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Alexander Isak destaca problemas del Liverpool tras empate en Anfield

Alexander Isak no se esconde. Después de un 2-2 frenético en Anfield ante Forest, el sueco salió a señalar lo que, a su juicio, ya es un problema evidente: al Liverpool no le basta con el orgullo para sostener sus aspiraciones esta temporada.

El equipo de Andoni Iraola sigue sin conocer la victoria en liga y el arranque, entre dudas tácticas y desajustes, empieza a apretar el margen de error en Merseyside.

Orgullo sí, control no

El Liverpool tiró de carácter para salvar un punto en los minutos finales, pero Isak no quiso que el relato se quedara ahí. Para él, la foto completa es menos amable.

«Creo que no hay problema con el espíritu de lucha y el no rendirse nunca. Creo que ya lo mostramos la semana pasada también. Obviamente hoy empezamos el partido bastante mal otra vez. Cuando cogimos impulso con el gol, es ahí donde tenemos que ser mejores, porque otra vez hoy encajamos bastante rápido después de eso», explicó a TNT Sports.

Su diagnóstico es claro: el equipo sabe levantarse, pero no sabe sostenerse. Remonta el pulso, pierde el control. Y vuelve a empezar.

Un inicio espeso y un castigo inmediato

El choque no arrancó bien para el Liverpool. El plan de Iraola, todavía en fase de ensamblaje, se atascó en los primeros compases. Posesiones imprecisas, poca claridad entre líneas, demasiada distancia entre la idea y la ejecución.

Forest olió sangre. A mitad de la primera parte, Dan Ndoye silenció Anfield y convirtió el runrún en preocupación. El gol castigó la apatía local y confirmó que el Liverpool aún no domina los automatismos que exige su nuevo técnico.

La reacción llegó tras el descanso. En la hora de partido, Isak apareció con la frialdad que se espera de un ‘9’ de élite: definición limpia y Anfield encendido. Parecía el punto de giro.

Duró un suspiro. Morgan Gibbs-White, desde el punto de penalti, devolvió la ventaja a los visitantes y golpeó de lleno en la línea de flotación emocional de los de Iraola. Otra vez a remar.

El peso del ‘9’ en la nueva era

Isak ha heredado un rol central en el proyecto. Es la referencia del ataque, la cara visible de una transición que todavía chirría. Y no rehúye esa responsabilidad.

Preguntado por si siente más peso esta temporada, fue directo: «Sí, por supuesto. Ese es el trabajo al final como delantero. Obviamente estoy muy contento de marcar el primero y ojalá sigan llegando».

No habló de cifras, ni de retos personales. No le interesan los números como eslogan. «No realmente. Creo que cada delantero quiere marcar en cada partido que juega», añadió. Una frase simple, pero que encaja con la exigencia que se autoimpone: no hay techo, solo el siguiente gol.

Iraola, la idea y el tiempo

El cambio de etapa en Anfield marca cada conversación. Del pasado reciente a la intensidad agresiva que propone Iraola hay un salto evidente. La grada lo sabe. El vestuario también.

El técnico español, con un sello reconocible por su trabajo en Bournemouth y Rayo Vallecano, exige una disciplina táctica muy específica. Presión alta, ritmo constante, distancias cortas. Nada de eso se automatiza en unas semanas, y el inicio de la Premier League lo está dejando claro.

Isak lo asume como parte del proceso: «Está siendo bueno. Siempre hace falta tiempo para acostumbrarse a un nuevo estilo de juego y a un nuevo entrenador. Pero estamos trabajando muy duro para intentar jugar el partido que él quiere que juguemos y creo que cuando empecemos a hacerlo mejor, no tengo ninguna duda de que llegarán los resultados».

El mensaje es optimista, pero también condiciona: el margen de paciencia se mide en puntos, no en discursos.

Anfield, siempre encendido

Entre tanta duda, hubo un refugio: el regreso a casa. Anfield volvió a empujar, incluso cuando el equipo no encontraba su mejor versión. El ambiente sostuvo al Liverpool en los tramos más espesos del partido.

Isak lo subrayó con una sonrisa evidente: «Fue increíble. Creo que nuestros aficionados estuvieron increíbles. Muy feliz de estar de vuelta aquí en casa y no puedo esperar para volver a jugar aquí». El Kop, una vez más, respondió. Falta que el equipo lo haga con la misma continuidad.

Un aviso para la defensa antes de Ipswich

El punto deja una sensación ambivalente. Carácter, sí. Gol, también. Pero la zaga sigue ofreciendo demasiadas grietas a la contra. Cada pérdida, cada transición rival, parece una amenaza real.

Si el Liverpool quiere exprimir todo el talento de su línea ofensiva, tendrá que cerrar esa hemorragia atrás. No es un matiz, es una urgencia.

El próximo examen llega fuera de casa, ante Ipswich Town a mitad de semana. Nuevo estadio, mismo dilema: ¿seguirá viviendo al límite o empezará, por fin, a parecerse al equipo que Iraola tiene en la cabeza?