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Ancelotti y sus obsesiones: Neymar y un nuevo plan para Brasil

Carlo Ancelotti baja el telón de las pruebas con Brasil con dos obsesiones claras: recuperar a Neymar con todas las garantías médicas y encontrar, de una vez, un plan alternativo al ya clásico frente de cuatro atacantes.

Neymar, solo un paso más

El seleccionador fue tajante al hablar del 10. No hay atajos, no hay concesiones al nombre propio. Primero, salud. Luego, balón.

Según detalló Ancelotti, Neymar está completando un trabajo individual “excelente”, centrado en fortalecer la zona lesionada y recuperar sensaciones sin riesgos innecesarios. El calendario está marcado: tras el fin de semana, una resonancia magnética decidirá el siguiente movimiento. Si las imágenes confirman la buena evolución, el atacante quedará liberado para entrenarse con el grupo la próxima semana.

Nada de reincorporación progresiva sin luz verde médica. Antes, la prueba. Después, el contacto. Solo entonces el cuerpo técnico se planteará integrarlo en las sesiones de pleno choque, sabiendo que cualquier paso en falso puede costar caro en una temporada cargada de partidos y expectativas.

Último amistoso, último laboratorio

Mientras Neymar apura plazos, Ancelotti exprime el último amistoso como si fuera un laboratorio a contrarreloj. Ya no se trata solo de ajustar nombres, sino de tocar el sistema. La idea de siempre, con cuatro hombres en la línea más adelantada, está “bastante consolidada”, como recordó el técnico. Pero no basta.

En esta ocasión, el entrenador apuesta por dar la titularidad a Lucas Paquetá e Igor Thiago, dos piezas pensadas para abrir caminos nuevos. Paquetá, en particular, ocupa un lugar especial en el tablero del italiano: ofrece rasgos distintos al resto de centrocampistas, mezcla de pausa, agresividad y último pase que puede cambiar la fisonomía del equipo entre líneas.

Ancelotti quiere verlo en un contexto real, con presión, ritmo y errores incluidos. Lo mismo ocurre con Igor Thiago, a quien pretende examinar como alternativa ofensiva dentro de un dibujo menos cargado de delanteros puros.

Este es el momento. El entrenador lo sabe y lo dice sin rodeos: después de este encuentro, las pruebas se vuelven casi imposibles. Llegan las competiciones oficiales, llegan las urgencias, llega la obligación de ganar cada tres días. Ya no habrá margen para experimentar sin consecuencias.

Por eso este amistoso, en apariencia menor, pesa tanto en la pizarra de Ancelotti. De su lectura pueden salir dos respuestas clave: cuándo y cómo volverá Neymar al corazón del equipo… y qué Brasil veremos cuando el plan A, el de siempre, no alcance.

Ancelotti y sus obsesiones: Neymar y un nuevo plan para Brasil