Logotipo completo Cancha Firme

Carla Ward y su enfoque en el Mundial 2027

La selección femenina de la República de Irlanda se asoma de nuevo al umbral del mayor escenario posible. Al frente, una entrenadora que no quiere ni oír hablar de distracciones. Carla Ward, señalada en los rumores para regresar a la Women’s Super League y al banquillo de su antiguo club Aston Villa, responde con una sola idea fija: Brasil 2027.

Un billete a Brasil en cuatro finales

El camino es estrecho y sin margen para el error. Irlanda se jugará el pase al Mundial en un play-off que arranca ante Kazajistán y que, si supera esa primera barrera, desembocará en una final a doble partido contra Bélgica o Polonia.

Primero, la trampa del viaje largo: Astana Arena, el viernes 9 de octubre, al mediodía (12:00 BST). Cuatro días después, el regreso a casa, a Cork, para cerrar la eliminatoria. Dos encuentros que Ward define, sin rodeos, como “cuatro finales de copa” si se suman los hipotéticos duelos posteriores.

La entrenadora asumió el cargo en enero de 2025, heredando el proyecto que llevó a Irlanda a hacer historia en 2023, cuando el país se clasificó por primera vez para una Copa del Mundo. Aquel debut acabó en fase de grupos, con derrotas ante las coanfitrionas Australia y Canadá y un empate frente a Nigeria. Tres años después, la oportunidad de volver a la élite mundial se presenta con un peso distinto: ya no es un sueño desconocido, es una meta concreta.

Rumores de Aston Villa, respuesta contundente

En medio de la preparación, el ruido. El banquillo de Aston Villa está vacante y el nombre de Ward aparece de inmediato. Su pasado en el club la coloca en todas las quinielas. Ella, sin embargo, corta de raíz cualquier interpretación.

“Nada es tentador cuando estoy en este trabajo, ya sabes que amo este trabajo y amo trabajar aquí”, afirma. No deja hueco a dobles lecturas. “No creo que nada pueda quitarme la atención de estos próximos cuatro partidos, así que no es una conversación y no es algo que vaya a contemplar”.

La frase clave llega después, casi como un juramento profesional: “Mi corazón y mi enfoque… vine aquí para intentar llegar a un Mundial y eso es todo en lo que voy a pensar en los próximos cuatro partidos”.

Ward no se limita a un discurso protocolario. Lleva dos años insistiendo en la misma línea, y lo recuerda: “Has visto cómo he hablado en los últimos dos años y con un orgullo inmenso en este trabajo. Estoy aquí porque quiero llegar a un Mundial y creo que hemos dado pasos y avances tremendos como nación”.

Astana, Cork y el desafío de Kazajistán

El primer examen será incómodo. Kazajistán, número 98 del ránking mundial, no impresiona sobre el papel, pero Ward se niega a caer en la trampa de la confianza. El desplazamiento a Astana, el horario y el contexto de play-off convierten el choque en un ejercicio de madurez competitiva.

“Tenemos que subir un nivel más, tenemos que asegurarnos de que estamos rindiendo y concentradas al máximo nivel”, avisa. “Si hacemos eso, haremos el trabajo”.

La vuelta en Cork ofrece un dato que alimenta el optimismo: la República de Irlanda sigue invicta en Pairc Ui Chaoimh. El estadio se ha convertido en un pequeño fortín, un lugar donde el equipo se siente protegido y respaldado. Ward lo sabe, pero no se refugia en estadísticas favorables. Prefiere hablar de actitud.

“Tenemos que darlo todo, sangre, sudor y lágrimas. Tenemos que dejarlo todo ahí, en todo lo que hagamos y, si lo hacemos, tendremos todas las opciones”, subraya. No suena a eslogan. Suena a plan de trabajo.

Un vestuario que se cree el mensaje

Ward insiste en la idea de grupo. Habla de un “plantel increíble, con un talento enorme” y destaca algo que, en este tipo de eliminatorias, suele marcar la diferencia: la capacidad de protegerse entre ellas, de sostener a la compañera en el momento crítico.

“Creo que cualquiera que entre sabrá su rol. Creo que tenemos muy claro lo que hacemos, lo que queremos y cómo jugamos”, explica. Identidad, roles definidos y una hoja de ruta que no depende del rival de turno.

La entrenadora inglesa ha logrado que el discurso cale en un vestuario que ya probó el sabor del Mundial y que ahora quiere repetir, pero con un papel más ambicioso. La experiencia de 2023 dejó cicatrices y aprendizajes. Hoy, el listón interno es otro.

El ruido externo seguirá. Las especulaciones sobre su futuro no desaparecerán mientras haya banquillos libres y resultados a la vista. Ward, sin embargo, ha elegido su trinchera: cuatro partidos, un objetivo y un mensaje nítido.

Brasil espera a quien se atreva a sobrevivir al play-off. Irlanda ya sabe lo que es abrir esa puerta por primera vez. La cuestión, ahora, es si tendrá la fuerza —y la calma— para volver a cruzarla.