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Albert Mahlangu y el uso de muti en el fútbol sudafricano

Albert ‘Bashin’ Mahlangu, histórico de Orlando Pirates, ha encendido un tema tan antiguo como polémico en el fútbol sudafricano: el uso de muti dentro de los propios vestuarios, no para ganar partidos, sino –según él– para hundir a compañeros de equipo.

El exmediocampista, que vistió la camiseta de los Buccaneers durante más de una década, sostiene que la presión brutal del fútbol profesional ha empujado a algunos jugadores a cruzar una línea peligrosa.

“No se dejen engañar por el ruido, es duro dentro de la cancha. Jugué para Pirates y no fue fácil”, contó en una entrevista con KickOff, abriendo la puerta a un mundo del que pocas veces se habla en público.

Señalamientos directos a la plantilla actual

Mahlangu no se quedó en generalidades. Apuntó directamente a casos concretos dentro del actual plantel de Orlando Pirates para ilustrar sus sospechas.

“Por ejemplo, en Pirates, ¿dónde está Andre Jong? ¿Dónde está Kabelo Dlamini?”, lanzó, dejando las preguntas flotando.

También mencionó a Evidence Makgopa: “Un jugador que conocía muy bien, sabía que siempre marcaría si entraba en el segundo tiempo, pero ha desaparecido”.

El exjugador fue todavía más lejos con otro nombre: Yanela Mbuthuma, llegado desde Richards Bay con fama de goleador imparable. “Marcaba desde la izquierda, la derecha y el centro. Llegó a Pirates, marcó y marcó… de repente, dejó de marcar. Seguramente está pasando algo con estos chicos”, planteó, sin rodeos.

Para él, no todo se explica con táctica, forma física o decisiones técnicas. Hay algo más. Algo espiritual. Algo que, según su experiencia, se manipula.

“El muti no es para destruir a tu compañero”

Mahlangu no reniega del muti en el fútbol. Al contrario, reconoce su presencia y su peso cultural. Pero marca un límite claro.

“Si tú y yo somos compañeros, debes usar el muti de la manera correcta. Úsalo para mejorar tú y ayudar al equipo a ganar, no para destruirme. Si yo estoy destruido, ¿cómo se supone que juguemos? Necesitas 11 jugadores en la cancha para formar un equipo”.

Desde ahí salta a otro ejemplo que le resulta imposible ignorar: “Kaizer Chiefs tiene cinco laterales izquierdos en la lista de lesionados. ¿Cómo es posible?”. La pregunta no trae respuesta, pero sí una insinuación: para él, estas rachas no son simples coincidencias.

Botines, bolsos y sospechas en el vestuario

El exPirates fue todavía más específico al advertir a los futbolistas actuales sobre los riesgos que, según él, se esconden a pocos metros de sus taquillas.

“No es fácil en estos equipos. La gente grita desde las gradas, insulta a los jugadores, pero no sabe los muchos desafíos que ellos enfrentan”, explicó.

Su recomendación es directa, casi una instrucción de supervivencia profesional: “Si eres futbolista profesional, usa algo para protegerte. Por favor, protege tu equipación: tus botines, tu bolso, con algo de muti propio, para que cuando tu compañero intente poner muti en tu bolso, no funcione”.

En su lista de ejemplos, volvió a señalar nombres puntuales: “¿Cuándo fue la última vez que Tapelo Xoki jugó un partido? Sihle Nduli acababa de volver de una lesión y, de repente, está lesionado otra vez”.

Para él, estas repeticiones no son casualidad. Son señales.

“En nuestra época no pasaba esto”

Mahlangu contrasta constantemente el presente con su propia carrera. Y ahí, su relato se vuelve casi testimonial.

“Estas cosas no eran comunes en nuestro tiempo. Jugué para Pirates durante 12 años. En ese periodo solo tuve una lesión de tobillo”, recordó.

Lo que viene a continuación suena a historia de otro fútbol, de otra época, de otro tipo de medicina: “Me lesioné hoy, y al día siguiente ya estaba de vuelta en la cancha. Gracias a un anciano que me abrió el tobillo, puso algunas cosas dentro, y al día siguiente ya estaba entrenando”.

Hoy, observa algo muy distinto en el fútbol de élite: “Hoy en día, los jugadores se lesionan en el entrenamiento y están fuera seis meses. ¿Se imaginan seis meses fuera? Algo está mal”.

Para él, la conclusión es clara, casi una súplica a las nuevas generaciones: “Así que, jugadores, por favor, protéjanse. Usen algo”.

No habla de sistemas tácticos, ni de preparadores físicos, ni de calendarios apretados. Habla de fe, de creencias, de guerras invisibles dentro del mismo vestuario. Y deja una pregunta que retumba en el fútbol sudafricano: ¿hasta qué punto el juego sigue siendo solo fútbol cuando algunos creen que el verdadero partido se juega mucho antes de que ruede el balón?