El Barça intensifica la negociación por Rodri tras traspaso de Ferran Torres
El movimiento de fichas en el Camp Nou ha comenzado por la banda, pero apunta directo al corazón del centro del campo. El acuerdo del Barcelona con el Paris Saint-Germain para traspasar a Ferran Torres, cifrado en torno a los 50 millones de euros, ha cambiado el escenario económico del club y ha reactivado con fuerza la ofensiva por Rodri, pieza clave del Manchester City.
No es solo una venta importante. Es oxígeno.
Ferran abre la puerta
La salida de Ferran no solo deja dinero en caja. Libera margen en el Fair Play Financiero y permite al Barça sentarse a negociar con el City con otra cara, otra postura y, sobre todo, más capacidad para acercarse a las exigencias del club inglés.
Según informa Mundo Deportivo, la distancia económica entre ambas entidades se ha reducido de forma notable en los últimos días. El optimismo ha crecido en los despachos azulgranas: se percibe que el acuerdo es posible, que ya no se trata de un sueño lejano sino de una operación que se mueve en cifras manejables.
El Barça ya había visto cómo el City rechazaba dos ofertas anteriores por Rodri. Faltaba ese empujón definitivo. La venta de Ferran puede ser precisamente ese impulso que desbloquee el fichaje.
Ahora, las conversaciones se centran en un punto muy concreto: ajustar la estructura del acuerdo. La diferencia entre lo que ofrece el Barcelona y lo que pide el City ronda los 5 millones de euros. No es una brecha insalvable, sino una discusión sobre cómo y cuándo se paga, sobre variables, bonus y plazos.
Con el principio de acuerdo con el PSG ya encaminado, el club catalán entra en esta fase final con más fuerza negociadora. Ya no va a remolque de las cifras. Puede proponer, puede corregir, puede apretar.
Rodri, entre Madrid y Manchester
Mientras los números vuelan de un correo a otro, Rodri sigue cumpliendo con su agenda profesional. El traspaso no está cerrado y, a día de hoy, el internacional español continúa vinculado al Manchester City a todos los efectos.
El centrocampista tenía previsto acudir a la sesión de entrenamiento del City y, hasta última hora de ayer, no se había comunicado ninguna cancelación de su participación. Nada de ausencias pactadas, nada de gestos públicos que apunten a un adiós inminente.
Rodri pasó el jueves en Madrid, pendiente del teléfono y de la evolución de las conversaciones. En el entorno de la operación existía la esperanza de que el City le concediera un permiso especial, similar al que se dio a Ferran en su momento, como señal de que el desenlace estaba cerca.
Ese permiso no llegó.
El jugador, disciplinado, reanudó su ruta habitual. Fue visto en el aeropuerto de Barajas antes de embarcar en un vuelo con destino a Liverpool, desde donde debía continuar su viaje hacia Manchester para reincorporarse a la dinámica del equipo de Pep Guardiola.
El mensaje es claro: mientras no haya acuerdo firmado, Rodri es futbolista del City y actúa como tal.
Negociación al límite
El pulso entra ahora en territorio decisivo. El Barcelona ha mejorado su posición financiera, ha reducido la diferencia con el City y ya no se mueve en cifras desorbitadas. Falta el último giro, el encaje final que convenza a todas las partes.
La sensación en los despachos es que no se trata de una guerra de posturas irreconciliables, sino de una operación que exige precisión milimétrica: un pago estructurado, una fórmula creativa, una cesión en los detalles que permita a los ingleses mantener su nivel de exigencia y al Barça cumplir con el Fair Play sin poner en riesgo su planificación.
Rodri, mientras tanto, entrena, viaja y espera. El Barça ya ha dado el primer gran paso con la venta de Ferran. La pregunta es evidente: ¿alcanzará ese impulso para arrancarle al City al cerebro de su centro del campo antes de que se cierre la ventana de fichajes?






