Xabi Alonso y su legado en el Bayer Leverkusen: ¿Próximo destino Chelsea?
Cuando el árbitro señaló el final en el BayArena aquel 18 de mayo de 2024, Xabi Alonso no solo cerró un partido. Cerró una era y abrió otra. En apenas su segundo trabajo como entrenador, el primero al frente de un equipo sénior, el técnico de 44 años se grabó para siempre en la historia del fútbol alemán.
Su Bayer Leverkusen se convirtió en el primer equipo en la historia de la Bundesliga en completar una temporada entera sin derrotas. Invicto. Intocable. Un golpe directo al viejo y cruel apodo que perseguía al club desde los años 90: “Neverkusen”, el equipo que siempre se quedaba a las puertas. Treinta y un años después de su último gran título, el chiste se dio la vuelta. Nació “Neverlusen”. Y el epicentro del cambio tenía nombre y apellido: Xabi Alonso.
Pero él no quiso el foco. En cuanto terminó el duelo ante el Augsburg que sellaba la gesta, Alonso se giró casi de inmediato para abrazar a su cuerpo técnico. Nada de poses. Nada de héroes de cartón. Solo un grupo de trabajo que había convertido a un club acomplejado en una máquina competitiva.
Cuando tomó las riendas del Leverkusen en octubre de 2022, el equipo era penúltimo en la Bundesliga. Decimoséptimo. Alonso avisó entonces de que podía desempeñar un “papel importante”. Ni en sus sueños más desbocados podía imaginar lo que vendría después.
Los gigantes de Europa, inevitablemente, tomaron nota. Y para Alonso, el siguiente paso se redujo pronto a un dilema sentimental entre dos viejos amores: Real Madrid o Liverpool.
Liverpool quiso llevárselo en el verano de 2024 para relevar a Jurgen Klopp. El club veía en él la continuidad ideal de una era. Alonso, en cambio, decidió quedarse un año más en Leverkusen. Consideraba que ese era el “lugar adecuado para desarrollarse como entrenador”. Tenía razón. Pero también tenía un plan.
En la sombra, su vía de escape ya estaba pactada: Real Madrid, un año después. El técnico desembarcó en el Santiago Bernabéu al inicio de la temporada 2025/26. El que quizá sea el banquillo más expuesto del planeta lo devoró en menos de ocho meses. En enero se anunció su salida de los blancos y, desde ese momento, su siguiente paso pareció casi escrito.
En Anfield, la figura de Arne Slot empezaba a agrietarse. El equipo defendía su título de Premier League muy por debajo de las expectativas y parte de la afición había perdido la paciencia. La directiva, sin embargo, decidió sostener al neerlandés, al menos hasta final de curso, y planea respaldarle también en el próximo mercado de verano.
Ese giro abrió una puerta inesperada. Liverpool y Chelsea se han cruzado en varios duelos de mercado en los últimos años: Moises Caicedo, Romeo Lavia, Jeremy Jacquet. Esta vez, pese a la conexión emocional evidente entre Alonso y los ‘reds’, el escenario es distinto. Chelsea, de momento, avanza sin oposición real hacia el técnico vasco.
Desde el prisma de Stamford Bridge, es un golpe de suerte mayúsculo. Un entrenador joven, con ideas modernas, encaja casi al milímetro en el perfil que busca BlueCo para dirigir su proyecto. Según distintas fuentes, ya se han producido contactos entre el club y los representantes de Alonso. La intención en Londres es clara: tener nuevo entrenador antes de que arranque el Mundial el mes que viene.
El compromiso también sería económico y deportivo. Chelsea está dispuesto a respaldar a Alonso en verano, consciente de que la plantilla necesita una reconstrucción profunda tras una campaña de Premier desastrosa. Si le entregan las llaves del proyecto, en el oeste de Londres creen que podría comenzar una etapa realmente estimulante.
