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Celtic cae estrepitosamente en Austria y enfrenta crisis interna

Celtic se derrumba en Austria y desata una tormenta interna

Lo que debía ser un trámite se convirtió en una noche de vergüenza europea. Celtic, con una ventaja de cuatro goles en el global, se desplomó en Austria con un 5-1 ante LASK y cayó de la fase previa de la Champions League a la Europa League. No fue solo una eliminación. Fue una acusación en directo al carácter, la preparación y la profundidad de la plantilla.

Petrov, sin piedad: “Esos jugadores se escondieron”

Stiliyan Petrov, que conoce bien a Martin O’Neill de su etapa conjunta en Celtic y Aston Villa, no se guardó nada. Su análisis en Amazon Prime fue tan duro como el marcador.

“Hay que dar la cara, mostrar carácter, ser capaz de manejar la presión”, lanzó. “Esos jugadores se estaban escondiendo”.

El excentrocampista fue desgranando todo lo que faltó sobre el césped: personalidad con balón, intensidad sin él, control emocional del partido.

“Cuando tenían que asumir responsabilidad con el balón, no lo hicieron. Perdían el balón con muchísima facilidad. LASK fue mejor en las segundas jugadas, más agresivo. Lo querían más”, insistió.

Celtic, recordó Petrov, es un equipo construido para mandar, para gobernar partidos. En Linz no mandó en nada.

“Intentan dominar los partidos y tener el control. Pero no había nada. No pudieron quitarle ritmo al juego, no pudieron frenarlo. A veces necesitas jugadores grandes para eso. Jugadores que controlen, que controlen al equipo. Hay que levantarse, ser valiente y fuerte.

“Tienes que correr más, presionar más, tomar decisiones en el campo, decisiones importantes en momentos importantes que marcan la diferencia. Esas decisiones no estuvieron”.

Lennon apunta al físico: “No estaban a la altura”

Neil Lennon, otro excapitán y extécnico de Celtic, ahora en el banquillo de Dunfermline, fue igual de contundente. Para él, el desplome tuvo un componente físico evidente.

“Físicamente no estaban a la altura, en potencia de carrera no estaban a la altura. LASK fue el mejor equipo y lo quiso más, y eso no es algo que puedas decir muy a menudo de un equipo de Martin O’Neill”, afirmó.

Lo que vio en la segunda parte le encendió todas las alarmas.

“En la segunda mitad vi tres o cuatro jugadores caer con calambres. Solo iban 65-70 minutos de partido. Eso me preocupa.

“Puede ser algo físico, puede ser algo psicológico. Para mí es una señal de no ser fuertes. Parecían exhaustos por momentos”.

Brown señala al banquillo: “No hubo impacto”

El foco también se posó sobre la profundidad de la plantilla. Scott Brown, otro excapitán del club, apuntó directamente a la calidad de los recambios tras las entradas de Liam Scales, Anthony Ralston, Dane Murray, Luke McCowan, Reo Hatate y Sebastian Tounekti durante los 120 minutos.

En declaraciones a BBC Radio Scotland, Brown fue claro: “No creo que los suplentes hayan tenido ningún impacto en el partido. Quieres algo de ellos: potencia de carrera, un poco de calma con el balón… y no lo tuvimos”.

Su conclusión fue demoledora para la configuración actual del plantel: “Están metiendo jugadores que en realidad son titulares, pero eso te demuestra que, en ese banquillo, necesitan futbolistas de más calidad para salir y cambiar algo”.

Schmeichel advierte: “Esto tendrá enormes consecuencias”

Kasper Schmeichel, portero de Celtic la pasada temporada y también víctima de una eliminación en el play-off, fue más allá del análisis del partido. Para él, la derrota golpea el proyecto en su conjunto.

“Esto va a tener enormes ramificaciones. La Champions League es única y la Europa League no tiene el mismo prestigio. Afecta a la vida de los jugadores y, en particular, a los jugadores que quizá queríamos fichar; eso puede verse afectado”, explicó en Amazon Prime.

El danés anticipa un clima muy duro alrededor del vestuario y del cuerpo técnico.

“Sé que va a haber una reacción muy, muy dura hacia los jugadores, hacia el cuerpo técnico.

“Va a ser una tarea monumental para ellos motivarse y recuperar a la afición. Porque lo que vimos al final no fueron escenas agradables. Y ya vimos lo que pasó la temporada pasada, tampoco fue agradable. Y no es agradable ser jugador en ese entorno”.

O’Neill, golpeado: “Más doloroso que la final de 2003”

Martin O’Neill no se escondió. Con más de 300 partidos dirigidos al frente de Celtic, situó esta noche entre las más duras de su etapa.

“Diría absolutamente que sí”, admitió el técnico de 74 años. “La pondría incluso por delante de la decepción de perder la final de la Copa de la UEFA en 2003. Es muy, muy decepcionante”.

El entrenador repasó el guion del encuentro con frustración. Para él, el duelo debió quedar sentenciado antes del descanso.

“Deberíamos haber dejado la eliminatoria resuelta al descanso. Marcamos un gol, que fue fantástico, fallamos dos oportunidades grandísimas. Y luego les damos una vida justo antes del descanso y otra justo después. Y ellos vuelven rugiendo”.

El técnico no buscó excusas en los goles encajados. Los asumió como parte de su responsabilidad.

“Encajamos, desde nuestro punto de vista, goles nada buenos. Pero es mi equipo y es mi responsabilidad”.

Cuando le preguntaron si la plantilla era lo suficientemente fuerte, O’Neill optó por aplazar el debate, sin esquivarlo del todo.

“Estos son partidos duros. Y puede que solo sea una ronda de clasificación para la Champions, pero se sintió como un partido de Champions. Pensé que ellos eran un buen equipo. Pero eso no importa. Deberíamos haber sido capaces de cerrar la eliminatoria. Y no lo hicimos. Hablar de la plantilla, eso será para otro día”.

McGregor asume la culpa: “Parecíamos asustados”

En el césped, la voz del vestuario fue la del capitán, Callum McGregor. Sin rodeos, aceptó que no había coartadas posibles.

“Obtuvimos lo que merecíamos”, dijo en Amazon Prime. “Fuimos muy pasivos. Toda la noche. Parecíamos realmente asustados de ir a ganar el partido, y cuando vas 3-0 arriba es algo psicológico”.

McGregor fue incluso más allá y cuestionó el rendimiento del equipo en el partido de ida, pese al marcador.

“Para ser honesto, no creo que fuéramos tan buenos en la ida tampoco. Marcamos en buenos momentos y más o menos nos salimos con la nuestra. Te pones 3-0 y piensas que tienes una gran oportunidad, pero cuando juegas así no puedes tener ninguna excusa”.

El mensaje final del capitán fue directo a la afición… y a sus propios compañeros.

“Tenemos que aceptarlo, pedir perdón a los aficionados y al club porque no hay manera de que debamos perder ese partido… Ahora se verá qué tipo de caracteres hay ahí dentro”.

Europa League en lugar de Champions, un vestuario cuestionado, un entrenador herido y una afición furiosa. La temporada de Celtic no ha hecho más que empezar, pero la pregunta ya flota en el aire: ¿tiene este grupo la personalidad para levantarse de un golpe como este?