Aleksandar Stankovic se queda en el Inter para pelear por su lugar
Aleksandar Stankovic ha tomado partido. Con un centro del campo del Inter abarrotado y con competencia de máximo nivel, el joven mediocentro ha decidido plantarse: no quiere ni venta ni cesión. Quiere pelear por un hueco en el equipo de Cristian Chivu esta temporada.
Hijo de Dejan Stankovic, símbolo del triplete nerazzurro, Aleksandar conoce la casa. Se formó en la cantera del Inter antes de ser traspasado el verano pasado al Club Brugge. En Bélgica dio el salto: actuaciones sólidas, personalidad con balón y la sensación de estar ante uno de los centrocampistas jóvenes más interesantes del continente. Tanto, que el Inter no dudó en recomprarlo activando la opción de retorno por unos 23 millones de euros.
El movimiento, potente a nivel económico y simbólico, abría otra pregunta: ¿dónde encaja Stankovic en este Inter?
Un centro del campo de hierro
La sala de máquinas del equipo de Chivu tiene nombres pesados. Nicolo Barella, fijo con Italia, y Hakan Calhanoglu, capitán de Turquía, siguen proyectados como titulares indiscutibles. A ellos se sumará Curtis Jones, cuyo fichaje desde Liverpool por 35 millones de euros está encaminado para reforzar aún más la zona central.
Detrás de ese trío, la competencia no afloja. Petar Sucic y Piotr Zielinski ofrecen garantías y perfiles distintos, mientras que Henrikh Mkhitaryan, que renovó su contrato este verano, aporta experiencia y lectura de partido. Andy Diouf, por su parte, ha sido probado incluso como carrilero derecho en pretemporada, un indicio de la versatilidad que Chivu busca en su plantilla.
Con este panorama, las dudas sobre el rol de Stankovic en la temporada que viene parecían inevitables. Demasiados nombres, pocos minutos.
La tentación del negocio… y la respuesta del jugador
Ante la acumulación de centrocampistas, surgieron dos caminos lógicos para el club: vender a Stankovic para hacer una plusvalía inmediata o cederlo para garantizarle continuidad en el curso 2026-27. Las conversaciones internas apuntaban a esas opciones. El mercado también.
Sin embargo, ahí apareció la postura firme del jugador. Según las últimas informaciones de Gianluca Di Marzio, Stankovic ha sido claro: quiere quedarse, competir y convencer a Chivu. Ni contempla la cesión ni se muestra seducido por la idea de salir después de que el Inter haya apostado fuerte por su regreso.
Su mensaje es directo: si el club ha invertido 23 millones en traerle de vuelta, él está dispuesto a justificar cada euro en el césped del San Siro.
Una apuesta de carácter
La decisión de Stankovic no solo habla de ambición deportiva. Habla de carácter. Podría elegir la comodidad de un préstamo con minutos asegurados. Prefiere el riesgo de medirse cada semana a Barella, Calhanoglu, Jones y compañía en los entrenamientos, sabiendo que cualquier oportunidad que le dé Chivu tendrá que aprovecharla al máximo.
En un Inter que no deja de reforzarse y que se exige títulos, el joven centrocampista ha decidido no ser una pieza de paso en el tablero del mercado. Quiere ser parte del núcleo. Y ha lanzado el reto: que le dejen demostrarlo.