El ideario futbolístico de Alonso encaja con esa ambición. Tácticamente flexible, influido por su etapa como jugador a las órdenes de Pep Guardiola en el Bayern Munich, en Leverkusen apostó de forma recurrente por un 3-4-2-1 muy trabajado. Quería un equipo expansivo con balón, agresivo sin él, capaz de “correr por el fuego” para recuperarlo. Y lo consiguió.
Uno de los grandes beneficiados fue Florian Wirtz. Bajo la dirección de Alonso en la temporada invicta, el internacional alemán —hoy en Liverpool— firmó 18 goles y 20 asistencias en 49 partidos oficiales. Una producción de estrella absoluta. En su primer curso en la Premier con los ‘reds’ no ha logrado replicar ese impacto, un motivo más para que buena parte de la hinchada de Anfield sueñe con el regreso de Alonso.
El técnico siempre ha explicado con sencillez cómo sacar brillo a un talento creativo. “Solo tengo que apoyar ese talento y crear jugadores que le ayuden a brillar y a mostrarlo, porque si no le das esa sostenibilidad, ese talento no será consistente”, resumió en una ocasión. Una frase que en Stamford Bridge resuena con fuerza.
En Londres muchos se imaginan ya a Alonso dirigiendo a Cole Palmer. El inglés, castigado por problemas físicos y por un contexto inestable, no ha disfrutado de la libertad que tuvo con Mauricio Pochettino, cuando firmó su mejor curso de azul. Alonso demostró en Alemania que sabe construir un ecosistema para que sus atacantes se sientan protagonistas, sin descuidar la otra mitad del juego.
Porque su Leverkusen no solo deslumbró arriba. Atrás fue una roca. En la histórica Bundesliga 2023/24, el equipo encajó apenas 24 goles. El siguiente mejor registro fue el del subcampeón Stuttgart, con 39 tantos recibidos. Una diferencia brutal. Sir Alex Ferguson dejó para la posteridad aquella máxima de que “un buen ataque te gana partidos, pero una buena defensa te gana títulos”. Alonso la comparte. Durante su etapa en Madrid lo dejó claro: “La defensa es una parte fundamental de nuestra identidad. La defensa gana títulos”.
Chelsea, en ese sentido, representa un desafío mayúsculo. Su actual temporada defensiva es un problema a la vista de todos. Ya han recibido 49 goles en liga —seis más que en todo el curso 2024/25, y aún quedan dos jornadas—. Solo ocho equipos de la Premier han encajado más. Un dato demoledor para un club que presume de grandeza.
Enzo Maresca y Liam Rosenior, en etapas recientes, han lamentado una y otra vez los errores defensivos del equipo. Es un lastre que el club debe corregir antes de pensar seriamente en competir por el título. No hay atajos.
En los despachos lo tienen claro: la prioridad para este verano es fichar un central de nivel titular. Y quieren que el nuevo entrenador —sea Alonso u otro— participe directamente en la elección. Para el excentrocampista de la selección española, ese punto será clave. Si percibe que el club limita la influencia del técnico en la planificación deportiva, el atractivo de Stamford Bridge se desinflará de inmediato.
Alonso sabe que su siguiente paso marcará su carrera. Su reputación sigue intacta pese al breve paso por el Real Madrid. El contexto del club blanco, con su presión desmedida y su impaciencia crónica, sirve casi como coartada colectiva: muchos entienden que incluso los mejores pueden salir magullados de allí.
La duda está en el otro lado de la mesa. El historial reciente de BlueCo con sus entrenadores invita a la reflexión. Proyectos interrumpidos, paciencia escasa, cambios constantes. Alonso tendrá que preguntarse si quiere subirse a esa montaña rusa.
Por ahora, todas las señales apuntan a que el técnico desea volver a los banquillos este mismo verano. Chelsea, herido pero ambicioso, confía en que el momento encaje. Si Stamford Bridge se convierte en el siguiente escenario de Xabi Alonso, la Premier League podría estar a punto de recibir a su próximo gran arquitecto de proyectos.






