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Un Campeonato Sin Dueño: Goles y Gigantes Tambaleantes

Siete puntos. Eso es todo lo que separa a los 15 primeros de la clasificación tras ocho jornadas. Un embudo competitivo en el que nadie manda de verdad y donde hasta Wolves y Portsmouth, con un partido menos por sus compromisos de Carabao Cup, amenazan con apretar aún más la parte alta.

Swansea mira a todos desde arriba, pero no intimida. QPR, Stoke, Bristol City y Charlton forman el grupo perseguidor, mientras West Brom ha dado un volantazo radical: del pozo de los cinco últimos el curso pasado al escaparate de los cinco primeros en este. No hay gigante que imponga respeto. Hay una liga abierta de par en par.

Un líder que no asusta… y un histórico que avisa

Los 17 puntos de Swansea son un liderazgo discreto. Desde que la categoría se llama Championship, solo una vez el primero tras ocho jornadas había sumado menos: Brighton, en 2012, con 16. Acabó cuarto y cayó en el play-off. Aviso para navegantes en Gales.

Seis equipos habían llegado antes a este punto con 17 puntos. Solo dos, Leeds en 2019-20 y Sheffield United en 2022-23, coronaron el camino con el ascenso. Para los aficionados del Swansea, el dato duele un poco más: tres de los otros cuatro ni siquiera terminaron entre los diez primeros. Ser primero en septiembre no garantiza nada. A veces ni siquiera un top-10.

Una liga desatada: centros, cabezazos y saques de banda letales

El marcador global también grita locura: 277 goles en apenas ocho jornadas. Son 36 más que a estas alturas del curso pasado, con un partido menos disputado, y la segunda mejor cifra desde el rebranding de 2004-05.

No es casualidad. Los números señalan un cambio claro de tendencias: más juego directo, más banda, más balón colgado. Ya se han marcado 47 goles procedentes de centros, una cifra solo superada una vez en las últimas nueve temporadas a estas alturas. Y lo más llamativo: 44 de esos 47 tantos han llegado de cabeza, el registro más alto de los últimos cinco años con diferencia.

Hasta los saques de banda se han convertido en arma. Nueve goles nacen de ahí, el segundo mejor dato en 14 campañas a este punto, solo por detrás de los 12 del año pasado. El contraste es brutal: entre 2013-14 y 2020-21, en este mismo tramo de competición, se habían visto solo 14 goles de saque de banda… en ocho temporadas combinadas.

En medio de este contexto, un nombre propio: Rio Cardines. El lateral cedido por Crystal Palace a Bristol City acumula seis asistencias, más que cualquier otro jugador en las grandes ligas europeas. Un defensor que vive en campo rival y que simboliza la fiebre ofensiva del Championship.

Burnley, del proyecto eterno al pánico temprano

Mientras arriba todo es ruido y ambición, en Turf Moor se escucha algo distinto: ansiedad. Burnley arrancó el curso con un objetivo histórico, convertirse en el primer club en encadenar seis ascensos a la Premier League. El rey del yo-yo.

Con Sean Dyche, seis de sus ocho temporadas completas fueron en la élite, con dos ascensos que marcaron una era. Después llegó la etapa de vértigo: Vincent Kompany devolvió al equipo a la Premier con 101 puntos en 2022-23, solo para caer al año siguiente con apenas 24. Scott Parker repitió la hazaña del ascenso, esta vez con 100 puntos y solo 16 goles encajados, pero el equipo volvió a desplomarse y consumó el descenso con cuatro jornadas por jugar, sentencia que le costó el puesto.

El relevo, Nicky Hayen, aterrizó tarde y con un vestuario casi nuevo: 29 días antes del primer partido. El resultado, 75 días después, es demoledor: ocho encuentros, cuatro puntos, ninguna victoria y el farolillo rojo de la tabla.

Solo Preston, Cardiff y Derby –que arrancó un empate agónico en Turf Moor el sábado– se mueven también por debajo del punto por partido. La historia, además, no ayuda: ningún equipo ha logrado ascender en la era Championship tras no ganar en las primeras ocho jornadas. De los últimos diez casos similares, solo uno, Brentford en 2018, acabó en la mitad alta de la tabla.

Hay un pequeño consuelo. Siete de esos diez conjuntos evitaron el descenso, entre ellos Portsmouth hace dos años y Sheffield Wednesday la temporada anterior. Burnley ya no lucha por un récord de ascensos. Lucha por no convertirse en una advertencia.

Cyle Larin acelera la carrera por la Bota de Oro

En la otra cara del campeonato aparece Cyle Larin. El delantero de Southampton, recién llegado de una aventura mundialista con Canadá, ha arrancado el curso a un ritmo que asusta. Siete goles en ocho partidos, uno cada 85 minutos, y un papel clave para borrar la sanción de cuatro puntos con la que los Saints arrancaron la temporada tras el ‘Spygate’.

