Andoni Iraola y el empate en Newcastle: Análisis del partido
Andoni Iraola salió de Newcastle con un punto, un suspiro y una sensación extraña. Su equipo había rozado la derrota, había ido a remolque dos veces, pero se marchó vivo gracias a una reacción tardía que cambió el ánimo, si no el marcador.
Newcastle golpeó primero y muy pronto. Apenas habían pasado cinco minutos cuando Anthony Elanga adelantó a los locales y encendió St James’ Park. El escenario perfecto para que el partido se le hiciera larguísimo a los visitantes: primer encuentro de la temporada, fuera de casa, ambiente eléctrico y un rival lleno de velocidad.
Iraola no se escondió al analizar ese arranque: “Empezamos el partido de la peor manera que conocíamos. Newcastle fuera, primer partido de la temporada, el ambiente, tienen jugadores muy rápidos y encajamos el gol”. Un inicio que les obligó a remar a contracorriente desde casi el primer saque de centro.
La respuesta, sin embargo, no tardó tanto como el golpe inicial. Cody Gakpo encontró el empate y calmó por un momento la tormenta, pero Newcastle volvió a apretar y Joe Willock devolvió la ventaja a los de casa. Otra vez abajo. Otra vez a perseguir el resultado.
Ahí apareció la parte del equipo que más orgullo generó en su entrenador. “Nos castigaron y tuvimos que ir contra el resultado. Pero no nos rendimos en ningún momento”, subrayó Iraola. Su equipo se mantuvo en pie cuando el choque se abría y se cerraba a toda velocidad, como él mismo reclamaba: “Cuando encajas el primer gol, necesitas que el partido vaya rápido. Necesitas que pasen cosas cuando vas perdiendo”.
Segunda Parte
En la segunda parte, el guion cambió de tono. El técnico español vio a los suyos ganar metros y peso cerca del área rival. “Pudimos controlar el partido en la segunda parte. Tuvimos mejor posesión alrededor de su área”, explicó. Cada ataque parecía acercar el empate, y cuando llegó el gol visitante, la sensación fue clara desde el banquillo: “Cuando marcamos, parecía que éramos el equipo que iba a darle la vuelta al partido, pero luego ellos marcaron otra vez”.
El duelo se convirtió en un intercambio desgastante. El ritmo, la intensidad y la forma de jugar de Iraola pasaron factura. La solución estaba en el banquillo. Entraron piernas frescas, energía nueva, y el técnico lo reconoció sin rodeos: “Jeremy no ha hecho una pretemporada adecuada, así que era un poco esperado que no terminara el partido. Todos los suplentes nos dieron energía. La necesitamos porque es difícil aguantar los 90 minutos completos con los mismos jugadores con la forma en la que queremos jugar. Los jugadores que salen desde el banquillo pueden influir en el partido”.
Uno de esos relevos cambió el tramo final: Víctor Muñoz. Su irrupción agitó el encuentro y terminó provocando el penalti del empate en los últimos minutos. Para Iraola, su impacto fue todavía mayor de lo que reflejó el acta: “Víctor casi tuvo otro penalti, pero el árbitro pitó antes de concederlo y era aún más claro. Así que ha influido de verdad en el partido”.
Cuando todo acabó, el marcador no era el deseado, pero la forma de llegar a él suavizó el golpe. “Es una sensación extraña. No es el resultado que queríamos, pero es verdad que, por cómo marcamos el gol al final, sabe mejor. Aun así, definitivamente habríamos preferido la victoria”, admitió el entrenador, entre la satisfacción por la reacción y la exigencia de quien sabe que su equipo no puede permitirse más comienzos como el del domingo.
La temporada acaba de arrancar, pero el mensaje de Iraola ya está claro: si su equipo aprende a no regalar los primeros minutos, la resistencia y el carácter que mostró en Newcastle pueden convertir muchos finales amargos en victorias.






