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Wei Xiangxin, nueva promesa de AJ Auxerre: contrato de cinco años

AJ Auxerre ha decidido mirar lejos para reforzar su futuro. Muy lejos. Hasta Guangdong. El club francés anunció este jueves el fichaje del joven delantero chino Wei Xiangxin, de 18 años, que firma un contrato por cinco temporadas y se incorpora de forma definitiva al equipo que milita en la Ligue 1.

No se trata de una operación improvisada. Auxerre llevaba meses preparando el terreno. En noviembre pasado, el club comunicó que había alcanzado un acuerdo con Meizhou Hakka, de la Chinese Super League, para asegurarse los derechos del atacante y cerrar su primer contrato profesional en cuanto alcanzara la mayoría de edad. Ese momento ya llegó. Y Auxerre ha cumplido su palabra.

“AJ Auxerre está muy orgulloso de anunciar la llegada de Xiangxin Wei. Gran esperanza del fútbol chino, ha firmado un contrato de cinco años y llevará el dorsal 49”, señaló la entidad en un comunicado. Pocas líneas, pero un mensaje claro: el club ve en él algo más que un simple refuerzo de rotación.

Un goleador precoz con la camiseta de China

Las cifras con las selecciones inferiores explican el interés. Wei ha marcado nueve goles en solo 12 partidos con la selección sub-17 de China entre 2024 y 2025. Un registro que, en cualquier mercado, llama la atención. En uno emergente como el chino, todavía más.

Auxerre, que la temporada pasada terminó 15º de 18 equipos en la Ligue 1 y esquivó por poco el drama de la promoción por la permanencia, necesita gol, piernas jóvenes y margen de crecimiento. Wei encaja en ese perfil. El club francés sabe que no ficha a un producto acabado, sino a un proyecto al que habrá que pulir con paciencia.

El propio Auxerre ya había avanzado en 2024 que diseñaría un plan de trabajo a largo plazo “adaptado a las características y necesidades” del jugador. Durante una prueba de tres semanas el año pasado, el cuerpo técnico pudo verlo de cerca. A partir de ahí, la decisión fue clara: apostar fuerte y a largo plazo.

De Meizhou Hakka a la Ligue 1

El salto competitivo es mayúsculo. En Meizhou Hakka, Wei ha vivido dos temporadas que mezclan aprendizaje y dificultades. Entre dos categorías distintas, sumó 28 apariciones oficiales y un solo gol en liga. Un número modesto, pero en un contexto complejo: el club terminó descendiendo a la China League One el pasado noviembre tras ganar únicamente cinco de sus 30 encuentros.

Wei también dejó su firma en la Copa: un gol en la presente edición de la Chinese FA Cup. No es una carta de presentación deslumbrante, pero sí un rastro constante de minutos, exposición y responsabilidad en un equipo en problemas.

Ahora el escenario cambia por completo. De un conjunto que cae a segunda división en China a un histórico francés que lucha por asentarse en la élite. De pelear por no hundirse a intentar abrirse un hueco en una de las grandes ligas europeas. El contraste es enorme. Y también el desafío.

Un proyecto a largo plazo para un club en reconstrucción

Auxerre no puede permitirse errores en su planificación deportiva tras un curso en el alambre. La llegada de Wei encaja en una estrategia que mezcla supervivencia inmediata con reconstrucción gradual. Un contrato de cinco años no es una apuesta coyuntural: es una declaración de intención.

El club ya dejó claro en su comunicado del año pasado que esperaba que el delantero “alcanzara objetivos de carrera más altos en el futuro”. Esa frase pesa. No habla solo de rendimiento puntual, sino de una visión de desarrollo: formación específica, adaptación al fútbol francés, trabajo físico y táctico a medida.

Para Wei, la ecuación es igual de exigente. Deja su país, su liga y el entorno que lo vio crecer para entrar en un vestuario nuevo, un idioma nuevo y un nivel competitivo superior. Tendrá que convencer en los entrenamientos antes de ganarse minutos en una Ligue 1 donde Auxerre no puede regalar nada.

El número 49 ya le espera. El resto dependerá de cuánto tarde en transformar sus goles con la sub-17 de China en impacto real en Francia. Auxerre le ha dado tiempo, estructura y un contrato largo. Ahora la pregunta es otra: ¿cuánto tardará Wei Xiangxin en convertir esta apuesta de futuro en una realidad palpable en la Ligue 1?