Jamie Carragher critica a Milos Kerkez: el Darwin Núñez de los laterales
Jamie Carragher no tuvo piedad. El excentral del Liverpool cargó con dureza contra Milos Kerkez y lo bautizó como “el Darwin Núñez de los laterales” por su estilo desbordado y caótico. Un dardo directo al corazón de un Liverpool que ya vive bajo la lupa tras un arranque de temporada inquietante.
Un inicio que enciende las alarmas
El equipo de Andoni Iraola apenas suma dos puntos en la Premier League. Dos partidos, dos empates 2-2: primero ante Newcastle, después frente a Nottingham Forest. Mismo resultado, mismas dudas.
Kerkez ha sido titular en ambos encuentros en el lateral izquierdo. En la derecha, Jeremie Frimpong. Los dos, señalados. Las críticas se han disparado hacia los laterales, convertidos en símbolo de una fragilidad defensiva que ya condiciona el relato del nuevo proyecto.
Los analistas no tardaron en ir al mercado de fichajes para buscar explicaciones. ¿Se equivocó el club en verano? Esa es la pregunta que sobrevuela Anfield.
“Cabeza agachada y a correr”
Carragher, en su intervención en The Overlap, fue especialmente duro con el húngaro. Cuestionó su lectura del juego, su toma de decisiones y, sobre todo, su capacidad para templar los partidos desde la banda.
“Su comprensión del juego es realmente, realmente pobre. Estás viendo el partido y piensas: ‘¿Por qué ha hecho eso?’”, lanzó el exdefensa, visiblemente frustrado por lo que ve en el campo.
Luego llegó la comparación que ya recorre las tertulias: “Describí a Kerkez la temporada pasada –y era su primera temporada, quizá fue un poco duro en ese momento–, es el Darwin Núñez de los laterales. Es simplemente ‘cabeza agachada y a correr’, todo lo que hace Kerkez es a 100 millas por hora”.
Para Carragher, el problema no es solo técnico. Es estructural. Un futbolista de 40 millones de libras que, a su juicio, vive demasiado del físico y muy poco de la colocación y la pausa.
La apuesta de Iraola y la herencia de Robertson
El contexto no ayuda a rebajar la presión. Kerkez llegó por 40 millones y completó una primera temporada discreta, sin terminar de consolidarse. Pese a ello, el club decidió mantener su apuesta.
Carragher recordó la lógica interna de esa decisión: “Han traído a Kerkez por 40 millones. Ha tenido su primera temporada, no fue increíble, pero dices: ‘OK, Iraola ha venido desde Bournemouth, le conoce, sigue siendo nuestro lateral izquierdo. Andy Robertson se fue, teníamos otro lateral izquierdo cedido, así que probablemente no vamos a gastar otros 40 millones en otro. Es nuestro lateral izquierdo, démosle otro año’”.
El plan era claro: continuidad, confianza y un técnico que ya conocía al jugador. El problema es que el césped está contando otra historia. Dos partidos, cuatro goles encajados y la sensación de que las bandas son una autopista para los rivales.
Fichajes millonarios, mismo agujero
El contraste con el resto del mercado del Liverpool es brutal. El club sí abrió la chequera, pero miró hacia otras zonas del campo. Bradley Barcola llegó por 106 millones, Jeremy Jacquet por 55, además de cuatro incorporaciones más de peso. Dinero, ambición, titulares de impacto.
Lo que no llegó fue competencia para Kerkez y Frimpong. Ningún lateral nuevo. Ninguna alternativa clara para corregir lo que ya se vio la campaña pasada.
Gary Neville, desde la otra trinchera mediática, confesó su sorpresa. Para él, los problemas defensivos de ambos laterales ya eran evidentes mucho antes de este arranque.
“Los dos laterales, estaba bastante claro al inicio de la temporada pasada, cuando les veías durante cinco o seis partidos, que defensivamente no iban a estar al nivel necesario”, explicó Neville. “Estoy alucinado. Hablamos de si el Arsenal se arrepentirá de no fichar un delantero: ¿se arrepentirá el Liverpool de no haber traído un par de laterales?”.
Una decisión que puede marcar la temporada
La pregunta de Neville resuena como una advertencia. Porque el Liverpool no está encajando por accidente. Los rivales cargan por fuera, atacan la espalda de Kerkez y Frimpong, y obligan al equipo a vivir en permanente desorden.
Iraola confía en ellos. El club también. El mercado ya se cerró. Ahora el margen de maniobra se reduce al trabajo diario, a la corrección táctica y a la capacidad de los jugadores para madurar a toda velocidad.
Kerkez, señalado por dos leyendas del fútbol inglés, se encuentra en una encrucijada incómoda: o transforma ese “100 millas por hora” en algo más inteligente y controlado, o el apodo que le ha colgado Carragher puede acompañarle mucho más allá de este mal inicio. Y el Liverpool, en una Premier sin margen para errores, no puede permitirse que un problema tan evidente se convierta en el hilo del que se deshilache toda la temporada.






