El Bernabéu recibe a Mourinho ante la Real Sociedad
El calendario apenas ha dado un respiro y el Bernabéu ya se prepara para una noche de alto voltaje. Real Madrid y Real Sociedad se cruzan este miércoles en LaLiga, a las 21:00 hora local (19:00 GMT), en un duelo que enfrenta a uno de los grandes de siempre con el último campeón de la Copa del Rey, un invitado incómodo que ya sabe lo que es aguar fiestas en Chamartín.
Mientras Real Madrid persigue con urgencia volver a tocar metal tras dos temporadas en blanco, la Real llega con la ambición de repetir la gesta copera y transformar ese título en costumbre. El contexto es claro: uno quiere recuperar su lugar, el otro quiere quedarse en la mesa de los campeones.
El regreso de Mourinho al Bernabéu
El partido tiene un añadido emocional evidente: José Mourinho vuelve a presentarse ante el público del Bernabéu como técnico de Real Madrid, 13 años después de su primera etapa. Su segunda aventura arrancó el sábado con sufrimiento, polémica interna controlada… y tres puntos.
En Cornellà, ante Espanyol, Real Madrid necesitó un gol agónico de Carlos Espi en el minuto 90 para firmar un 2-1 que dejó más preguntas que certezas. Jude Bellingham había inaugurado el marcador en el primer tiempo, pero Alex Calatrava empató para los locales y el choque se le atascó a los blancos hasta ese rebote en el área que Espi cazó con instinto de veterano.
Mourinho no dudó en reivindicar el triunfo, pero también reconoció el mérito del rival: habló de un Espanyol trabajado, sin desgaste de Mundial y con automatismos claros. Su Real, en cambio, está en plena fase de ensamblaje.
Sobre el césped, el portugués ya mostró sus cartas: Kylian Mbappé, Vinicius Junior y Bellingham como tridente ofensivo de referencia, con debuts para Bernardo Silva, Denzel Dumfries y Ibrahima Konaté. El plan es agresivo, pero todavía imperfecto.
Bellingham respondió con un partido muy completo, instalado como mediapunta con libertad total y coronando su actuación con un cabezazo a centro de Arda Güler en una falta lateral. Mbappé, máximo goleador de LaLiga en sus dos temporadas anteriores, encontró espacios al inicio, se plantó ante el portero, pero no afinó la puntería. Vinicius, por su parte, vivió una noche áspera: muchas faltas recibidas, poco impacto real en el juego.
El reto de Mourinho: vestuario, títulos y Vinicius
Más allá de la pizarra, Mourinho sabe que su gran desafío está en el vestuario. Debe reconducir un grupo que viene de una campaña caótica y frenar el intento de Barcelona de encadenar un tercer título liguero consecutivo. No hay margen para un cuarto año sin trofeos: algo así no ocurre en Real Madrid desde 2006.
Bellingham encarna bien esa necesidad de redención. Tras un primer curso brillante, sus dos últimas temporadas en el club quedaron muy por debajo de lo esperado, tanto a nivel individual como colectivo. Mourinho le ha dado el mando entre líneas. Su respuesta inicial invita al optimismo, pero la exigencia será constante.
El otro foco se llama Vinicius Junior. Mourinho, que en su día fue sinónimo de explosiones en la banda y ruedas de prensa incendiarias, ahora se presenta como figura de contención para el brasileño. Defiende que el extremo está siendo objetivo preferente de rivales y gradas, pero le exige una gestión emocional distinta.
El técnico distingue dos planos: lo que ocurre en el campo y lo que pasa fuera. En lo primero, reclama a los árbitros —a los que llama “jueces”— que protejan el juego y a los futbolistas ante la reiteración de faltas y provocaciones. En lo segundo, cree que Vinicius debe controlar mejor sus reacciones ante los insultos habituales de las gradas cuando no cruzan la línea del racismo o la homofobia.
El contexto no es sencillo. El año pasado, Mourinho fue criticado por sus palabras sobre el carácter de Vinicius tras un duelo de Champions contra Benfica, cuando el brasileño denunció insultos racistas. Entonces, el técnico, al frente del conjunto portugués, apuntó a las celebraciones del jugador como elemento que encendía a rivales. Hoy, ya en Madrid, reconoce abiertamente que el trato que recibe Vinicius en el campo no es el mismo que el de otros futbolistas y que los adversarios han aprendido cuánto pueden tensar la cuerda sin consecuencias inmediatas.
La Real, un inicio áspero y un calendario cruel
Real Sociedad llega al Bernabéu con solo un partido de Liga disputado, como Madrid. Su estreno fue amargo: derrota 1-0 en el campo de Real Betis, en un encuentro cerrado que se decidió con una volea precisa de Rodrigo Riquelme a centro de Cucho Hernández.
