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Aviso severo para el nuevo United de Carrick

El último ensayo de Manchester United antes del arranque de la Premier League terminó en aviso rojo. Un golpe duro, de esos que dejan marca. AC Milan le pasó por encima en Polonia y desnudó todas las costuras defensivas del equipo de Michael Carrick justo a una semana del estreno liguero en el campo de Hull City, el 22 de agosto.

Y eso que la tarde había empezado de maravilla.

Un arranque ideal… y un giro brusco

A los dos minutos, la pizarra funcionó. Córner de Bruno Fernandes, carrera limpia al primer palo y Harry Maguire se elevó por encima de todos para cabecear el 1-0. Gol clásico de central inglés, poderoso, de los que marcan territorio. Parecía el guion perfecto para un ensayo general: ventaja temprana, control, confianza.

Milan, sin embargo, no se descompuso. Esperó su momento. Lo encontró en el 37’, cuando Gonçalo Ramos filtró un pase preciso y Samuel Chukwueze apareció para firmar el empate. Primera señal de alarma en el costado derecho de la zaga de United, que empezaba a hacer aguas.

Antes del descanso, United tuvo la ocasión de cambiar la historia. Penalti para los de Carrick, balón a los once metros, Bruno Fernandes al mando. Disparo fuerte, decidido… y parada. El fallo desde el punto fatídico dejó el marcador igualado al descanso y una sensación incómoda: el partido estaba abierto y Milan olía sangre.

Del 2-1 a la debacle

Tras el descanso, United volvió a adelantarse casi sin buscarlo. Un error grosero de Filippo Terracciano en la salida de balón regaló la pelota a Patrick Dorgu, que no perdonó. 2-1 y una segunda vida para los ingleses.

Duró poco.

A partir de ahí, la estructura defensiva de United se vino abajo. No fue una simple desconexión, fue un derrumbe. Chukwueze comenzó a destrozar el flanco derecho una y otra vez. En una de esas internadas, Alphadjo Cissé se coló en el segundo palo y empujó el 2-2, completamente solo. Otra vez la misma herida, otra vez la misma sensación: nadie mandaba atrás.

El golpe no despertó a United. Al contrario. La banda derecha se convirtió en autopista. Chukwueze, imparable, volvió a castigar y esta vez sirvió el centro para que Ramos rematara de cabeza y pusiera a Milan por delante por primera vez en la tarde. 2-3, remontada consumada, y el equipo de Carrick sin respuestas.

El castigo se completó con la cuarta diana. De nuevo por ese sector, de nuevo sin contención. Ruben Loftus-Cheek atacó el mismo punto débil, encontró espacio y cerró el 2-4, un marcador que reflejó la superioridad italiana y dejó un mensaje claro a United: así, en la Premier League, no alcanza.

Carrick da la cara y mira al debut liguero

El técnico no se escondió tras el pitido final. Asumió el golpe, pero se negó a convertirlo en drama.

«Hoy, estamos decepcionados. No jugamos bien hoy. Hay razones para eso y necesitamos mejorar. Algunos chicos estaban jugando sus primeros minutos. Diferentes razones, pero no excusas. No jugamos muy bien», reconoció Carrick ante los medios, sin rodeos.

El entrenador subrayó que el nivel mostrado en Polonia está muy por debajo de lo que se exige en Old Trafford, aunque insistió en que el tropiezo no debe contaminar el ambiente ni la preparación de cara al estreno liguero.

Antes de este 2-4, la pretemporada había dejado señales mixtas, pero no alarmantes: 1-1 ante Leeds United y triunfo en los penaltis, otro 1-1 frente a Paris Saint-Germain y victoria 2-1 contra Atletico Madrid. Resultados irregulares, sí, aunque con tramos de juego aceptables que invitaban a cierto optimismo.

Carrick se agarró a ese trabajo acumulado: «En general, estamos listos para la próxima semana. Muchos de los chicos estarán mejor con estos minutos. Hemos hecho mucho trabajo en el campo de entrenamiento, las actuaciones en los partidos han sido bastante buenas. Seguimos de buen ánimo para la próxima semana».

Mensaje claro: lo de Milan debe ser un toque de atención, no el inicio de una crisis.

Rashford vuelve, la defensa preocupa

No todo fueron malas noticias. El amistoso dejó un regreso esperado: Marcus Rashford volvió a vestir la camiseta de United después de 20 meses. Entró desde el banquillo en el minuto 60, luciendo el dorsal 9, en su primer partido con el club desde diciembre de 2024, cuando Rúben Amorim apenas empezaba su etapa en Old Trafford.

El retorno de Rashford, unido a las reapariciones de Lisandro Martínez y Kobbie Mainoo, le da a Carrick una batería de opciones interesante justo antes de arrancar la temporada. Competencia interna, variantes, fondo de armario. Todo eso juega a favor.

El problema está en el otro lado del campo.

Las desconexiones defensivas, la fragilidad por banda y la falta de solidez colectiva dejaron una preocupación evidente. Milan no solo ganó; encontró un patrón, atacó siempre por la misma zona y United nunca supo cerrarla. Eso, en pleno agosto y con la Premier a la vuelta de la esquina, es una advertencia seria.

Carrick lo sabe y lo asume: «Tenemos una buena plantilla. Hay decisiones por tomar. Claro que las hay. Tenemos otra semana de entrenamientos para prepararnos. Hay una sensación totalmente diferente cuando llega el primer partido de liga de la temporada. Estaremos ahí».

La cuestión es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿le bastará a este United con una semana para transformar un aviso doloroso en un punto de partida sólido en Hull?