Arsenal considera fichar a Vinicius Junior con salario de estrella
Arsenal se ha colocado en posición de gol si decide lanzarse de verdad a por Vinicius Junior. El club londinense, según se ha conocido, tiene músculo financiero suficiente para convertir al brasileño en el jugador mejor pagado de la plantilla. Por encima incluso de su joya de la casa, Bukayo Saka.
Hoy, Saka encabeza la escala salarial del Emirates con más de 300.000 libras semanales. Una cifra que marca jerarquía y proyecto. Pero el posible contrato de Vinicius rompería ese techo sin pestañear. El extremo de Brasil cobra en torno a 246.000 libras a la semana en el Real Madrid, una cantidad muy alejada de lo que pretende firmar en su próximo acuerdo.
El contexto es claro: su contrato con el club blanco expira al final de la temporada y el jugador busca un salto mayúsculo. Los informes apuntan a que el internacional brasileño, de 26 años, aspira a un salario cercano a los 550.000 euros semanales, alrededor de 470.000 libras. Una apuesta económica de élite.
Ni siquiera así se convertiría en el mejor pagado de la Premier League. Ese trono lo ocupa Erling Haaland, que firmó en enero de 2025 un nuevo contrato con Manchester City que le convirtió en el primer futbolista en alcanzar las 500.000 libras a la semana. El listón está altísimo. Y, aun así, Arsenal estudia entrar en ese juego.
Un objetivo… pero no el principal
En los despachos del Emirates se analiza la operación con calma. Arsenal valora a Vinicius como una opción de mercado, no como su objetivo número uno. No hay contacto directo todavía con el Real Madrid, lo que refleja bien el punto en el que está la historia: interés serio, pero sin movimiento decisivo.
La situación del brasileño en el Bernabéu añade matices. Su futuro se ha enturbiado ante la ofensiva del club español por Yan Diomande. Real Madrid tiene, según se entiende, un acuerdo verbal en principio con RB Leipzig por el jugador, adelantándose a Paris Saint-Germain y Liverpool en la carrera por su fichaje. Un mensaje claro: el campeón de Europa se mueve, renueva piezas, abre y cierra puertas.
En ese tablero, el nombre de Vinicius ya no suena tan intocable como hace un año. Y ahí aparece Arsenal, calculadora en mano, valorando si merece la pena alterar toda su estructura salarial para añadir un nuevo foco de luz a un ataque que ya tiene brillo propio.
La duda no es solo económica. Es futbolística. Y de vestuario.
La mirada crítica de Troy Deeney
Troy Deeney, exdelantero del Watford y voz autorizada en el fútbol inglés, no se dejó llevar por el ruido del mercado al analizar la posible llegada de Vinicius al Emirates. Su visión, contundente, choca frontalmente con la ilusión que podría despertar un fichaje de ese calibre.
“Si se hiciera, sería increíble para la Premier League tener una superestrella de ese nivel en términos de atractivo global”, reconoció en talkSPORT Breakfast. Hasta ahí, nadie discute. La liga inglesa vive de ese tipo de nombres.
Pero Deeney pisó el freno de inmediato. “No me gusta. No creo que se adapte a la forma en la que juega Arsenal. No creo que su personalidad encaje con Mikel Arteta”. Un dardo directo al corazón del proyecto.
Para el exdelantero, el problema no es el talento, sino el carácter. “Creo que es una diva enorme en términos de lo que quiere y lo que necesita”, afirmó. En un vestuario construido alrededor de la idea de grupo, disciplina y cultura compartida, esa etiqueta pesa.
Arteta ha levantado un equipo donde el “todos” va siempre por delante del “yo”. Deeney duda de que Vinicius se entregue a ese credo. “No creo que comprara el concepto colectivo, y eso sería algo nuevo para Arteta, porque él es todo sobre el grupo”, añadió. Una advertencia más táctica que económica.
El contraste con Saka
La comparación que plantea Deeney es tan sencilla como incómoda para cualquier director deportivo. “Tendrías a Saka en un lado, que ha hecho todo bien, y luego traes a este tipo y dices: ‘Todos, dadle el balón’. Y tienes que seguir dándole el balón”.
Ahí aparece el verdadero choque de estilos. Saka representa el canterano ejemplar, el jugador moldeado por el club, que acepta el sistema y lo hace mejor. Vinicius, en cambio, simboliza el futbolista franquicia que reclama protagonismo constante, que vive del desequilibrio individual y de la licencia para decidir partidos por sí mismo.
¿Está preparado Arsenal para alterar ese equilibrio? ¿Para pagar más a un recién llegado que a su figura más querida y formada en casa? Cada libra añadida al hipotético contrato del brasileño pesa también en la química del vestuario.
Deeney no ve beneficio en ese intercambio. “No me gusta. No creo que ayude a Arsenal, de verdad que no”, remató. Sin matices.
Entre la tentación y la identidad
Arsenal se encuentra ante un dilema de club grande. La tentación de sumar una estrella global, capaz de convertir cualquier noche de Premier en un espectáculo, choca con la convicción de haber construido algo propio, reconocible, alrededor de Arteta y de figuras como Saka.
El dinero está preparado. El mercado, atento. El futuro de Vinicius, más abierto de lo que parecía. La cuestión, para Arsenal, ya no es si puede hacerlo. Es si debe hacerlo. Y esa respuesta no se mide solo en millones. Se mide en identidad.






