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El plan del Barça para Dominik Livakovic: dilema en la portería

El movimiento estaba diseñado para el medio plazo, pero el calendario se ha comprimido. Dominik Livakovic aterriza hoy en Barcelona para completar los últimos pasos de su fichaje y, con él, el club abre un melón que va mucho más allá de una simple incorporación bajo palos.

Según informa SPORT, el internacional croata tiene previsto llegar esta tarde a la terminal de vuelos privados de la ciudad, alrededor de las 17.30 horas. El club ya lo espera para iniciar el protocolo habitual: recepción, primeros contactos y preparación de las pruebas médicas.

Mañana, en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, Livakovic pasará la revisión médica. Si no surge ningún contratiempo, a partir de ahí se rematarán los detalles pendientes de la operación para que pueda ser anunciado como nuevo guardameta del Barça.

Hasta aquí, todo encaja en un fichaje estándar. Pero este no lo es.

Un fichaje que plantea más preguntas que respuestas

La llegada de Livakovic no cierra un problema inmediato, abre un debate de fondo. El más llamativo: ¿dónde jugará la temporada 2026/27?

El Barça se ha adelantado al reloj. No quiere verse contra las cuerdas cuando termine el contrato de Wojciech Szczesny y, por eso, la dirección deportiva ha decidido moverse ya. Deco y su equipo entienden esta operación como una apuesta doble: rendimiento presente y seguridad futura.

La teoría está clara. La práctica, no tanto. El rol inmediato del croata todavía no está definido y condicionará buena parte de la planificación de los próximos años.

El club otorga un valor especial a este movimiento. No se trata de completar una lista ni de añadir un nombre más a la rotación. Ven en Livakovic un posible portero de largo recorrido, alguien sobre quien construir una parte del proyecto. Precisamente por eso, el siguiente paso es delicado.

Los primeros compases del plan ya están escritos: llegada hoy, reconocimiento médico mañana en la Ciutat Esportiva y, después, firma y oficialidad cuando se cierren los últimos flecos administrativos. A partir de ahí se abre el verdadero tablero.

Dos caminos sobre la mesa

Una vez Livakovic sea oficialmente jugador del Barça, la gran decisión girará en torno a su destino inmediato.

La primera vía es clara: cesión. El club contempla la opción de enviarlo a otro equipo para garantizarle minutos de forma regular y recuperarlo cuando expire el contrato de Szczesny. Desde el punto de vista del crecimiento deportivo, el argumento tiene peso. Competir cada semana le permitiría llegar a su siguiente etapa en el Barça con ritmo, confianza y colmillo competitivo.

Pero el préstamo no es la única carta.

La segunda posibilidad pasa por integrarlo ya en la dinámica de Hansi Flick esta misma temporada. Trabajar día a día con el cuerpo técnico, absorber automatismos, entender desde dentro la idea de juego y los matices del sistema. Menos minutos, quizá, pero más control directo sobre su adaptación al club y al vestuario.

Ambas opciones tienen defensores dentro del área deportiva. Una mira a la continuidad competitiva; la otra, al control y a la integración táctica. Ninguna se ha impuesto todavía.

De momento, no hay decisión definitiva. Y ahí está el matiz clave: los días posteriores a su llegada pueden ser tan determinantes como el propio fichaje. Porque el Barça no solo ha elegido a su próximo guardián. Ahora tiene que decidir cómo, dónde y cuándo lo va a forjar.