Ancelotti y la paciencia con Endrick: ‘Lo pondré en el momento justo’
Brasil juega una fase de grupos sin Neymar y con un ruido de fondo constante: el nombre de Endrick. El país busca un heredero inmediato, una solución rápida. Carlo Ancelotti, en cambio, pisa el freno.
Neymar se pierde el duelo del Grupo C ante Haití, después de haberse quedado fuera también del 1-1 frente a Marruecos. La lesión —una distensión de grado 2 en el gemelo derecho sufrida el 17 de mayo con Santos— ha obligado al cuerpo médico de la selección a trazar un plan: cuidarlo ahora para intentar recuperarlo en las eliminatorias.
En ese vacío aparece la gran pregunta. Si Neymar no está, ¿por qué Endrick no entra ya en escena?
El plan con Endrick no es el plan de Neymar
Ancelotti fue directo cuando se le planteó el asunto en una entrevista. Si Endrick es un talento extraordinario, ¿por qué no juega todavía?
La respuesta del técnico italiano fue corta, pero cargada de intención: “Porque voy a poner a Endrick en el momento justo. Tenemos que esperar un poco. Será importante”.
Ahí está la clave. Para Ancelotti, el rol del joven delantero no se define como un simple “sustituto de Neymar”. No se trata de rellenar un hueco, sino de elegir el contexto adecuado, el escenario preciso. El italiano separa claramente los dos casos: una cosa es manejar la recuperación de la estrella, otra muy distinta es medir los tiempos de irrupción de un adolescente llamado a marcar una era.
El mensaje, sin adornos, marca la línea: Brasil va a esperar. No por desconfianza, sino por convicción.
Endrick, guardado para algo más grande
La última frase de Ancelotti, “será importante”, funciona casi como un sello oficial. Endrick está en los planes, forma parte del proyecto y del futuro inmediato de la selección. Simplemente, su protagonismo no va a venir dictado por la urgencia del calendario ni por la presión mediática que exige ver ya a la nueva joya con el 10 a la espalda.
Mientras el cuerpo médico calcula cada paso de Neymar con la vista puesta en las rondas de eliminación directa, el seleccionador hace lo mismo con Endrick: administra minutos, escenarios y expectativas. No es una cuestión de valentía, sino de control del tiempo.
Por ahora, la explicación es tan sencilla como incómoda para los impacientes: Brasil va a seguir esperando antes de darle un papel mayor al chico, incluso sin Neymar disponible. La apuesta de Ancelotti no es el impacto inmediato. Es que, cuando llegue ese “momento justo”, Endrick no solo entre al campo, sino que se quede.






