Gabriel Martinelli se acerca a su salida del Arsenal
Gabriel Martinelli, cada vez más cerca de un adiós definitivo de Arsenal, encara la puerta de salida después de recibir un mensaje tan claro como frío de Mikel Arteta: debe buscar club. El destino ya tiene nombre propio: Al Hilal, de la Saudi Pro League, listo para poner punto final a una etapa larga y exitosa del brasileño en el norte de Londres.
El giro es brusco. Y, dentro del vestuario, se siente.
Del emblema silencioso al descarte ruidoso
Martinelli, el jugador con más años en la plantilla actual de Arsenal, ha desaparecido de las últimas convocatorias como si alguien hubiera bajado un interruptor. Sin lesiones, sin sanciones, sin explicaciones públicas. Simplemente fuera. Su salida, más que un movimiento de mercado, parece una declaración de intenciones de un técnico campeón de la Premier League que ha decidido endurecer todavía más el proyecto.
Arteta, recién coronado en Inglaterra, no afloja. Aprieta. Y su forma de manejar el caso ha generado ondas sísmicas en el vestuario del Emirates. Según ESPN, la actitud tajante del entrenador ha provocado “cierto malestar” en el grupo, con varios compañeros mostrando una fuerte empatía hacia el brasileño, que pasa de ser pieza histórica a descartado en cuestión de semanas.
La herida del Community Shield
La tensión se disparó con un gesto concreto. Arsenal levantó el Community Shield ante Manchester City y Martinelli lo vio desde fuera. Ni minutos, ni banquillo, ni medalla. Nada.
El mismo informe apunta que esa decisión dejó al delantero “muy decepcionado”, mientras que algunos pesos pesados del vestuario también se mostraron profundamente molestos por su exclusión total en un día que se suponía festivo para todos. Para Martinelli, fue la confirmación de que algo se había roto.
El mensaje deportivo también había llegado por otro lado. Arsenal cerró este verano un fichaje importante: Christos Tzolis, por unos 34 millones de libras, otro atacante para la zona ofensiva. Y no se quedó ahí. El club lanzó un intento ambicioso —aunque fallido— por Vinicius Junior, una señal clara de que Arteta quería remodelar el costado izquierdo, precisamente el territorio que durante años había ocupado el brasileño.
Casi 300 partidos… y la puerta de salida
Desde su debut con el primer equipo en 2019, Martinelli ha acumulado cerca de 300 encuentros con Arsenal en todas las competiciones. Ha pasado por todas las etapas: promesa, revulsivo, titular, referencia emocional de un proyecto joven. Su peso específico en el juego se redujo algo la temporada pasada, pero siguió siendo una pieza clave en la histórica carrera hacia la final de la Champions League y en la conquista del primer título liguero del club desde 2004.
Pese a ese pasado, la realidad actual es implacable. Su ausencia en el estreno de la nueva Premier League ante Coventry City terminó de despejar cualquier duda: el ciclo está prácticamente cerrado. No fue un olvido. Fue un síntoma.
Arabia convence donde Turquía no lo hizo
Las ofertas no han faltado. Galatasaray llamó a la puerta, pero la propuesta no encendió al jugador. No era el salto que buscaba. Según Globo Esporte, en cambio, Martinelli ya ha dado el visto bueno a un traspaso millonario a Arabia Saudí, después de dudar en un primer momento ante la idea de abandonar el fútbol europeo en plena madurez deportiva.
El dinero saudí, el protagonismo garantizado y un nuevo escenario competitivo han terminado por inclinar la balanza. Falta el último capítulo: el acuerdo definitivo entre clubes.
Ahí está ahora el pulso. Arsenal pretende un paquete cercano a los 60 millones de libras por un futbolista al que ha visto crecer desde adolescente hasta líder silencioso del vestuario. ESPN, sin embargo, apunta a que la cifra final podría quedarse en torno a los 40 millones. Entre la amortización deportiva y la necesidad de no enquistar un conflicto interno, el margen de maniobra se estrecha.
En el Emirates ya se asume que Martinelli no forma parte del futuro inmediato. La cuestión, a estas alturas, no es si se irá, sino cuánto costará su salida… y qué dirá este adiós sobre el lado más implacable del campeón de Inglaterra.