No es el arranque más amable. Dos salidas consecutivas para un equipo que el curso pasado solo ganó tres de sus 19 partidos ligueros fuera de casa. El dato pesa, y el escenario de este miércoles no ayuda.
Sin embargo, el bloque de Imanol Alguacil —ahora reforzado con el regreso de Álvaro Odriozola, aunque lesionado de larga duración— sabe competir en entornos hostiles. La baja del lateral se suma a las dudas de Pablo Marín, Jon Gorrotxategi y Gonçalo Guedes, todos pendientes de pruebas físicas de última hora.
La buena noticia para la Real es el rol de Mikel Oyarzabal. El campeón del mundo con España empezó en el banquillo ante Betis, pero todo apunta a que será titular en Madrid, liderando un ataque en el que también se espera a Takefusa Kubo y Ander Barrenetxea, con Sucic como enlace.
Un historial cargado de goles… y de avisos
El último precedente liguero entre ambos en el Bernabéu fue un monólogo blanco en el marcador: 4-1 para Real Madrid. Vinicius Junior firmó dos goles de penalti, Gonzalo García y Federico Valverde completaron la cuenta. Mikel Oyarzabal, también desde los once metros, había puesto el 1-1 antes del descanso, pero Real se fue al vestuario ya con 3-1 a favor.
Ese partido resume bien la tendencia reciente: Real Madrid ha ganado 16 de los últimos 20 duelos ligueros en casa ante la Real, que solo ha podido imponerse una vez en ese tramo. Aun así, el conjunto donostiarra ha marcado 19 goles en esas visitas, pero ha encajado 54. Un intercambio desigual.
Cuando la Real golpea en Chamartín, suele hacerlo con estruendo. La última victoria en el Bernabéu fue un 2-0 en Liga, en enero de 2019, con tantos de Willian José y Rubén Pardo y expulsión de Lucas Vázquez. Y la herida más profunda para el madridismo llegó en febrero de 2020, en la Copa del Rey: 3-4 para la Real, con Martin Ødegaard abriendo el marcador, un doblete de Alexander Isak y un tanto de Mikel Merino que resistieron al arreón final de Marcelo, Rodrygo y Nacho. Aquel día, Andoni Gorosabel vio la roja en el tramo final, pero ni con superioridad numérica pudo remontar Real Madrid.
En Liga, la última victoria txuri-urdin ante los blancos data de mayo de 2023, 2-0 en San Sebastián, con goles de Takefusa Kubo y Ander Barrenetxea tras la expulsión de Dani Carvajal. No fue en Madrid, pero dejó claro que la Real sabe morder cuando el gigante se despista.
Estado físico y posibles onces
Real Madrid afronta la cita con una enfermería más poblada de lo que le gustaría a Mourinho. Eder Militao (muscular), Rodrygo (rodilla), Raúl Asencio (muslo) y Ferland Mendy (cadera) siguen fuera. Endrick (muscular), Thiago Pitarch (rodilla) y Aurélien Tchouameni (muscular) son duda y podrían no llegar a tiempo.
Jude Bellingham terminó el partido en Cornellà con hielo en el tobillo tras ser sustituido, pero todo indica que estará de inicio ante la Real. Mourinho no quiere tocar demasiado lo que funcionó en el debut, más allá de ajustes puntuales.
El once previsto de Real Madrid apunta a: Courtois; Dumfries, Konaté, Huijsen, Cucurella; Bernardo Silva, Valverde; Güler, Bellingham, Vinicius; Mbappé.
En la Real, además de la ausencia segura de Odriozola, Imanol esperará hasta el último momento por Marín, Gorrotxategi y Guedes. Con Oyarzabal listo para asumir galones desde el inicio, el once probable sería: Remiro; Aramburu, Zubeldia, Martín, Gómez; Herrera, Soler; Kubo, Sucic, Barrenetxea; Oyarzabal.
Favorito claro… sobre el papel
Los números delatan el peso de la historia. En 158 enfrentamientos oficiales entre ambos, Real Madrid ha ganado 91 veces y Real Sociedad 27. El resto se reparte en empates. No extraña que la estadística avanzada también se incline hacia los blancos: el supercomputador de Opta les concede un 66 por ciento de opciones de victoria, frente a solo un 15 por ciento para la Real.
Pero las noches en el Bernabéu rara vez se ajustan a los porcentajes. Mourinho busca su primera gran ovación en casa en esta nueva etapa. La Real quiere recordarle al coliseo blanco que no hay estadio inexpugnable.
Entre un Madrid obligado a ganar y una Real acostumbrada a vivir del desafío, la pregunta no es quién parte como favorito. La verdadera incógnita es si este será el primer gran golpe de autoridad del nuevo proyecto de Mourinho… o el aviso temprano de que la temporada no va a conceder treguas a nadie.






