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Zech Obiero se lesiona en su debut con Gillingham

El arranque de Zech Obiero en Gillingham duró apenas un suspiro. Quince minutos. Eso fue todo en su debut antes de que el centrocampista, cedido por Leyton Orient, se desplomara con problemas en los dos isquiotibiales en la contundente victoria por 4-1 en el campo de Rochdale en League Two.

El diagnóstico no deja margen para el optimismo inmediato. Gareth Ainsworth, técnico de Gillingham, confirmó que el joven de 21 años estará fuera “un mes o dos”, un nuevo golpe para un equipo que empieza la temporada perseguido por las lesiones.

“Creo que va a ser un periodo prolongado en la banda. Terrible para él empezar su carrera en Gillingham de esa manera, pero es fútbol”, reconoció Ainsworth en declaraciones a BBC Radio Kent.

El entrenador, sin embargo, no dudó ni un segundo al valorar al mediocampista: “Le firmaría de nuevo mañana. Sé exactamente lo que nos aporta, es un chico fuerte y volverá más fuerte que nunca”.

Mientras tanto, el equipo tendrá que aprender a vivir sin él. “Tendremos que hacerlo sin él, y los chicos se han adaptado muy bien a eso”, añadió el técnico, subrayando la respuesta del vestuario pese a la mala racha.

Una plaga en el primer mes

Lo de Obiero no es un caso aislado. Es el tercer contratiempo serio para Gillingham en apenas unas semanas de competición.

El capitán y central Liam Gordon ya había caído en la jornada inaugural con una lesión de rodilla en su propio debut. Después, el extremo Kadeem Harris, de 33 años, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior en el 0-0 ante Fleetwood, un mazazo que dejó al equipo sin uno de sus jugadores más experimentados en banda.

Ahora se suma Obiero, recién llegado y lesionado casi sin tiempo para presentarse ante su nueva afición.

“Es increíble, hemos tenido lesiones ridículamente extrañas”, lamentó Ainsworth. “Es una pena, pero dicen que vienen de tres en tres. Esperemos que esto sea el final”.

El técnico también quiso cortar de raíz cualquier sospecha sobre las cargas de trabajo en los entrenamientos. “La gente puede hablar de la forma en que entrenamos. ¡Zech solo entrenó un día! Así que si eso le ha destrozado, voy a dejar esta industria”, lanzó, con una mezcla de ironía y frustración.

Entre la goleada en Rochdale y la lista de bajas, Gillingham vive un inicio de curso tan brillante en el marcador como accidentado en la enfermería. La cuestión ahora es sencilla y brutal: ¿hasta dónde puede llegar este equipo si consigue, por fin, mantenerse en pie?