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Ipswich busca mejorar su defensa ante un Fulham necesitado

El sábado, a las 15:00 BST, el calendario ofrece un duelo con aroma a cruce de caminos: Ipswich recibe a Fulham con dos necesidades urgentes y muy distintas. Los recién ascendidos quieren apuntalar una defensa que hace agua; los londinenses, simplemente, necesitan ganar por primera vez en la Premier League esta temporada.

El reto de O'Neil: que Ipswich deje de sufrir atrás

Gary O'Neil aprovechó el parón internacional para sacar al equipo de la rutina y llevarlo a un stage de clima cálido en España. Trabajo táctico, carga física y un pequeño premio: victoria 1-0 ante Espanyol en un amistoso a puerta cerrada el 2 de octubre. Un resultado que, más que por el marcador, importa por algo que hasta ahora se le ha negado en competición oficial: la portería a cero.

Porque ahí está la herida. Ipswich aún no ha logrado un solo partido sin encajar desde la llegada de O'Neil. Solo Chelsea ha recibido más goles en la élite, y las cifras acompañan la sensación: entre los peores de la liga en tiros concedidos, ocasiones claras en contra y porcentaje de duelos ganados. Demasiadas grietas para un equipo que quiere asentarse en la categoría.

El técnico intentó mover el árbol en la última jornada, en la derrota 1-0 en casa de Everton. Cambio en la portería: el fichaje veraniego Kjell Scherpen dejó su sitio a Christian Walton. Cambio en la zaga: Abdoul Ouattara entró por Jacob Greaves y permitió que el capitán Dara O'Shea abandonara el lateral derecho para regresar a su hábitat natural, el centro de la defensa.

La apuesta no encontró el premio del resultado. Ipswich cayó en Merseyside, pero no se descompuso. Incluso con 10 hombres durante los últimos 23 minutos, el equipo siguió atacando, empujando, dejando claro que no piensa encerrarse en un papel de recién ascendido tímido.

Ese carácter sostiene ahora la ambición: ir a por la tercera victoria en la Premier. Un dato dibuja el cambio de escenario. En su última campaña en la élite, en 2024-25, Ipswich necesitó 19 partidos para llegar a ese mismo número de triunfos. El salto competitivo es evidente; el siguiente paso, ineludible, pasa por cerrar la puerta de atrás.

Arbeloa, sin victoria y bajo la lupa

En el otro banquillo, Álvaro Arbeloa sigue esperando ese primer triunfo que cambie el tono de la conversación alrededor de Fulham. Su equipo es uno de los tres que todavía no conocen la victoria en la Premier, pero viene de dos empates que dicen algo distinto al frío registro: Liverpool y Manchester United.

Contra United, Fulham rozó el golpe grande. Aguantó, compitió y acarició los tres puntos hasta el minuto 89, cuando un disparo de Matheus Cunha, desviado, acabó en la red y dejó el marcador igualado. Un mazazo tardío que encendió al técnico español.

Arbeloa no se mordió la lengua tras el partido. Señaló al colegiado Peter Bankes y denunció que “cada decisión” había caído del lado de United. Sus palabras ya han tenido respuesta: la Federación le ha acusado de mala conducta. El foco, por tanto, no solo está en el césped.

Ahora Fulham entra en una secuencia que puede marcar su temporada: tres partidos seguidos ante los tres ascendidos. Sobre el papel, una oportunidad de oro para despegar. En la práctica, una presión añadida para Arbeloa, que sabe lo que se avecina si atraviesa ese tramo sin una sola victoria.

La estadística histórica no ayuda a calmar los nervios. Es solo la cuarta vez que Fulham arranca una campaña de máxima categoría sin ganar ninguno de sus cinco primeros encuentros. La última, en la 2020-21, terminó con descenso.

En Portman Road se cruzan dos urgencias. Ipswich necesita convertir su mejoría ofensiva en un equipo fiable atrás. Fulham, transformar buenas sensaciones parciales en puntos reales. Uno busca consolidarse. El otro, evitar que los fantasmas del pasado vuelvan demasiado pronto.