporada, según informa La Gazzetta dello Sport.
La Juventus soñó con gigantes. Tocó la puerta de Alisson, sondeó a Emiliano Martínez, estudió la opción de Zion Suzuki con fórmulas creativas. El plan era encontrar un guardameta de impacto inmediato, con peso europeo. Al final, la puerta que se abrió fue otra: la de un Vicario que Tottenham había apartado por completo.
Un precio de oportunidad y un rendimiento sólido
La operación, vista hoy, roza el golpe de mercado silencioso: la Juventus solo tendrá que pagar 8 millones de euros para quedarse en propiedad con Vicario al final del curso. Para un club que ha tenido que hilar fino con el presupuesto, es una cifra que encaja perfecta con lo que el italiano está ofreciendo bajo palos.
Su rendimiento no ha sido estruendoso, pero sí algo que en un equipo grande vale oro: fiabilidad. Ha sido seguro, sobrio, e incluso decisivo en varios partidos. Solo encajó varios goles en el tramo final y caótico del duelo ante Sassuolo, cuando la defensa bianconera se desmoronó colectivamente. En el resto, respondió con personalidad.
Ante Milan y Atalanta, partidos que marcan la diferencia en una temporada, Vicario estuvo a la altura del escudo que defiende. Intervino cuando tocaba, sin adornos, sin errores groseros, sin esa sensación de fragilidad que había acompañado a Di Gregorio en determinados tramos.
Un contrato listo y un rol que puede evolucionar
El acuerdo está prácticamente escrito: si la Juventus ejecuta la opción, Vicario firmará un contrato de tres años que ya está preparado. Solo una cadena de errores graves podría hacer que el club se replanteara la decisión, sobre todo con una cláusula tan baja para el mercado actual.
En el club lo ven, además, como una pieza versátil a medio plazo. Si en el futuro llega un portero joven de gran proyección, Vicario podría convertirse en mentor y guardameta de garantías, un segundo de lujo capaz de sostener el nivel cuando el talento emergente necesite respiro.
Neto y Palmisani, el futuro también se mueve
La portería de la Juventus no se detiene en el presente. Pese a la probable continuidad de Vicario y a la inminente llegada de Norberto Neto, en el club no quitan los ojos de Lorenzo Palmisani, el prometedor guardameta de Frosinone.
La idea de ficharlo ya estuvo sobre la mesa el verano pasado, con un plan claro: adquirirlo y dejarlo cedido en el propio Frosinone para que siguiera creciendo como titular. El problema fue otro: el presupuesto tuvo que destinarse a reforzar posiciones más urgentes.
Ese aplazamiento tiene un coste. Desde que arrancó la temporada, el precio de Palmisani ha subido y la competencia por su fichaje también. Cada partido sólido del joven portero complica la operación y obliga a la Juventus a moverse con más decisión si realmente lo considera el heredero a largo plazo.
Un perfil que encaja en la nueva Juventus
Vicario está rindiendo justo donde Di Gregorio se atascó: mantener la concentración cuando el rival apenas llega. No todos los porteros saben vivir 80 minutos en silencio y aparecer limpios en la única ocasión clara del contrario. En ese detalle, tan pequeño y tan grande, el italiano está marcando la diferencia.
Con un coste reducido, un rendimiento estable y margen para asumir un rol de guía en el futuro, la apuesta parece casi obligada. Si no encadena errores groseros, la Juventus tiene en su mano una solución fiable para la portería y un puente ideal hacia la próxima generación.
La pregunta ya no es si Vicario se quedará en Turín. La verdadera incógnita es quién será el joven que, algún día, intentará quitarle el sitio. Y si estará preparado para superar el listón de serenidad que el italiano está empezando a fijar en el arco bianconero.






