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Crawley Town enfrenta nuevo desafío con el regreso de Duke-McKenna

Colin Kazim-Richards por fin tiene algo que llevaba semanas esperando en Crawley Town: competencia real. Y, con ella, un quebradero de cabeza de los buenos antes del duelo del sábado en League Two ante Chesterfield.

El 4-0 sobre Bromley en la EFL Trophy no solo fue un desahogo. Fue una declaración de intenciones de varios futbolistas que regresaban de lesión y que ahora llaman con fuerza a la puerta del once.

El impacto de Duke-McKenna

La noche tenía varios focos, pero uno terminó brillando por encima del resto: Stephen Duke-McKenna.

El mediapunta, fichado en junio desde Harrogate, llevaba fuera desde la primera jornada liguera, el 15 de agosto. Mucho tiempo mirando desde la banda. Demasiado para un jugador con su golpeo. Entró tras el descanso, sustituyendo a Kai Jennings, y cambió el tono del partido con dos goles de calidad.

Kazim-Richards no escondió su alivio por recuperarlo. “Es bueno tenerlo de vuelta”, dijo en BBC Radio Sussex. Y fue más allá: aunque se quitaran de la ecuación los dos tantos, lo que le deslumbra son sus acciones a balón parado. “Sus jugadas a balón parado dan miedo, van donde tienen que ir, especialmente en esta categoría. Ha sido una gran pérdida”.

Duke-McKenna ofrece algo que Crawley ha echado de menos: precisión, malicia en los envíos, sensación constante de peligro cada vez que coloca el balón. Con él sano, la pizarra de Kazim-Richards gana otra dimensión.

Mannone y Jennings, regreso al frente

No fue el único retorno importante. Vito Mannone, a sus 38 años, volvió a la portería titular. El ex guardameta de Arsenal, ahora también en funciones de jugador-entrenador, había caído lesionado en la jornada inaugural de League Two, después de firmar actuaciones sólidas en la EFL Cup ante York y Watford.

Ante Bromley recuperó sensaciones y liderazgo. Su presencia da seguridad a un equipo que necesita voces fuertes atrás para salir del fondo de la tabla.

Del otro lado del campo, Kai Jennings, cedido por AFC Wimbledon, vivió su segundo partido con la camiseta de Crawley. No jugaba desde su debut el 22 de agosto frente a Rochdale. Esta vez salió de inicio y dejó trabajo, movilidad y voluntad antes de dejar su sitio en el descanso a Duke-McKenna.

Para un técnico que ha tenido que improvisar demasiadas veces en estas primeras semanas, ver a Mannone bajo palos y a Jennings compitiendo arriba es casi un lujo.

Un plan tirado a la basura

La victoria ante un rival de categoría superior como Bromley obliga ahora a Kazim-Richards a replantearse todo. Lo admitió sin rodeos: el partido le cambió los planes para recibir a Chesterfield.

“Tenía una idea de lo que iba a hacer el sábado y ahora eso está prácticamente descartado”, reconoció. La actuación de los que regresan ha movido las piezas. Y ha encendido la pelea interna por un puesto.

El técnico habla de “pequeños cambios, pequeños detalles” respecto a lo que tenía en mente. Pero en un vestuario, esos matices lo son todo: significan minutos, titularidades, jerarquías.

Con Mannone de vuelta para ordenar desde atrás, Jennings buscando consolidarse y Duke-McKenna reclamando el balón y los focos, Crawley ya no se siente un equipo corto, remendado. Kazim-Richards por fin ve un grupo completo, capaz de “pelear en los entrenamientos, exigirse y tratar de quedarse con esa camiseta”, como él mismo subrayó.

Ahora falta la parte más difícil: trasladar esa competencia interna a League Two y usarla para salir del último puesto. La EFL Trophy ya ha enseñado el camino. El sábado dirá quién se ha ganado el derecho a recorrerlo desde el minuto uno.