Cliftonville frena a Linfield en la lucha por el subcampeonato
El pulso por el subcampeonato en la Women's Premiership sigue al rojo vivo. Cliftonville, ya coronado campeón, no afloja ni siquiera con los deberes hechos y frenó a Linfield con un 1-1 que pesa mucho en la parte alta de la tabla.
Caitlin McGuinness abrió el marcador a los 28 minutos, adelantando a Cliftonville y recordándole a la liga que el título no ha rebajado su ambición. Gol que nació de la insistencia, de esa sensación de control sereno de un equipo que juega sin la presión de la clasificación, pero con el orgullo de campeón.
Linfield, obligado a sumar para no perder comba con Glentoran, tardó en reaccionar. El tiempo corría, la ansiedad crecía y el segundo puesto parecía escaparse entre los dedos. Hasta que apareció Sophie McKnight ya en la recta final del segundo tiempo. Su tanto, tardío pero vital, rescató un punto y mantuvo viva la carrera por la plata.
El empate deja a Linfield dos puntos por detrás de Glentoran, que además cuenta con un partido menos. La tabla no miente: el margen de error para las Blues es mínimo.
Goleada de Derry City y racha viva para Crusaders
La jornada dejó también un golpe de autoridad de Derry City. Exhibición y goleada: 5-1 ante Larne, con protagonismo repartido pero un nombre propio por encima del resto. Rachel McIntyre firmó un triplete, escoltada por los goles de Chelsea Scott y Tara O'Connor-Farren para completar una noche perfecta de cara a puerta.
En el Bluebell Stadium, el drama se reservó para el final. Crusaders estiró su buena dinámica con un triunfo agónico ante Lisburn Ladies. Cuando el reloj ya se asomaba al descuento, apareció Michelle McDaid para marcar el gol de la victoria y alargar la racha invicta en liga a tres partidos. Un tanto de esos que levantan vestuarios y cambian inercias.
Glentoran, con la mesa servida
Con el punto de Linfield ante el campeón, todas las miradas se giran ahora hacia Glentoran. El domingo, en el Blanchflower Stadium (16:30 BST), el duelo ante Lisburn Rangers ofrece una oportunidad de oro: ganar, aprovechar el tropiezo parcial de su rival directo y dar un paso firme hacia ese segundo puesto que ya se juega como un título en sí mismo.