Larin, que ya dejó huella la pasada campaña con ocho tantos en 16 partidos cedido por Mallorca antes de firmar en propiedad, se ha convertido en la referencia ofensiva de un equipo que mira hacia arriba sin complejos.

Por detrás asoma Will Lankshear, fichaje de peso de Middlesbrough procedente de Tottenham, con seis dianas. El joven de 21 años supera en uno a Mo Toure, de Norwich, que ha firmado cinco goles con una eficacia escalofriante: 11 disparos, un tanto cada 91 minutos.

En el norte de Londres ya hay quien se pregunta si Lankshear será “el que se escapó”. Y no serán los únicos: los clubes de la Premier observan con atención. En un mercado inflacionado, los delanteros del Championship vuelven a ser un filón más seguro y asequible que muchas apuestas en otras ligas europeas.

La mala noticia llega para Norwich. Toure estará varios meses de baja por una lesión de hombro sufrida ante Bolton el domingo. El ataque más clínico del campeonato pierde a uno de sus hombres más afilados.

West Ham y Wolves, dos colosos que ya enseñan los dientes

West Ham partía como gran favorito al ascenso, por delante de Wolves y, sí, también de Burnley. El regreso al segundo escalón tras 14 años no empezó como estaba escrito: dos puntos en tres partidos y una derrota sonrojante en casa ante Charlton.

El despertar fue contundente. Cuatro victorias consecutivas, coronadas con un 6-0 demoledor ante Wrexham, y un 2-2 trabajado en el derbi en casa de Millwall el sábado. Swansea ganó después y empujó a los Hammers al segundo lugar, pero el mensaje ya está lanzado.

Los 22 goles de West Ham en ocho jornadas suponen su mejor arranque goleador en 93 años. Seis de los últimos siete equipos que alcanzaron esa cifra a estas alturas acabaron levantando el título. Con el talento y la profundidad de plantilla que maneja, nada de lo visto hasta ahora sugiere que el equipo vaya a caerse en la larga maratón.

Wolves también se ha enganchado al tren. Está a solo tres puntos del liderato y con el duelo aplazado ante Portsmouth en el bolsillo. El estreno fue agónico, salvando un empate in extremis ante Blackburn en Molineux, y el 4-2 encajado ante West Ham pareció un golpe serio. Pero el equipo de César Peixoto reaccionó: siete puntos en los tres siguientes encuentros, incluida la visita a Birmingham y un intenso derbi del Black Country ante West Brom.

El contraste con la temporada pasada es brutal. Entonces solo ganaron tres de sus 38 partidos y sumaron 20 puntos. Hoy presentan cuatro victorias y 14 puntos en siete choques con una plantilla remodelada. Para un recién llegado al banquillo, es algo más que un buen comienzo. Es una declaración.

QPR, Stoke, West Brom y el regreso orgulloso de Lincoln

Pocos habrían colocado a QPR en la conversación por el ascenso después de cerrar la pasada campaña con solo dos puntos en los últimos seis partidos. Hoy, el equipo se sostiene sobre una defensa de hierro: solo siete goles encajados en ocho jornadas, el segundo mejor registro de la liga, y una única derrota, en casa ante Middlesbrough, en un encuentro que pudo acabar con otro resultado.

El problema está arriba. QPR vive en el área rival, pero no remata. Suma 261 toques en el área contraria –segunda mejor marca de la división– y 55 saques de esquina, también segunda cifra más alta, pero solo convierte el 7,3% de sus disparos. Ese porcentaje le sitúa en el puesto 20 de 24 en eficacia. El volumen está. Falta la puntería.

Stoke ha seguido el camino inverso. Tres derrotas en los tres primeros partidos y un ambiente irrespirable alrededor de Mark Robins, que ya arrastraba la losa de haber sumado solo un punto en las últimas seis jornadas del curso anterior, tras pelear por el ascenso antes de Navidad. La reacción ha sido contundente: 13 puntos en los siguientes cinco encuentros y el equipo a solo cuatro del liderato.

Un punto por encima asoma West Brom, que ha cambiado la lucha por la permanencia del año pasado por un puesto en el top-5, pese a caer ante Wolves en la última jornada. Un giro de guion que alimenta la sensación de liga imprevisible.

Y desde mucho más atrás en la historia llega Lincoln. Sesenta y cinco años después, el club ha vuelto al segundo escalón y lo ha hecho con un nuevo cuerpo técnico y un impacto inmediato. Pese a tener uno de los peores registros goleadores del campeonato, comparte con Swansea el mejor dato defensivo: cuatro porterías a cero en ocho partidos. Sus 11 puntos le dejan a solo dos del play-off, cuando muchos pronosticaban un regreso directo a League One.

En una Championship sin dueño, donde los centros vuelan, los saques de banda deciden partidos y los gigantes tropiezan, la pregunta ya no es quién manda. La pregunta es quién será capaz de sostener este ritmo salvaje hasta mayo.