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Zidane advierte a sus jugadores sobre el tiempo en el fútbol

Zinédine Zidane no suele alzar la voz, pero cuando habla del tiempo su tono cambia. El nuevo seleccionador de Francia, 54 años, mira a su vestuario y lanza un mensaje que suena casi a advertencia.

“Hay que disfrutar el momento porque el fútbol va muy rápido”, les repite. Él ya no puede jugar. Ellos, sí. Y la camiseta que visten, la de la selección francesa, pesa tanto como brilla.

El técnico que levantó el Mundial de 1998 y la Eurocopa de 2000 con los Bleus, dueño de 108 internacionalidades, tomó el relevo de Didier Deschamps en julio. Su etapa al mando arrancó el viernes con un 1-0 ante Turquía en el estreno de la Nations League, en la League A, Grupo 1. Un marcador corto, pero cargado de simbolismo: el inicio oficial de la era Zidane en el banquillo de Francia.

Mbappé marca y se apaga la luz

En Estambul, el guion pareció escrito para Kylian Mbappé. Gol y susto. El delantero firmó su tanto número 67 con la selección al comienzo de la segunda parte, un derechazo que abrió el torneo para Francia. Pero la celebración duró poco.

Poco después del gol, Mbappé se marchó con una lesión de rodilla. Diagnóstico: baja para los tres partidos restantes de esta ventana internacional en la Nations League. Un golpe duro para Zidane, que había construido buena parte de su plan ofensivo alrededor de su estrella.

El brazalete de capitán cambió entonces de brazo. Ousmane Dembélé lo recogió y terminó el encuentro liderando al equipo sobre el césped. Y será él quien lo vuelva a lucir el lunes por la noche en el Koning Boudewijnstadion, en Bruselas, ante Bélgica.

Zidane no escatimó elogios para el extremo. “Ousmane es un buen tipo. Siempre está para los demás y tenemos que aprovechar su experiencia. Lo interesante es que tiene un ritmo de trabajo impresionante. Mete una cantidad de energía increíble”, subrayó el seleccionador, consciente de que sin Mbappé necesitará la mejor versión de Dembélé.

En ataque, el tridente Mbappé–Dembélé–Olise ya había dejado destellos ante Turquía, pero fue Mike Maignan quien sostuvo el resultado. El guardameta del Milan blindó la portería y permitió que el solitario tanto de Mbappé bastara para arrancar con victoria.

Bélgica, otro examen serio

El siguiente obstáculo se llama Bélgica y llega con aire renovado. Mark van Bommel debutó en el banquillo belga con una victoria de autoridad: 2-0 en Roma frente a Italia. No es un detalle menor.

Los goles llevaron la firma del delantero de Paris Saint-Germain, Mika Godts, y del atacante de Benfica, Dodi Lukébakio, que arruinaron el regreso de Roberto Mancini al banquillo italiano. Un aviso claro: esta Bélgica no está en construcción tímida, sino en plena afirmación.

“Bélgica es un muy buen equipo”, recordó Zidane. “Hicieron un muy buen Mundial y sabemos que tienen individualidades excepcionales. Y colectivamente sabemos que vamos a tener un partido difícil, pero es justo eso lo que me parece interesante. Hay grandes partidos. Eso es lo que quieres cuando eres competitivo y te gusta jugar al fútbol. Quieres tener grandes partidos, y este es otro”.

El duelo en Bruselas medirá el pulso real de esta nueva Francia. Sin Mbappé, con Dembélé como capitán y con Zidane afinando aún su libreto, el choque ante los Diablos Rojos se presenta como algo más que una simple jornada de Nations League.

Regreso al Stade de France, escenario de leyenda

Después de la cita en Bruselas, la selección regresará a casa. Y para Zidane no será un regreso cualquiera.

El 2 de octubre dirigirá su primer partido como seleccionador en suelo francés, nada menos que ante Italia en el Stade de France. El mismo estadio donde, en 1998, sus dos goles de cabeza en la final del Mundial impulsaron a Francia hacia el 3-0 frente a Brasil y al primer título mundial de la historia del país.

El círculo no se cierra, pero se estrecha. El héroe de entonces vuelve ahora como arquitecto del presente.

Tres días más tarde, el 5 de octubre, Francia volverá a recibir a Bélgica en el mismo escenario para su cuarto partido del grupo. Un calendario exigente, con rivales de peso y poco margen para el error en una Nations League que, en su League A, solo permite avanzar a los dos primeros de cada grupo hacia la fase final de marzo.

Las semifinales están programadas para el 9 y el 10 de junio de 2027; la final, para el 13. Un horizonte lejano en el calendario, pero muy presente en la mente de Zidane.

Zidane y el foco mediático: “No estoy aquí por la atención”

El nuevo seleccionador sabe que la vuelta a Francia traerá algo más que partidos y cánticos. Traerá también lupa, debate permanente y cámaras encendidas a cada gesto. Está acostumbrado. Lo vivió como jugador, lo sufrió y lo disfrutó como entrenador de Real Madrid.

“No, no me molesta”, aseguró cuando le preguntaron por el aumento de la atención mediática. “Creo que hay que aceptar las cosas como son. No busco la atención. No estoy aquí por eso”.

Su prioridad la tiene clara. “Voy a intentar hacer mi trabajo con mis jugadores, intentar poner algo en marcha que nos permita ganar partidos. Eso es lo que me interesa. Eso es lo que más me interesa”.

Entre la nostalgia del pasado y la ambición del futuro, Zidane ha elegido el presente. Disfrutarlo, exprimirlo, ganar en él. Sus jugadores ya han recibido el mensaje: el tiempo vuela. La cuestión es si esta Francia sabrá convertir esa urgencia en títulos antes de que el reloj vuelva a correr demasiado rápido.

Zidane advierte a sus jugadores sobre el tiempo en el fútbol