Alisson bajo la mira de Al-Ittihad tras rechazar a Juventus
Durante buena parte del verano en Liverpool respiraban tranquilos: Alisson Becker seguiría siendo el guardián de Anfield, blindado hasta 2027 tras la activación de una opción en su contrato. Juventus lo intentó, Luciano Spalletti soñó con reencontrarse con el brasileño al que dirigió en la Roma 2016/17, pero el club inglés cerró la puerta a cualquier negociación. Parecía un caso resuelto.
Ahora ya no lo es tanto.
De Italia al desierto: aparece Al-Ittihad
Según el periodista saudí Mohamed Bukairy, Al-Ittihad está muy cerca de alcanzar un acuerdo para fichar a Alisson y llevarlo a la Saudi Pro League. El club de Yeda, uno de los pesos pesados del país, habría presentado una propuesta que supera los 11 millones de euros netos por temporada para el portero de la selección brasileña.
El interés no llega solo. Bukairy apunta que Al-Diriyah, recién ascendido a la máxima categoría saudí, también puja con fuerza por el guardameta, decidido a “arrebatarle los guantes” a su rival doméstico. Dos proyectos, un mismo objetivo: sacar a uno de los mejores porteros del mundo de la Premier League.
La oferta, en términos económicos, resulta difícil de ignorar. En Liverpool, Alisson percibe alrededor de 150.000 libras semanales. El paquete saudí se elevaría aproximadamente hasta las 179.000 por semana, un aumento moderado en bruto, pero con un impacto muy superior al aplicar la normativa fiscal del país. Para un futbolista de 33 años, la ecuación es evidente.
El valor de un líder en un vestuario en transición
El asunto, sin embargo, no depende solo del jugador ni de la magnitud del cheque. Cualquier acuerdo necesitaría el visto bueno de Liverpool, y ahí es donde la operación se complica.
El club de Anfield ya ha perdido este verano a varias de sus voces más experimentadas: Andy Robertson, Mohamed Salah e Ibrahima Konaté han dejado un vacío de jerarquía y carácter en un vestuario que entra en una nueva etapa. Prescindir también de Alisson significaría desarmar de golpe buena parte de la columna vertebral construida en los últimos años.
Sobre el césped, el brasileño sigue siendo decisivo, pero también es cierto que las lesiones le han obligado a perderse demasiados partidos en la última temporada. Esa situación abrió la puerta a más minutos para Giorgi Mamardashvili, que asumió el papel de sustituto con frecuencia. Aun así, nadie en el club duda de que el nivel competitivo y la influencia de Alisson siguen estando por encima del resto.
Ahí se dibuja el dilema: aceptar una oferta muy potente por un jugador veterano con problemas físicos puntuales, o mantener a toda costa a uno de los pocos líderes que quedan en la plantilla, aun a riesgo de rechazar una oportunidad económica difícilmente repetible.
Un verano que puede cambiar el mapa de Anfield
Juventus ya comprobó que negociar por Alisson no es sencillo. Richard Hughes, director deportivo de los ‘Reds’, se movió rápido para activar la opción de un año extra en su contrato y estirar el vínculo hasta 2027. Ese movimiento se interpretó como una declaración de intenciones: el brasileño no estaba en el mercado.
La irrupción del dinero saudí altera el escenario. No hay acuerdo cerrado, no hay viaje programado, pero sí una realidad nueva: Alisson tiene sobre la mesa un proyecto que le mejora el salario y le ofrece un contexto fiscal privilegiado. Y Al-Ittihad, con la presión añadida de la competencia de Al-Diriyah, parece dispuesto a llevar la negociación al límite.
Liverpool, mientras tanto, debe decidir qué pesa más en este momento de reconstrucción: el balance económico o la continuidad de una referencia absoluta bajo palos. Porque si Alisson cruza el desierto rumbo a Arabia, Anfield no solo perderá a su portero. Perderá, quizá, su última gran ancla de seguridad.





