Arteta y el Arsenal buscan su primera Champions League
Mikel Arteta no compra el relato del alivio. Ni concesiones, ni relajación después de conquistar la primera Premier League del club en 22 años. A 24 horas de la final de la Champions League del sábado, el técnico del Arsenal insiste en que su equipo llega con hambre, no con resaca.
El rival es el peor posible para quien busque una noche tranquila: Paris Saint‑Germain. El vigente campeón de Europa, el mismo que eliminó a los gunners en semifinales la temporada pasada antes de levantar por primera vez la copa, ha barrido a Chelsea, Liverpool y Bayern Munich en las rondas eliminatorias. Llega como favorito claro a revalidar el título.
Arteta, sin embargo, mira a su vestuario y ve otra cosa.
“La ambición es más grande”, subrayó. “Tenemos una, y ahora queremos la segunda. De eso hemos estado hablando. Tiene que haber una plataforma para llegar a destinos más grandes y aspirar a más. Y el equipo es capaz, porque lo hemos demostrado en las dos últimas temporadas, en esta competición. Lo que hemos hecho este año en la competición… y quiero que los jugadores estén tan confiados de que vamos a ganar”.
Una oportunidad que el Arsenal nunca ha agarrado
El peso de la historia también se sienta en el banquillo del Arsenal. El club nunca ha ganado la Champions League y solo ha alcanzado la final una vez, en 2006, cuando cayó ante el Barcelona. Dos décadas de espera, de heridas abiertas y de un vacío en la vitrina que el propio Arteta quiere convertir en combustible.
“Tenemos la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en la historia de este club”, apuntó. Para lograrlo, exige tres cosas muy claras: “jugar con claridad, con mucho coraje y con un deseo implacable de ganar”. Si esas tres piezas encajan, el técnico está convencido de que “vamos a estar cerca de ganar”.
El mensaje no es de alivio tras el título liguero. Es de escalada. La Premier como punto de partida, no como destino.
Timber, listo para el salto
Entre las decisiones de Arteta aparece un nombre que puede cambiar el guion: Jurriën Timber. El defensa neerlandés apunta al once inicial después de que el técnico confirmara que se ha recuperado de una lesión en la ingle. No juega desde el 14 de marzo, en la victoria ante el Everton, pero su perfil y su versatilidad encajan con la idea agresiva de un Arsenal que quiere mandar desde el primer minuto.
Enfrente, un PSG acostumbrado a castigar cualquier desajuste. El vigente campeón ha demostrado un colmillo feroz en las noches grandes y llega a la final con la inercia de quien se ha cargado a gigantes sin pestañear. El margen de error será mínimo.
Saka, Henry y el eco de 2006
Si hay un jugador que encarna el viaje del Arsenal hacia esta final es Bukayo Saka. El inglés marcó el único gol gunner en el 3-1 global de la pasada temporada ante el PSG y ahora vuelve al escenario europeo con otro peso sobre los hombros: el de la herencia.
Saka reveló que Thierry Henry, integrante de aquel Arsenal que perdió la final de 2006 contra el Barcelona, se ha puesto en contacto con él esta semana para ofrecerle apoyo y palabras de ánimo. No son consejos cualquiera. Vienen de una leyenda que conoce el sabor amargo de quedarse a un paso.
Para Saka, esta final es casi la culminación de una vida. “Todos sabemos dónde empezó mi viaje, con siete u ocho años en Hale End; estaba muy, muy lejos de intentar ganar la Champions League con el Arsenal”, recordó. “Parece que en esta última semana todo se ha hecho realidad y mañana es otra oportunidad emocionante para crear más historia y ganar otro título para el club que amo”.
El extremo reconoce que el título de Premier, tras tres temporadas consecutivas terminando en segundo lugar, ha cambiado el aire en el vestuario. La confianza ya no es un eslogan; es una experiencia reciente. “Eso significa mucho y nos ayudó a ganar la liga. Y ojalá nos dé una ventaja en el campo aquí”.
Cansancio, un tema que el vestuario no quiere ni oír
El calendario no ha tenido piedad. La final del sábado será el partido número 63 del Arsenal esta temporada, más que cualquier otro equipo de las cinco grandes ligas europeas. Para el PSG será el encuentro 56. La diferencia es notable en las piernas, pero en el discurso del vestuario londinense el cansancio no tiene espacio.
Saka lo dejó claro. Han tenido una semana para recuperar y la final no se decidirá por un contador de minutos acumulados. “Estamos listos para volver a competir y un partido como este no se va a decidir por los minutos”, afirmó. “Se decidirá por momentos y por qué equipo puede producir un poco de calidad y estar bien organizado”.
Ahí se jugará todo: en un control orientado, en una carrera al espacio, en un error de concentración o en un destello de talento. Una jugada que se repite en la mente de todos en Londres desde hace días.
Hambre contra hegemonía
La final se perfila como un choque de símbolos. De un lado, el PSG que ya sabe lo que es levantar la Champions y que llega sin complejos, dispuesto a construir una hegemonía europea. Del otro, un Arsenal que acaba de romper su techo doméstico y quiere convertir la Premier recién conquistada en un trampolín hacia algo más grande.
Arteta mira a sus jugadores y dice que ve “que quieren más”. No habla de ilusión, sino de un deseo distinto, el de quien ya ha levantado un gran título y conoce la sensación. “Porque lo levantas, sabes exactamente cómo se siente. Quieres reproducir ese sentimiento tantas veces como sea posible”.
El escenario está listo. El campeón que defiende su trono contra el recién coronado rey de Inglaterra que se niega a conformarse. Solo falta saber si esta generación del Arsenal escribe, por fin, el capítulo que lleva dos décadas esperando en la historia del club.






